por Véronique Gaymard
Artículo publicado el 23/09/2009 Ultima reactualización 23/09/2009 11:34 TU
En Francia, el parlamento ha adoptado una ley, muy controvertida, sobre el trabajo dominical. Hasta el pasado mes de julio sólo se trabajaba el domingo en sectores como la salud, los restaurantes, el comercio de alimentos, los hoteles, los servicios culturales y deportivos. La nueva ley autoriza el trabajo dominical en zonas consideradas de interés turístico, zonas termales y en áreas urbanas y periurbanas de tres grandes ciudades: París, Lille y Marsella.
Con la ironía que lo caracteriza, Jean-François Copé, diputado de la UMP, el partido del presidente Sarkozy, declara: “esta ley respeta el descanso dominical y, al mismo tiempo, soluciona problemas absurdos que teníamos desde hace años en las zonas turísticas. Por ejemplo, los domingos se podía vender zapatos de deporte pero no zapatos de ciudad. Ya era tiempo de poner un poco de orden en todo esto".
El trabajo dominical estaba regido en Francia por la ley del 13 de julio de 1906, la cual fue votada sobre todo por la izquierda anticlerical, la cual votó también la separación de la Iglesia y el Estado. Las organizaciones sindicales francesas defienden, por lo general, el espíritu de aquella ley que resumía un siglo de luchas sociales. Christine Barbier, que es delegada sindical de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) en un gran almacén parisino, precisa: “La posición de nuestro sindicato es muy clara: estamos en contra del trabajo el domingo y haremos lo posible para que los asalariados trabajen ese día sólo de manera voluntaria y que no sufran presiones para aceptarlo". En este mismo sentido se pronuncia Marisol Touraine, diputada del Partido Socialista: “¿Qué libertad de decir no tienen quienes ganan muy poco o no tienen empleo? En el caso de las mujeres es aún peor por el problema de los hijos”. Daniel Bertrand, del Sindicato de Comercios de la Región de París, se indigna: “¡No podemos decir, por un lado, ‘tratemos de vivir mejor y que los jóvenes no hagan tonterías en los barrios difíciles’ y, por otro, hacer trabajar los domingos a los padres de esos niños! ¡Es incoherente! Esta ley va a profundizar las desigualdades y las divisiones sociales".
En México, donde el trabajo dominical se ha vuelto prácticamente normal, se elevan también voces de protesta. Es el caso de Héctor de la Cueva, del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), quien precisa que se trata de la imposición de un modelo estadounidense y de una fiebre consumista. “En Latinoamérica la gente va ahora a los malls los domingos a veces sin siquiera poder comprar nada. Y desde el punto de vista laboral estamos viviendo grandes retrocesos de derechos adquiridos, se están perdiendo conquistas que significan un siglo de luchas y nos están haciendo retroceder al siglo XIX. Con el pretexto de la crisis económica se está buscando profundizar aún más la flexibilización del trabajo. En América Latina el neoliberalismo ya ha desvastado las conquistas sociales.”
Quienes defienden la nueva “ley de derogación del descanso dominical” lo hacen, por un lado, pensando que será una herramienta más para dinamizar la economía francesa y, por otro, que sirve para poner orden en una situación caótica.
Entrevistados: Edwige Massamba y Christine Barbier, delegadas sindicales de la CFDT; Jean-François Copé, diputado UMP; Marisol Touraine, diputada PS; Isabelle Debré, senadora UMP; Daniel Bertrand, del Sindicato de Comercios de París; Pierre Pérez, de la Confederación de Oficios y Servicios, y Héctor de la Cueva, del CILAS.
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