Artículo publicado el 18/11/2009 Ultima reactualización 18/11/2009 10:35 TU
Ningún acuerdo de importancia fue anunciado. Sin embargo, tanto Estados Unidos como China celebraron el acercamiento entre ambas potencias tras la primera visita oficial a Pekín del presidente norteamericano, Barack Obama. El viaje supuso un éxito de relaciones públicas, sobre todo para las autoridades chinas que, sin dar nada a cambio, obtuvieron de Obama dos declaraciones públicas que consideran clave: sobre Taiwán (reconocimiento de la “política de una sola China”) y el Tíbet (“parte integrante del territorio chino”).
Pekín ni siquiera tuvo que ceder ante las presiones sobre el yuan, cuando Washington considera que la moneda china tiene un valor demasiado bajo. Sobre el controvertido programa nuclear iraní, China confirmó que sigue privilegiando el diálogo, mientras Obama amenaza con “consecuencias” si las negociaciones siguen estancadas. La Casa Blanca tampoco logró un apoyo público sobre su posición ante le programa atómico de Corea del Norte.
“Ahora, China está en posición de fuerza: obtuvo concesiones estadounidenses sin ceder en nada. Es un éxito”, estima Jean-Pierre Cabestan, de la Hong Kong Baptist university.
Se ignora si en privado Obama logró algo de las autoridades chinas, en todo caso “para nosotros, (esta visita) alcanzó todos los objetivos que nos habíamos fijado”, aseguró Jeffrey Bader, consejero de Obama para los Asuntos asiáticos.
Este miércoles, tras visitar la Gran Muralla, Obama continuó con su primera gira asiática rumbo a Corea del Sur.
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