Saltar al contenido principal
Sudán del Sur

El primer país nacido en el siglo XXI

Un mujer celebra el Día de la Independencia de Sudán del Sur en la ciudad de Juba.
Un mujer celebra el Día de la Independencia de Sudán del Sur en la ciudad de Juba. © Reuters

Tras medio siglo de enfrentamientos entre el norte y el sur del país más grande de África, Sudán del Sur declaró su independencia. Durante un acto masivo en Juba el nuevo presidente Salva Kiir prometió “favorecer el desarrollo” en un país que nace en la miseria pero con grandes reservas de petróleo. La lucha por el control del crudo pone en peligro la precaria paz entre los nuevos vecinos.

Anuncios

Una viva emoción recorrió a los cientos de miles de habitantes de la flamante República de Sudán del Sur cuando vieron este sábado como se izaba por primera vez la bandera del país que acababa de declarar su independencia. El multitudinario acto tuvo lugar en la ciudad de Juba, ahora la capital número 54 del continente africano. “Al fin somos libres” gritaba la gente mientras oían el nuevo himno nacional y los primeros discursos, bajo un calor aplastante.

Luego de prestar juramento y firmar una constitución transitoria, el presidente Salva Kiir se comprometió a “favorecer el desarrollo y el bienestar del pueblo”. Y es cierto que la tarea será inmensa: el país de casi 590.000 km cuadrados y más de 8 millones de habitantes cuenta con 80% de analfabetos, 90% de la población bajo la línea de pobreza y menos de 200 kilómetros asfaltados. En una primera medida de respaldo a la naciente nación, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el viernes el envío de 7.000 cascos azules y unos mil expertos para contribuir a la construcción de un país donde todo queda por hacer.

Londres, París y Washington oficializaron este mismo sábado el reconocimiento de la nueva nación. Barack Obama menciona en su comunicado un Estado “soberano e independiente”. Estados Unidos envió a Juba a la embajadora ante la ONU, Susan Rice, y al ex secretario de Estado Colin Powell, quien tuvo un papel determinante en las negociaciones para la división del país.

También estuvo el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el vicepresidente cubano, Esteban Lazo, unos 30 dirigentes africanos entre quienes destacó el sudafricano Jacob Zuma, pero sobre todo el presidente sudanés, Omar al Bashir, sobre quien pesan dos mandatos de arresto internacional por crímenes de guerra. Pero Bashir y los occidentales se evitaron en el palco.

Medio siglo de conflictos
El nacimiento de esta nueva nación llega tras medio siglo de enfrentamientos con el norte y las dos guerras que los rebeldes sudistas lanzaron para obtener una mayor autonomía.

Los acuerdos de paz fueron firmados recién en 2005 por el jefe de los rebeldes John Garang -unos meses antes de su muerte en un accidente de helicóptero- y el presidente de Sudán, Alí Osmán Taha, lo que abrió la vía a un referéndum sobre la independencia, celebrado en enero pasado.

Pero tras las guerras civiles que dejaron dos millones de muertos, el norte musulmán y el sur cristiano tienen razones de sobra para seguir mirándose con recelo. Para los norteños, la independencia de Sudán del Sur supone perder 37% de sus ingresos, puesto que allí se encuentra una región rica en petróleo. Una perspectiva preocupante para un país que padece una inflación galopante y está bajo sanciones económicas de Estados Unidos -que lo incluye en la lista de países que apoyan el terrorismo.

Para estabilizar las relaciones entre las dos partes falta sobre todo resolver las divergencias sobre el trazado de los 2000 km de frontera que determinarán el control de las zonas ricas en crudo de Abyei o Kordofán del Sur, teatro de violencias interétnicas.

La mayor parte de las reservas se encuentras bajo suelo sursudanés, pero los dos oleoductos que permiten su exportación pasan por el vecino del norte, razón por la cual el presidente Omar al Bashir pide recibir el 50% de los beneficios. Esa alta exigencia y la negativa de su ahora homólogo Kiir mantiene la situación bloqueada desde hace media década. Y el riesgo es que se desbloquee por el mal camino: el viernes, el presidente Bashir ordenó al ejército continuar sus operaciones militares en la frontera contra las fuerzas “rebeldes”.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.