Artículo publicado el 05/11/2009 Ultima reactualización 05/11/2009 15:34 TU
En la Actualidad Cultural de este jueves 5 de noviembre de 2009: dos monólogos femeninos. “Grisélidis, la catin révolutionnaire” (Grisélidis, la prostituta revolucionaria), basado en cartas de Grisélidis Réal, en la sala de Les feux de la rampe, y el one woman show de la joven actriz chilena Alejandra Pardo, “La vie est un jeu” (La vida es un juego), en la sala del Comic-hall de París.
“Grisélidis, la catin révolutionnaire”. Grisélidis Réal nació en Lausana, Suiza, en 1929, y falleció en Ginebra en 2005. Allí mismo está enterrada, al lado de Jorge Luis Borges y otras personas ilustres, en el Cementerio de los Reyes. Fue escritora, pintora y prostituta y se hizo célebre con “El negro es un color”, una novela autobiográfica, y “La passe imaginaire” (El polvo imaginario). Y es precisamente de este libro que proviene el texto de “Grisélidis, la prostituta revolucionaria”, que interpreta Annie Papin. Precisamente, la actriz dice: “Me parece que es una bella escritura, muy rica, un poco preciosista, como del siglo XVII”. La escritura de Griséalidis Réal es sincera, virulenta, provocadora a veces, y siempre está cargada de humor. “El humor para ella es no tomarse demasiado en serio, por eso es fuerte”, señala Annie Papin. En el escenario, Grisélidis Réal está en su casa, vestida con un kimono, escuchando jazz y a menudo sentada ante una mesita, escribiendo. La puesta en escena es de Régine Achille-Fould: “Tratamos de construir algo que diera una imagen lo más completa posible de Grisélidis, en sus diversas facetas. Era seguramente una mujer muy dura pero con una inmensa calidad humana”, afirma.
“La vie est un jeu”. En un país donde los espectáculos humorísticos unipersonales son cada vez más femeninos, con artistas como Valérie Lemercier, Muriel Robin, Anne Roumanoff y Florence Foresti, trata de hacerse un lugar la joven actriz chilena Alejandra Pardo. Hija de refugiados políticos, Alejandra llegó a Francia a los cuatro años. Desde niña hace teatro, estudió en una escuela de arte dramático e integró la compañía El Aleph, de su compatriota Oscar Castro. Pero, ¿qué fue lo que la llevó al one woman show? “Las ganas de actuar mucho”, responde Pardo, quien en “La vida es un juego” propone seguir a una chica latinoamericana en París, en diferentes momentos de su existencia y recordando a menudo sus orígenes. Hay en ello mucho de autobiográfico. Con Alejandra Pardo, por primera vez en Francia, el mundo de los latinoamericanos entra en un espectáculo cómico unipersonal.Entrevistas y presentación: José Rosas Ribeyro
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