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África

África: Los que quieren gobernar para siempre

“Hasta que Dios me diga: ¡ven!, porque mientras yo siga con vida”, añadió, “voy a dirigir mi país”. El expresidente de Zimbabue, Robert Mugabe pronunció estas palabras durante un discurso frente a la Unión africana en 2016.
“Hasta que Dios me diga: ¡ven!, porque mientras yo siga con vida”, añadió, “voy a dirigir mi país”. El expresidente de Zimbabue, Robert Mugabe pronunció estas palabras durante un discurso frente a la Unión africana en 2016. REUTERS/Stringer

Robert Mugabe, quien dirigió Zimbabue durante 37 años, formaba parte del grupo de estos dirigentes africanos que se aferraron al poder con métodos antidemocráticos. Guinea Ecuatorial, Uganda, Camerún... Aún quedas varios países africanos gobernados por dirigentes inamovibles.

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Por Paula Bayarte para RFI

“Hasta que Dios me diga: ¡ven!, porque mientras yo siga con vida”, “voy a dirigir mi país”. El expresidente de Zimbabue, Robert Mugabe pronunció estas palabras durante un discurso frente a la Unión africana en 2016. El recién fallecido expresidente llegó al poder con una promesa muy diferente a lo realmente hizo. Como él, existe un grupo de jefes de Estado africanos que llevan enrocados al cargo décadas.

Si bien, cada líder tiene su propia trayectoria - algunos eran parte del movimiento panafricanista, otros fueron héroes de la lucha anticolonial y otros eran militares- tienen varios puntos en común. No ha habido elecciones auténticas en años y las protestas son duramente reprimidas en sus respectivos países.

Carlos Bajo, africanista y profesor universitario español, explica que este fenómeno de dirigentes que llevan más de 30 años en el poder se sustenta por varias razones: una fuerte represión que elimina casi cualquier tipo de oposición, unos líderes que se creen que el poder les pertenece por haber liberado a su pueblo, y un apoyo real de una parte de la población que por diferentes causas son beneficiados por sus jefes de estado.

Teodoro Obiang, el récord mundial

Teodoro Obiang Nguema es el presidente de Guinea Ecuatorial desde hace 40 años. Llegó al poder mediante un golpe de Estado militar, que desde entonces se celebra cada 3 de agosto: “Día del Golpe de Libertad”. Obiang derrocó a Francisco Macías, su propio tío en 1979. Como en muchos otros países africanos, destaca la abismal diferencia en cuanto a riqueza en recursos naturales, en este caso reservas petrolíferas, y la pobreza del país. Es precisamente el petróleo lo que ha hecho que Guinea Ecuatorial tenga muy buenas relaciones con su antigua colonia, España, pero también con muchos otros países occidentales.

Su régimen se caracteriza por tener un aparato represor muy fuerte que anula a cualquier tipo de oposición. La familia presidencial vive con desproporcionados lujos y riquezas y también rodeados de grandes rumores de corrupción y lavado de dinero, sobre todo en Europa. Obiang tiene el record mundial de longevidad en el poder, y todo indica que su legado permanecerá, ya que su hijo, vicepresidente en la actualidad, sucederá a su padre en el cargo.

Camerún, bajo el yugo de Paul Biya

Camerún tiene el mismo presidente desde 1982: Paul Biya fue elegido a dedo y poco después un golpe de Estado intentó echarle del cargo. Él reprimió con fuerza a los golpistas y desde ese momento, por miedo a una nueva insurrección, comenzó un régimen autoritario creyéndose el liberador de los cameruneses y prohibiendo cualquier tipo de oposición. Las últimas elecciones fueron un fracaso desde el punto de vista democrático, ya que uno de los opositores acabó en prisión, Biya ganó como hace desde los años ochenta.

Yoweri Museveni es el presidente de Uganda desde 1986. El líder ha conseguido ser una figura respetada por el entorno rural del país por sus orígenes como agricultor, a pesar de ser un dictador. Limita la libertad de prensa y de manifestación todo lo posible para que las elecciones se celebren sin apenas oposición y ganar cada vez manipulando además los resultados.

Las dinastías de Togo y Gabón

Otra de las razones por las cuales existen mandatos tan largos en muchos países africanos son las grandes sagas familiares que pasan su poder de padres a hijos. Bongo padre e hijo gobiernan Gabón desde 1967, en Togo mandaba la saga familiar Eyadéma desde 1967 hasta 2005. Incluso Mugabe quería colocar a su esposa como sucesora y asegurar así su legado.

Para explicar este fenómeno, es necesario recordar las diferentes perspectivas existentes desde occidente y las realidades de cada país. Paul Kagame es el presidente de Ruanda y es visto por todo el mundo como el salvador del sangriento genocidio, es desde el norte global, considerado como el perfecto dirigente africano y recibe financiación de la UE para llevar a cabo sus proyectos, pero realmente es un dictador que va quitando poco a poco libertades al pueblo y que además está acusado de matanzas y persecuciones étnicas. Carlos Bajo explica que hay que estar muy alerta con él, ya que responde perfectamente al perfil de hombre liberador que ha salvado a su población, por lo que se le ha dado total libertad para ejercer su mandato.

Estos líderes se han mantenido en el poder tanto tiempo gracias a una fuerte represión y cierta aceptación entre su población y además porque han sabido servir a los intereses de Occidente, por lo que éste no ha tenido en muchas ocasiones interés en derrocarlos. Ya sean países desarrollados, organizaciones internacionales o grandes empresas, en demasiadas ocasiones se ha preferido mirar a otro lado si sus intereses estaban garantizados. Aunque los derechos humanos y libertades no estuvieran en la agenda de sus líderes por décadas.

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