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Sudáfrica

Mandela: pulso entre su legado y su familia

Nelson Mandela en 1994, cuando visitó su celda de la carcel de Robben Island
Nelson Mandela en 1994, cuando visitó su celda de la carcel de Robben Island Jürgen Schadeberg

Nelson Mandela, se apaga entre el ruido de las contradicciones, por su salud y por el espectáculo que están dando los miembros de su familia. Un mismo nombre, distinta actitud.

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Por Gemma Parellada, corresponsal en Sudáfrica

El peregrinaje constante de ciudadanos de todas clases y colores, al hospital de Pretoria donde Madiba está ingresado desde hace casi cinco semanas, se ha convertido en una espontánea y continua celebración de su legado histórico: la lucha por la libertad, la perseverancia y el rechazo absoluto a la discriminación. Mandela fue una pieza clave en la milagrosa transición que vivió Sudáfrica a principios de los 90. Se auguraba una guerra civil, un enfrentamiento violento entre una sociedad que se había quebrado a conciencia y de manera legal. Pero se logró evitar gracias a un equipo de arquitectos políticos entre los que Madiba destacó.

Durante estas semanas no ha habido llantos en la puerta del hospital. Ha habido mucho agradecimiento, flores, dibujos, canciones de la época de lucha contra el apartheid. Ha habido rezos y gestos de humildad hacia un personaje del que los sudafricanos se sienten tan orgullosos, porque representa a los miles que lucharon para lograr ser más libres y derrocar el régimen segregacionista.

Pero entre la explosión de recuerdo y gratitud, estas semanas también han salido de nuevo a la luz las disputas familiares entre hijas, nietos y esposas de Mandela. El líder se lamentó en repetidas ocasiones por no haber podido dedicarle más tiempo a su familia. La lucha, la clandestinidad y después los 27 años de cárcel le impidieron ejercer de padre, de esposo. Y ahora, como un reflejo de sus lamentos, resurgen las actitudes que dividen a los Mandela.

En el centro de la reyerta: el lugar de sepultura de Nelson Mandela. Madiba nació en Mvezo, pero creció en Qunu, este último siendo el lugar que eligió para retirarse y descansar. También en Qunu había dado a entender, cuando aún era presidente, que quería ser enterrado, junto a sus tres hijos difuntos. Pero siendo su nieto Mandla Mandela el patriarca de los Mandela y jefe de Mvezo, Mandla decidió exhumar los cadáveres de los tres hijos y llevárselos a Mvezo, para poder reclamar el día en que Mandela fallezca, que se reúna con sus descendientes.

El polémico Mandla, acusado de querer hacer negocio con el nombre de su abuelo, y el resto de la familia, incapaces de llegar a un acuerdo, han acabado en los tribunales, que hace dos semanas obligaron a devolver a Qunu los restos de los difuntos. A la cabeza del lado vencedor está Makaziwe Mandela, la hija mayor de Neslon Mandela, otra figura salpicada de actitudes y acciones agrias. Makaziwe y una de sus hermanas llevaron a su padre a los tribunales a principios de año por cuestiones empresariales, enfrentándose así a la voluntad expresa de Madiba y a algunos de sus amigos más próximos.

Tanto el agradecimiento popular como las dinámicas familiares son bien conocidas entre los sudafricanos, pero ahora se han exacerbado con las complicaciones en su salud y se han exportado al mundo, debido a la fuerte atención mediática.

Graça Machel, la actual esposa de Madiba y una de las figuras más discretas, dijo este viernes que estaba “menos inquieta” por la salud de su marido. Pero el país sigue ansioso. Mandela respira con asistencia, es la cuarta vez que está ingresado dese el pasado mes de diciembre, y está en estado crítico desde hace ya tres semanas. El 23 de junio pasado su condición empeoró. El presidente del país, Jacob Zuma, canceló por primera vez su agenda oficial y los familiares prepararon el documento judicial por el caso de la tumba de Mandela. En él, trascendió más tarde, hablaban de una “muerte inminente”, de un Mandela en “estado vegetal” y se planteaban desconectarle de la máquina que le mantenía en vida para ahorrarle sufrimiento.

Pero los médicos y amigos próximos negaron más tarde que estuviera vegetal. Si fue una estrategia para presionar a los tribunales e subrayar la urgencia del caso, o si era una verdad que luego se ha querido matizar, lo ignoramos. Es la presidencia sudafricana la que se hace cargo oficialmente de informar del estado de salud de Mandela. Y ahora lo que dicen es que responde al tratamiento, a parte de invitar a todo el mundo a prepararse para celebrar su 95 aniversario, que es el próximo jueves 18 de julio.

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