Artículo publicado el 14/01/2010 Ultima reactualización 14/01/2010 23:57 TU
El masivo desembarco de rescatistas y ayuda provenientes de China, Francia y Estados Unidos saturó este jueves el aeropuerto de Puerto Príncipe que, debido al terremoto, funciona sin torre de control. El deficiente sistema vial dificulta la llegada por tierra de la ayuda humanitaria para los sobrevivientes del sismo que dejó más de 100 mil muertos.

Gente transita al lado de cadáveres en Puerto Príncipe. El terremoto que asoló la capital haitiana hundirá aún más a Haití, uno de los países más pobres del mundo, en la miseria
©Reuters
Cargados de socorristas y ayuda humanitaria, llegaron en masa, este jueves, a la devastada capital haitiana los primeros aviones enviados por la comunidad internacional.
Las aeronaves, atiborradas de rescatistas chinos, franceses y estadounidenses y de toneladas de material de ayuda -que debieron aterrizar a ojo porque la torre de control del aeropuerto de Puerto Príncipe quedó fuera de servicio a raíz del sismo- terminaron por saturar el aeropuerto de la ciudad.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por su sigla en inglés) informó que el gobierno haitiano no puede aceptar por el momento más vuelos con destino a la capital. La llegada de la ayuda humanitaria no solo se enfrenta a serios problemas de logística aéreos: la deficiente estructura de transporte y vías y la destrucción de caminos alternativos bloquean también a los camiones que intentan alcanzar la capital donde cerca de tres millones de personas padecen el caos y la calamidad.
Este jueves, Estados Unidos envió a Haití los primeros hombres de un contingente de 3500 soldados que el Pentágono dispuso para las operaciones de ayuda al país caribeño. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció igualmente una ayuda de cien millones de dólares. Obama aseguró que movilizará "todo el poder" de su país y garantizó a los haitianos que "no serán olvidados";
Militares chinos descargaron en Puerto Príncipe este jueves 50 toneladas de suministros de ayuda de un aparato de Air China donde también viajaban 50 rescatistas enviados por Pekín. La Seguridad Civil francesa envió un hospital de campaña y un equipo de 60 enfermeros. Por su lado, el presidente francés Nicolás Sarkozy pidió a Estados Unidos, Canadá y Brasil que se convoque a una Conferencia urgente para la reconstrucción de Haití. Un llamado al que el gobierno canadiense respondió confirmando su participación.
Canadá anunció, igualmente, que donará cerca de 50 millones de dólares y el Banco Mundial desbloqueará 100 millones de dólares adicionales para Haití cuya renta per cápita es la más baja de toda América Latina. Brasil, que ejerce el mando militar de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTAH), envió a su ministro de Defensa y puso en marcha un puente aéreo para la llegada de ocho aviones con asistencia humanitaria, además de destinar 15 millones de dólares de ayuda.
Los muertos de la ONU:
El sismo de Haití es, sin duda alguna, la mayor tragedia padecida por la ONU, peor aún que el atentado contra su sede en Bagdad en el año 2003. El edificio de la Misión de Paz de Naciones Unidas en Puerto Príncipe, la Minustah, se desplomó con el terremoto y hoy, dos días después, decenas de cuerpos yacen bajo los escombros. Según el último balance oficial de la ONU, 36 miembros de su representación perecieron en Haití, entre ellos el jefe de la Misión, el tunecino Hedi Annabi y 200 se encuentran desaparecidos.
Se ha confirmado también la muerte del arzobispo de la capital, Serge Miot. Por otro lado, el Ministerio del Interior brasileño sigue actualizando el número de bajas de miembros de su ejército, que ya asciende a 14.
Convertida en cementerio, la ciudad de Puerto Príncipe repite a cada paso escenas dantescas. Al reguero incontable de muertos, a los cientos de miles de heridos y damnificados que deambulan por sus calles en espera de recibir ayuda o de encontrar a sus familiares se suman los saqueos, los disparos y otros hechos de violencia que las diezmadas fuerzas de la Minustah no pueden controlar. La población sigue sin los servicios de agua y luz y sin posibilidad de comunicarse con el exterior porque las conexiones colapsaron tras el sismo. Y el miedo a nuevas réplicas del terremoto invade a la gente, según confirmó la encargada para América Latina del Socorro Católico francés, Hilda Carrera, en entrevista con Radio Francia Internacional.
encargada para América latina del Socorro Católico francés.
Ante el derrumbe de los hospitales, los centenares de heridos que se encuentran en las calles están siendo atendidos en tiendas de campañas improvisadas y centros ambulantes por el personal médico humanitario, según indicó a Radio Francia Internacional el portavoz en Ginebra de la organización Humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF), Aloïs Hug.
responsable en España de emergencias de la ONG Médicos sin Fronteras
El 80% de los diez millones de haitianos viven en la pobreza. Un tercio de la población se concentra en la capital del país que cuenta además con una diáspora de dos millones de personas en el extranjero, en su mayoría instaladas en EEUU. 80 mil haitianos residen en Francia y muchas de sus familias han sido afectadas por el terremoto. El ministro de inmigración francés, Eric Besson, anunció la implementación de un dispositivo excepcional y temporal para agilizar la reunificación familiar de los haitianos que habitan en territorio francés.
Para facilitar el contacto desde el exterior o en dentro del mismo Haití con las personas cuyo paradero se desconoce, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) puso a disposición en su página web el servicio denominado "Family link” que ya ha sido utilizado en otras tragedias naturales o en guerras recientes.
portavoz en Ginebra del Comité Internacional de la Cruz Roja Internacional (CICR)
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