Artículo publicado el 08/02/2010 Ultima reactualización 08/02/2010 11:11 TU
Ha sonado la hora de la revancha para Yanukovich cuya victoria en las elecciones de 2004 fue invalidada por fraude luego de multitudinarias manifestaciones pro occidentales en lo que se calificó como revolución naranja que intentaba un alejamiento de la influencia de Rusia.
Yanukovich se ha impuesto a Yulia Timoshenko, con el 48,23% de los votos frente al 46,14%, conseguido por la primera ministra en la segunda vuelta en la que no estuvo el presidente saliente, Viktor Yuschenko, castigado en las urnas por la mala gestión económica.
El vencedor, muy popular en el este y en el sur rusófilo pero mucho menos apreciado en el oeste más pro occidental ha prometido luchar contra la pobreza y la corrupción, así como “ganar la confianza” de los ucranianos, incluyendo a los que votaron en los comicios a favor de sus rivales.
A pesar de que los datos oficiales dan la victoria al candidato pro ruso, Timoshenko aún no ha tirado la toalla y denuncia irregularidades. La candidata asegura que “luchará por cada voto”, se realizará un recuento paralelo y si es necesario acudirá a los tribunales.
Si en 2004 los ciudadanos se manifestaron masivamente para contestar la victoria de Yanukovich, esta vez el nuevo presidente y su equipo ya han organizado marchas para que sus partidarios defiendan su victoria en las calles.
Rusia recupera de este modo su influencia sobre su vecino, aunque Moscú ni siquiera esperó a la segunda ronda para normalizar las relaciones diplomáticas y es que Timoshenko que quiere una Ucrania europea ha prometido mejorar las relaciones con los rusos cuyas reyertas de los últimos años, sobretodo por el gas, perjudicaron el suministro a Europa.
Yanukovich, de 59 años, hereda un país que no levantó cabeza con una revolución naranja que prometía mucho pero que fue deslegitimada por una desastrosa gestión económica y una corrupción prácticamente endémica. Ninguno de los dos candidatos ha logrado obtener durante las campañas la confianza de los ciudadanos.
Al próximo presidente se le reprocha su poca educación y sus posiciones demasiado próximas a Rusia, así como un pasado con tres años de cárcel. Por su parte, Timoshenko es vista como una persona imprevisible y con posturas muy populistas que incluso ha provocado el rechazo dentro de su partido.
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17/02/2010 11:12 TU
17/02/2010 10:47 TU
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