Artículo publicado el 12/10/2009 Ultima reactualización 12/10/2009 21:51 TU

El primer ministro británico Gordon Brown pasa por uno de los peores momentos de su administración.
Foto: Reuters
l primer ministro británico, Gordon Brown, adelantó un plan destinado a poner en venta activos del Gobierno para recaudar unos 16.000 millones de libras (unos 17.600 millones de euros) con los cuales quiere reducir el déficit público.
En un discurso pronunciado en la City (centro financiero de Londres), Brown, que atraviesa por la peor fase de su mandato, indicó que las primeras ventas de activos no financieros permitirán recaudar unos 3.000 millones de libras (unos 3.300 millones de euros) en los próximos dos años.
Entre los activos no financieros que el gobierno británico prevé vender figuran infraestructuras de transporte como la High Speed One (la única línea ferroviaria de alta velocidad de Gran Bretaña, que une el túnel bajo el Canal de la Mancha con Londres), la participación británica en el consorcio nuclear europeo URENCO (33%), la compañía de apuestas Tote, una empresa especializada en los préstamos estudiantiles y el puente de Dartford, que cruza el río Támesis en el este de Londres. El resto del programa provendrá de la venta de bienes raíces y otros activos en poder de los municipios.
Estas ventas deberían permitir reducir un poco el déficit público de Gran Bretaña, sin cortar demasiado el gasto público, cuando la maltrecha economía del país no ha salido todavía de la recesión.
El déficit, que se disparó con los planes de rescate bancarios y las medidas de reactivación sin precedentes adoptadas frente a la crisis, debería alcanzar este año los 175.000 millones de libras (258.000 millones de dólares, 190.000 millones de euros), es decir 12,4% del Producto Interior Bruto (PIB), según proyecciones del gobierno.
El enderezamiento de las finanzas públicas británicas debería ser uno de los principales temas de las próximas elecciones generales, previstas a más tardar en junio, y donde los sondeos auguran que, tras 12 años en la oposición, los conservadores desalojarán a los laboristas de Downing Street.
Con este plan, el primer ministro quiere seducir al electorado con la idea según la cual que el Gobierno laborista tiene programas alternativos a los propuestos por los conservadores, quienes que anticiparon que, de llegar al poder en 2010, se reducirá de manera drástica el gasto publico.
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