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Enfoque Internacional

Cristianos egipcios denuncian la inacción estatal ante su discriminación

Audio 04:18
Dolientes llevan el féretro de una de las víctimas del ataque contra una iglesia en Alejandría, el 10 de abril de 2017 durante una ceremonia en el monasterio de Marmina.
Dolientes llevan el féretro de una de las víctimas del ataque contra una iglesia en Alejandría, el 10 de abril de 2017 durante una ceremonia en el monasterio de Marmina. AFP

En Egipto conviven desde siempre minaretes y campanarios, pero las campanas parecen quedar siempre amortiguadas por el volumen de la llamada a la oración musulmana. Una buena metáfora de la realidad de la comunidad cristiana en el país del Nilo.Un reportaje de Nuria Tesón, corresponsal de RFI.

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Los coptos, apenas el 10% de la población, no gozan de las mejores condiciones. Sufren discriminación constante por parte de las autoridades y son objetivo de frecuentes ataques contra sus lugares de culto, sobre todo en las zonas más conservadoras del país. Los últimos atentados suicidas contra dos iglesias en la pasada Semana Santa no hacen sino incrementar sus temores y su sensación de abandono por parte de las autoridades.

“Sólo hablan, pero lo que el Gobierno debe hacer es cumplir con su obligación de respetar y proteger el derecho a la libertad religiosa. Parar la discriminación y combatir la discriminación”, explica Mina Thabet. Según muchos cristianos, el Gobierno cree que incrementando la presión policial y la seguridad logrará atajar el problema. Pero el sectarismo religioso en Egipto tiene raíces mucho más profundas. Tiene base en la educación y la cultura, y ése es el problema que deben atajar.

“Necesitamos una estrategia exhaustiva. Eliminar las causas reales del terrorismo y eliminar los ambientes que favorecen ese fenómeno terrorista y que lo ayudan a crecer. Cuando empujas a la gente a la extrema pobreza, les arrinconas y se desesperan y son capaces de cualquier cosa”, prosigue Mina Thabet.

El papa Francisco llega esta semana a Egipto respondiendo de algún modo a esa llamada de los cristianos de Oriente con un mensaje de amistad, de fraternidad y de reconciliación. Especialmente con el mundo islámico, con el que, asegura el Pontífice, hace falta diálogo: “Deseo que esta visita sea un abrazo de consolación y de aliento a todos los cristianos de Oriente Medio; un mensaje de amistad y de estima a todos los habitantes de Egipto y de la región; un mensaje de fraternidad y de reconciliación para todos los hijos de Abraham, en especial para el mundo islámico, en el que Egipto ocupa un lugar de primer plano. Anhelo que sea asimismo una válida contribución para el diálogo interreligioso con el mundo islámico y para el diálogo ecuménico con la venerada y amada Iglesia copto-ortodoxa”.

El papa Francisco se reunirá con el presidente de la República, Abdel Fatah el Sisi, además de con los líderes religiosos de la Iglesia copta, el papa Tawadros II y el gran imán de la Mezquita de Al-Azhar Sheikh Amed el Tayeb. Muchos esperan que el Pontífice abogue por los cristianos ante Sisi, a quienes muchos acusan de no hacer nada por proteger a la comunidad cristiana de Egipto.

“En el mejor de los casos es una respuesta negativa del Gobierno. Han fallado en proteger a los cristianos de los ataques sectarios, pero en otro sentido es el propio Gobierno el que está maltratando a los cristianos y negándoles su derecho a practicar su propia religión”, estima Mina Thabet.

La afinidad, la “amistad” que según el activista el papa Tawadros II mantiene con el rais, hace que la posición de la Iglesia sea pro Gobierno. Algo que se ha vuelto contra los cristianos. Dada la represión creciente contra cualquier voz opositora, el encarcelamiento y la condena de islamistas, de activistas, de defensores de Derechos Humanos, de algún modo es como si al justificar a Sisi la Iglesia justificara también esos abusos. Y muchos acaban culpando a los cristianos. El propio Thabet ha sido encarcelado y teme que pronto pueda volver a prisión por su posición crítica a las políticas de Sisi.

El mensaje previo a su llegada del papa Francisco aboga por el diálogo, pero para Thabet resulta difícil hablar cuando lo único de lo que son testigos es la inacción de las autoridades para frenar el sectarismo. Ése es uno de los principales problemas que denuncia la comunidad. La iniciativa egipcia para la información de Derechos Humanos ha documentado al menos 64 incidentes sectarios entre 2011 y 2016 en los que las autoridades buscaron una reconciliación en lugar de aplicar la ley. Como resultado, según los investigadores, no hubo castigo para los instigadores de esa violencia sectaria.
 

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