Artículo publicado el 03/10/2009 Ultima reactualización 03/10/2009 11:30 TU

Miles de brasileños festejan en la playa de Copacabana la elección de Rio de Janeiro como sede olímpica para 2016.
Reuters
“Nuestro señor de los anillos”, titula en portada El Correio Brasilienze, que ilustra la noticia con el Cristo Redentor y el emblema de los Juegos; “2016, el año que ya empezó”, anuncia O Globo; más sobria, la Folha de Sao Pao Paulo resume: “La Olimpiada de 2016 será en Río”. En todo caso, el conjunto de la prensa brasileña imprime fotos de una multitud vestida de amarillo y verde festejando la victoria de la “cidade maravilhosa” ante Madrid -la otra finalista-, Tokio y sobre todo Chicago, a la que de nada le valió el viaje a último momento del presidente estadounidense, Barack Obama.
"Al ver en la televisión las imágenes de Obama llegando a Copenhague, me dijeron 'llegó, vamos a perder'", contaba el mandatario brasileño Luiz Inacio 'Lula' da Silva, que ya estaba en la capital danesa apoyando a la candidatura de Río cuando el presidente norteamericano llegó el viernes por la mañana en una visita relámpago.
"Este pueblo merecía esa oportunidad" (…) "Por haber sido colonizados teníamos la manía de ser pequeños, de no ser importantes", aseguró Lula. "Es tal vez el día más emocionante de mi vida. Empezaré a trabajar por los Juegos Olímpicos mañana, no pasado mañana, sino mañana mismo", prometió.
Mientras tanto, en Río, era carnaval en octubre. Decenas de miles de cariocas se besaban y bailaban en Copacabana al ritmo de samba alrededor de una bandera de 2.200 m² y 800 kilos, confeccionada por veinte costureras que habían cosido un “Rio loves You” dirigido al Comité Olímpico Internacional (COI) (ver foto arriba).
Echale la culpa a Río
La victoria brasileña llegó tras un intenso lobby en Dinamarca liderado por Lula y Pelé, que supieron imponer la idea de que el COI le debía sus primeros Juegos a Sudamérica. Por esa misma razón, a Madrid, que perdió por 32 votos contra 66 para Río, le jugó en contra que las próximas Olimpiadas se celebren en Londres, puesto que una regla no escrita quiere que el evento no se desarrolle dos veces seguidas en un mismo continente.
"No me gustaba la final con Río, porque llevaban eso con lo que hemos peleado siempre de llevar unos Juegos por primera vez en Sudamérica, (los miembros del COI) han considerado que ya tocaba y hay que darles las enhorabuena", aseguró la consejera delegada de la candidatura, Mercedes Coghen, a la televisión pública española, tras la decisión del COI.
La tristeza española se pintó en la cara de la reina Sofía, esposa del rey Juan Carlos, quien no dudó en reconocer que "es una decepción para nosotros" antes de felicitar a la ciudad brasileña. Desde la capital española, algunos no se resignaban y gritaban en la Plaza de Oriente ‘"¡Madrid 2020, Madrid 2020!".

La portada del Chicago Tribune ilustra la decepción de los habitantes de la ciudad estadounidense.
Fuente: Chicago Tribune
Mientras tanto, la prensa estadounidense se preguntaba este sábado, como el Baltimore Sun, “¿La imagen de Obama sufrirá por el golpe olímpico?”. En todo caso, el campo conservador ya está reclamando por el 1,2 millones de dólares que le salió al contribuyente el viaje de la pareja presidencial a Dinamarca, y critica a Obama por desviar la atención pública de problemas más acuciantes, como el desempleo o la reforma de Salud, o haber rebajado la investidura presidencial a la de un relacionista público que trata de vender la ciudad que lo vio crecer.
En cuanto a Japón, varios centenares de tokiotas que apoyaban la candidatura de la capital nipona para organizar los Juegos Olímpicos de 2016 se lamentaron repitiendo "Zannen, zannen". En japonés quiere decir ¡Qué pena, Qué pena!
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