Artículo publicado el 29/07/2009 Ultima reactualización 29/07/2009 15:58 TU
Pero en un país en el que el desempleo amenaza con aumentar todavía más después de las vacaciones de verano y donde las reformas fiscales son impopulares, la aplicación de esta nueva imposición aparece como una carga suplementaria en el presupuesto familiar, bastante menguado por la crisis.
Además, para que este impuesto “verde” tenga un impacto eficaz en la reducción de las emisiones con efecto de invernadero, los franceses tendrán que modificar su estilo de vida y comenzar a poner en práctica los consejos repetidos, una y otra vez, desde hace años por los ecologistas: optar por el transporte público, realizar obras de aislamiento en las viviendas para conservar el calor…La lista es larga y a menudo difícil de poner en práctica.
Muchas de esas medidas implican gastos suplementarios para unos. Para otros, son prácticamente imposibles de aplicar. En Francia existen aún zonas carentes de transportes públicos eficaces y los habitantes se ven obligados a utilizar sus coches para desplazarse. Además de no beneficiarse con los medios de locomoción de la zonas urbanas, esas personas, ¿tendrán que pagar el impuesto o serán compensadas? Michel Rocard no tiene respuesta, pero asegura que “los servicios fiscales están estudiando la cuestión”.
Según cálculos publicados este miércoles por la prensa francesa, el coste de la calefacción sufriría un aumento de 300 euros para cada familia. Cifras como ésta refuerzan la idea de que los más afectados por esta medida serán los sectores más pobres de la población.
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