Artículo publicado el 22/07/2009 Ultima reactualización 22/07/2009 09:29 TU
Por Heriberto Araújo, desde Shangai
La Tierra, el Sol y la Luna se conjuraron en un ballet celestial milimétrico que dejó a más de 2.000 millones de personas sumidas en la oscuridad en pleno día. Buena parte de la población de la India y China, los dos países más poblados del globo, presenciaron cómo el satélite terráqueo se interponía entre la estrella y nuestro planeta, en un eclipse total de Sol que se convirtió en el más visto de la Historia. El fenómeno comenzó a las 06:24 locales (02:54 de la madrugada, hora francesa) en el Estado indio occidental de Gujarat y culminó en Shangai, la costa este china, donde el “apagón” duró cinco minutos antes de dirigirse hacia el Océano Pacífico. En total, el área que quedó a la sombra del Sol se extendió por más de 15.000 kilómetros de largo y unos 250 kilómetros de ancho, y siguió buena parte del curso del río chino Yangtzé. “El eclipse solar total es un fenómeno muy extraño que sucede cada 500 años en China. El último fue en 1814 y el próximo será en 2309”, explicó a RFI Wang Jun Jie, investigador en el Observatorio Nacional Astronómico de China. “Desde el punto de vista científico, no habrá otro fenómeno como éste. La mayoría de eclipses solares se producen en zonas oceánicas, muy alejadas y de poca densidad de población. Éste fue el primero en poder ser apreciado por millones de personas”, insistió. El reputado astrónomo Fred Espenak, miembro de la NASA, calificó el eclipse de ayer de “monstruo” por su magnitud.

La luna pasó entre el sol y la tierra en el eclipse total del miércoles 22 de julio de 2009.
(Foto: Reuters)
Supersticiones y creencias populares
Un acontecimiento astronómico de tamaño calibre no podía pasar desapercibido en dos culturas milenarias como la india y la china, donde los fenómenos naturales y celestes tienen acepciones que superan lo científico. La Revolución Cultural (1966-1976), la llegada frenética de la modernidad y el repudio del Partido Comunista por la cultura popular no han logrado erradicar la superstición china a la hora de interpretar el fenómeno. Un eclipse es en el gigante asiático sinónimo de malos augurios, como el advenimiento de un desastre natural o la muerte de un alto dignatario del régimen. “La astronomía china explica desde hace decenas de siglos el fenómeno del eclipse en clave científica, pero los emperadores se obstinaron en darle un significado metafísico”, subrayaba a RFI la profesora Xu Fengxien, especialista en historia astronómica china en la Academia de Ciencias del país.
Las autoridades chinas habían pedido esta semana a la comunidad científica que explicaran en términos fehacientes por qué el Sol es ‘engullido’ por la Luna, con el objetivo de “eliminar el pánico y la superstición”. Y es que en China todo el mundo tiene en la retina el eclipse del pasado 1 de agosto de 2008, que sirvió de colofón a un año nefasto marcado por las nevadas de febrero, la revuelta del Tíbet en marzo, el terremoto de Sichuán de mayo y, superada la cita olímpica, anunció, según los creyentes, la llegada de la crisis financiera mundial.
“En la cultura tradicional china un eclipse así se interpreta como una llamada del cielo, como una especia de represalia por un acto de los humanos que ha molestado a los dioses”, puntualiza Xu. El emperador, considerado el Hijo del Cielo y vínculo entre lo celeste y lo terrestre, prestaba desde mucho antes de la dinastía Xia (siglos XXII-XVI antes de nuestra era) una gran atención a este tipo de llamado de los dioses, para no disgustarlos y que le permitiesen seguir gobernando.
Muerte a los astrónomos imprecisos del Imperio
La importancia que el mandatario concedía a los eclipses era tal que el menor error podía provocar un derramamiento de sangre. El cuarto emperador de la dinastía Xia, Zhong Kan, habría ordenado la decapitación de sus dos astrónomos (algunas fuentes citan tan sólo a uno) después de que éstos fueran incapaces de pronosticar un eclipse en el año 1961 antes de nuestra era. El episodio, recogido en el Libro de la Historia (Shang Shu, en mandarín), una de las cinco obras compiladas y comentadas por el maestro Confucio y que sirven de piedra angular de la cultura tradicional china, aporta además un dato de gran importancia: este habría sido el primer eclipse del que se dejó constancia escrita. “Según las investigaciones científicas modernas hubo varios eclipses alrededor del año 1900 antes de nuestra era. Es probable que uno de ellos fuera el que recoge el Libro de la Historia”.
El pavor del hinduismo
Si en la mitología tradicional china el eclipse se explica como la venganza de un perro demonio por los castigos del cielo, los hinduistas atribuyen el fenómeno a los dioses Rahu y Ketu, que supuestamente devoran la estrella solar. En un país como la India, donde el 80% de sus 1.170 millones de habitantes profesan esta fe basada en la pureza y la multiplicidad de dioses, lo ocurrido ayer supone un trastorno para los hábitos diarios. “Algunas ramas del hinduismo creen que el eclipse es nocivo: las mujeres embarazadas corren el riesgo de perder a sus bebés. Algunos consideran los rayos solares durante el eclipse como tóxicos y nocivos”, indica Sabyasabhi Chatterjee, profesor del Instituto Indio de Astrofísica. El pavor a la ocultación del Sol se explica por las referencias de los clásicos hinduistas, que mencionan cómo dragones y serpientes devoran al Sol y la Luna hasta su extinción. Los textos evocan incluso un código de comportamiento a respetar durante el eclipse para escapar a sus malas vibraciones. En él se insta a que los creyentes se bañen mientras el cielo oscurece, oren y den una limosna antes de volver a sumergirse en el agua, visto como un elemento purificador Está prohibido consumir alimentos cocinados o siquiera cortados antes del eclipse, al ser considerados como impuros.
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