por Patricia Matuk
Artículo publicado el 22/09/2009 Ultima reactualización 24/09/2009 08:54 TU
Fue poeta, novelista, traductor, compositor, trompetista, cantante, crítico de jazz, ingeniero e inventor de objetos imposibles: Boris Vian, nacido en marzo de 1920 en Ville-d’Avray, en los alrededores de París, y fallecido hace cincuenta años en junio de 1959. Moncho Alpuente, escritor y novelista español, admirador de Boris Vian, precisa: “era un hombre con una imaginación desbordante, como los del Renacimiento: interesado por todas las facetas de la cultura e incluso de la técnica. Desde el niño su padre la inculcó el desprecio absoluto por el dinero, por la política, por el ejército y por la iglesia. Se formó en un ambiente burgués bastante indómito y muy interesado en la cultura.”
De las novelas de Boris Vian las más destacadas son La espuma de los días y El otoño en Pekín. A ellas habría que añadir Vercoquin y el plancton, La hierba roja, El arranca corazones e Iré a escupir sobre sus tumbas, algunas de las cuales fueron censuradas en el momento de su publicación. El periodista Yvan Amar, que en 2009 le dedicó un festival literario, señala que cuando Vian murió era conocido sobre todo como un personaje mundano, gracioso y provocador. “Se sabía que escribía novelas pero eso era secundario. Hoy, en cambio, lo que más se conoce es el Vian escritor, el Vian novelista, el Vian poeta.” Philippe Boggio, autor de una biografía de Boris Vian, destaca el destino acelerado del escritor y compositor: “en su obra hay una urgencia terrible y conmovedora, como si viviera sabiendo que iba a morir a joven. Si hubiera sobrevivido a su enfermedad cardiaca, sin duda que en los años sesenta y setenta habría podido encontrar a su propio público, gente con la que tenía en común los mismos valores, la misma concepción de la poesía y el gusto por las asociaciones absurdas y patafísicas.”
Al mundo de la canción francesa, Boris Vian aportó temas que hoy forman parte del patrimonio, como, por ejemplo, “El desertor”, “Soy esnob”, “La java de las bombas atómicas”, “Hazme mal Johnny”, “El blues del dentista”. Algunos de ellos, sin embargo, fueron prohibidos, como es el caso de “El desertor”, ya que llama a la deserción en plena época de las guerras por la independencia de las antiguas colonias francesas. No obstante, Vian siempre consideró la canción como un arte menor y las escribió sobre todo a partir de 1954, en los últimos años de su vida. La actriz Agnès Jaoui, quien ha interpretado algunas de estas canciones en un disco de homenaje, destaca, por un lado, el antimilitarismo del poeta y el hecho de que “nunca se tomó en serio y criticó a la sociedad de una manera cómica.”
Entrevistados: Moncho Alpuente, escritor y periodista español; Philippe Boggio, autor de Boris Vian; Agnès Jaoui, actriz y cantante, e Yvan Amar, periodista.
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