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Túnez

La ruptura de Ennahda con el islam político inspira desconfianza

El líder de Ennahda Rached Ghannouchi.
El líder de Ennahda Rached Ghannouchi. REUTERS/ Zoubeir Souissi

El partido islamista Ennahda ha decidido separar sus actividades políticas y religiosas para ampliar su base política a un año de las elecciones locales, las primeras desde la revolución. Algunos desconfían de este anuncio mientras que otros estiman que es prueba de pragmatismo y madurez. 

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Ennahda, primer partido en el parlamento tunecino, fue el ganador de las primeras elecciones tras la revolución de 2010-2011. Cuando resta un año para las primeras elecciones locales desde esa fecha, Ennahda quiere cambiar de imagen.

La base actual del partido islamista son organizaciones religiosas caritativas. También cuenta con el apoyo de una población radicalizada que busca líderes anti-sistema. Esto inspira desconfianza, en particular en los medios financieros.

Por eso el partido ha decidido separar sus actividades políticas y religiosas, lo que constituye un paso decisivo en la historia de esta formación política.

Su intención es salir del “islam político” transformándose en un partido conservador y civil. En lugar de predicar, sus militantes deberán dedicarse a la acción política. Las organizaciones caritativas ya no seguirán recibiendo fondos del partido ni podrán utilizar su logo ni su eslogan.

¿Giro real? 

Ehnnanda levanta sospechas por sus tergiversaciones pasadas y sus vínculos con los medios salafistas-yihadistas tunecinos y por eso muchos se preguntan si este giro es el principio de un cambio real o es una estrategia frente a los ataques de sus adversarios. 

Quienes dudan del anuncio, resaltan que la referencia islamista no fue borrada de los textos de la organización. En la práctica, agregan, persisten los lazos de Ehnnanda con religiosos.

Por ejemplo, recientemente se discutió en el parlamento la cuestión de la igual de hombres y mujeres frente a las herencias. La diputada Leïla Hamrouni contó a RFI que “algunos imanes intervinieron para decir que no era necesario legislar en el sentido de la igualdad entre hombres y mujeres, porque era contrario a la Charia”. Para esta diputada, no es posible discutir de leyes con un partido que continúa poniendo de relieve “referencias religiosas en lugar de referencias políticas y cívicas”.

Pero también hay quienes sostienen que el partido sí está cambiando. El politólogo Mohameed Kerrou constata “una verdadera madurez política” de ese partido, según dijo a RFI. Kerrou recalca que “sí se ha producido un auténtico cambio” en Ennahda.

Si quiere ganar las elecciones dentro de un año, el partido islamista sabe que tiene que ampliar su base. El problema, sin embargo, es que el partido “corre el riesgo de ver a una base popular radicalizada que lo apoya, darle la espalda porque dejaría de reconocerse en el nuevo discurso, ya que se convertiría en un partido del sistema y no anti-sistema”, sostiene Vincent Geisser investigador del CNRS.

Ghannouchi, reelegido

Lo que es seguro es que Rached Ghannouchi seguirá siendo el hombre fuerte del partido. Presidente y líder histórico de Ennahda, Ghannouchi fue reelegido el lunes pasado a la cabeza del movimiento, tal como estaba previsto.

Ennahda celebró su décimo congreso durante el fin de semana para elegir una nueva dirección, hacer balance y definir una estrategia de futuro.

Ghannouchi, de 74 años, obtuvo 800 votos mientras que 229 fueron para Fethi Ayadi, el presidente saliente del Consejo de la Shura, el máximo órgano dirigente del partido. Mohamed Akrout (29 votos) quedó en tercer lugar.

Durante el congreso el partido también hizo oficial la separación entre sus actividades políticas y religiosas.

“Nos estamos dirigiendo de manera seria (...) hacia un partido político, nacional, civil, con un referente islámico, que actúa dentro de la constitución del país y se inspira de los valores del islam y la modernidad”, dijo Ghannouchi.

Tras años de exilio en Londres, Ghannouchi volvió a Túnez tras la revolución de 2011 que hizo caer la dictadura del entonces presidente Zine El Abidine Ben Ali.

Ennahda ganó las primeras elecciones tras la revolución, donde terminó segundo, pero hoy es el principal partido del parlamento tras la implosión del partido Nidaa Tounès.

 

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