Artículo publicado el 02/11/2009 Ultima reactualización 02/11/2009 09:43 TU

Soldados paquistaníes llegan al sitio donde se produjo el atentado. Rawalpindi, el 2 de noviembre de 2009.
Foto: Reuters
"El kamikaze vino en moto y la hizo volar cerca de una fila de personas que esperaban para recibir sus salarios. Encontramos los restos de una chaqueta suicida y trozos del cadáver del kamikaze", explicó el oficial de policía Aslam Tarin a la prensa.
El ataque, que dejó un saldo provisorio de 34 muertos y decenas de heridos, fue perpetrado junto al hotel cuatro estrellas Shalimar de Rawalpindi, la gran ciudad cercana a Islamabad, la capital de Pakistán.
En un radio de 50 metros, podían observarse cuerpos mutilados, lo que da una idea de la magnitud de la deflagración.
La explosión se produjo a poca distancia del cuartel general de las fuerzas armadas paquistaníes, donde el mes pasado se produjo un audaz ataque seguido de una toma de rehenes de más de 24 horas por un comando de diez combatientes islamistas.
Veintitrés personas murieron en ese ataque, incluyendo a tres rehenes, que causó un profundo malestar entre las autoridades porque reveló fallos importantes de seguridad.
El país asiático es víctima de una ola de atentados que ha dejado más de 2.400 muertos en dos años. Los ataques son esencialmente perpetrados por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán.
Frente al incremento de violencia que golpea Pakistán, la ONU anunció el lunes que retira a su personal internacional del noroeste del país.
"El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, declaró el paso a la etapa IV (operaciones de emergencia) en la Provincia de la Frontera del Noroeste y las zonas tribales, con efecto inmediato”, indicó la ONU en un comunicado.
"El personal será trasladado inmediatamente, precisó una portavoz de la ONU en Pakistán, Ishrat Rizvi.
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