Artículo publicado el 03/11/2009 Ultima reactualización 03/11/2009 15:32 TU
“Operación de distracción”, “verdadero debate” o mera discusión “teórica” para seducir a la extrema derecha: la decisión del Gobierno francés de abrir este lunes un “gran debate sobre la identidad nacional” provoca en la clase política francesa satisfacción, escepticismo o rechazo, trascendiendo la tradicional fractura derecha-izquierda.
Oficialmente, el ministro de Inmigración, Eric Besson, invita a partir del 2 de noviembre y hasta el 31 de enero de 2010 a un “gran debate para favorecer la construcción de una visión más compartida de lo que hoy es la identidad nacional", según un comunicado.
"También debe permitir, a partir de las primeras posiciones a debatir y las contribuciones de los participantes, la elaboración de acciones que permitan consolidar nuestra identidad nacional y reafirmar los valores republicanos y el orgullo del ser francés", indicó el ministerio de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y de Desarrollo Solidario, una denominación oficial que refleja en sí misma las tensiones en Francia acerca de un tema explosivo.
La simple mención de una ministerio dedicado a la identidad nacional o su voluntad de reafirmar “el orgullo de ser francés” -eslogan del ultraderechista Frente Nacional- genera urticaria en la izquierda francesa. Sin embargo, la propuesta de Eric Besson, un tránsfuga del Partido Socialista convocado por el presidente Nicolas Sarkozy, ha generado adhesiones y críticas en ambos bandos.
Desde el Gobierno, el canciller francés Bernard Kouchner -otro izquierdista convocado por la “apertura” de Sarkozy- dijo “desconfiar de los debates teóricos”. Otro hombre venido de la izquierda, encargado de la cartera de Solidaridades Activas, Martin Hirsch, estimó que “Francia no tiene problemas de identidad”. El ex primer ministro derechista Alain Juppé, por su parte, también expresa en su blog sus dudas sobre la necesidad del debate.
Mientras tanto, la ex candidata presidencial socialista, Ségolène Royal, juzgó que el Gobierno ha lanzado “una operación de distracción y una operación de conquista antes de las elecciones regionales [el 14 de marzo]”. Sin embargo, Royal añadió que considera que “se trata de un verdadero debate. Fui la primera en plantear la cuestión de la nación y de la identidad nacional (…) Quiero que el debate tenga lugar”. Royal dijo que “el orgullo de la bandera francesa” es una “reivindicación que la izquierda debe apropiarse porque la ha dejado demasiado tiempo en manos de la derecha y la extrema derecha”.
Los franceses quieren el debate
Durante la campaña electoral de 2007, Nicolas Sarkozy fue acusado de instrumentalizar el tema de la identidad nacional para captar votos del Frente Nacional (FN) de Jean-Marie Le Pen. Dos años después, su ministro Eric Besson estima que “no debimos haber abandonado al FN cierta cantidad de valores que hacen parte del patriotismo republicano”.
En cuanto al pueblo francés, el 60% está de acuerdo con la pertinencia del debate y el 35% juzga que es algo negativo, según una encuesta publicada el domingo por el diario Le Parisien. Los simpatizantes de izquierda se pronuncian a favor en un 50% de los casos, mientras que quienes se dicen de derecha lo aprueban en un 72%.
El debate querido por el Gobierno se llevará a cabo entre las "fuerzas vivas" (responsables locales, movimientos asociativos, docentes, alumnos, organizaciones sindicales, patronales, religiosas y patrióticas) a nivel de prefecturas y subprefecturas, es decir las autoridades de las capitales departamentales.
Eric Besson presentará una síntesis de los debates durante un coloquio previsto el 4 de febrero de 2010.
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