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Secretario general de la ONU condena masacre en Mali

El último reporte de las Naciones Unidas resaltó la exacerbación de tensiones en la región concerniente a la lucha entre las etnias dogón y peul.
El último reporte de las Naciones Unidas resaltó la exacerbación de tensiones en la región concerniente a la lucha entre las etnias dogón y peul. PASCAL GUYOT / AFP

El atentado ocurrido el lunes en el poblado de Dogón ha dejado cerca de 100 víctimas entre las que figuran niños y ancianos. António Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, instó al gobierno a retomar el diálogo intercomunitario.

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El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el sangriento atentado ocurrido la madrugada del lunes en Mali, en donde casi un centenar de personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, perdieron la vida. Guterres instó al gobierno y a todos los actores a entablar un diálogo intercomunitario "para resolver tensiones y disputas".

El atentado ocurrió específicamente en la aldea de Dogón de Sobane-Kou, donde un grupo de hombres armados abrieron fuego matando a todo aquel que se cruzara en el camino. Según el crudo testimonio de Amadou Togo, uno de los sobrevivientes de este acto deplorable, la maldad del ataque no tuvo límites.

"Llegaron a la aldea unos 50 hombres fuertemente armados en motocicletas y camionetas. Primero fuimos rodeados y luego atacaron, cualquiera que intentaba escapar era asesinado. Algunas personas fueron degolladas o los destriparon. Quemaron graneros y ganado. Nadie se salvó... mujeres, niños, ancianos", declaró Togo, quien agregó que hasta el momento han encontrado 95 muertos y 38 heridos, además de 20 desaparecidos.

Luego del hecho no hubo una reivindicación inmediata de la matanza. Según autoridades del gobierno lo ocurrido lleva la marca de los ataques étnicos "ojo por ojo", ya que la masacre ocurre menos de tres semanas después de que casi 160 miembros de la etnia fulani o peul fueran masacrados en la aldea de Ogosagu por un grupo identificado como dogón.

En declaraciones a la televisión pública, el presidente maliense, Ibrahim Boubacar Keita, declaró que "no es a un ciclo de venganza, de vendetta, hacia donde debe ser llevado este país", e instó al pueblo a reencontrarse para "renacer y permitir que nuestra nación sobreviva. Pues esto es una cuestión de supervivencia".

Por lo pronto, el Ministerio de Justicia anunció el inicio de una investigación preliminar a cargo del fiscal del departamento especializado en la lucha contra el terrorismo y el crimen transnacional organizado.

Luchas étnicas y terrorismo

El último reporte de las Naciones Unidas resaltó la exacerbación de tensiones en la región concerniente a la lucha entre las etnias dogón y peul. Un enfrentamiento que alcanza altos niveles de violencia debido a la ausencia de las fuerzas de defensa y seguridad del gobierno maliense, lo que motiva el nacimiento de grupos de autodefensas organizados por los propios pobladores.

En ese sentido, la asociación de cazadores dogón Dan Nan Ambasagu, oficialmente disuelta por el gobierno el 24 de marzo, tras la masacre de Ogosagu, condenó el "acto terrorista y genocida intolerable", afirmando que "considera este ataque como una declaración de guerra".

El grupo que había negado toda participación en la masacre de Ogosagu, que rechazó su disolución y se negó a "deponer las armas", luego del ataque a la aldea dogón ha reiterado su "disponibilidad" a las poblaciones para garantizar su seguridad frente a las carencias del Estado y de la comunidad internacional.

Estos enfrentamientos étnicos también se han visto multiplicados debido a que en el 2015 apareció en el centro de Mali un grupo yihadista liderado por el predicador Amadou Koufa, que recluta a sus miembros dentro de la etnia de los fulani, tradicionalmente ganaderos. Un hecho que ha motivado a las etnias bambara y dogón, tradicionalmente agricultores y ganaderos, a crear grupos de autodefensa.

En marzo y abril de 2012, el norte de Mali cayó en manos de grupos yihadistas, cuya mayoría fueron expulsados por una ofensiva militar en enero 2013 iniciada por Francia y que aún sigue en curso. Sin embargo, existen zonas enteras que siguen escapando al control de las fuerzas malíes, francesas y de la ONU, a pesar de un acuerdo de paz firmado en 2015 que en teoría debería aislar a los yihadistas.

Con AFP

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