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TÚNEZ

Túnez elige presidente entre un controvertido empresario y un jurista

En una casilla en Túnez este domingo 13 de octubre para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
En una casilla en Túnez este domingo 13 de octubre para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. REUTERS/Amine Ben Aziza

Los tunecinos deciden este domingo quién será su próximo jefe de Estado, si un controvertido empresario, Nabil Karoui o un jurista rígido y misterioso, Kais Saied, en unas elecciones presidenciales cuyo resultado se anuncia crucial para la joven democracia norteafricana.

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Son los segundos comicios presidenciales desde la revolución del 2011. Unas elecciones donde la tasa de participación fue algo mejor que en la primera vuelta, indicó el organismo encargado de los comicios, la Instancia Superior Independiente de las Elecciones (ISIE). Según esta última, a las 11H45 (10H45 GMT), era del 17,8%, en comparación con el 16,3% registrado el 15 de septiembre, cuando tuvo lugar la primera vuelta, hacia las 13H00.

Los colegios electorales cerrarán a las 18H00 (17H00 GMT).

Para estas segundas elecciones presidenciales democráticas, con sufragio universal, los siete millones de electores tunecinos debían elegir entre Nabil Karoui, un magnate de los medios investigado por fraude fiscal, y Kais Saied, un profesor de derecho constitucional sin experiencia política.

El candidato conservador Kaïs Saïed.
El candidato conservador Kaïs Saïed. ANIS MILI / AFP

Aunque Saied quedó en cabeza el 15 de septiembre, en la primera vuelta, para la elección de este domingo se mantiene la incertidumbre.

Los primeros sondeos a boca de urna se esperan a partir del inicio de la tarde, y los candidatos podrían proclamar la victoria mucho antes de la publicación de los resultados oficiales, de aquí al martes

Karoui, de 56 años, y Saied, de 61, dos personalidades diametralmente opuestas, tienen un solo punto en común: dieron la sorpresa al ser elegidos entre el pelotón de 26 candidatos, en detrimento, entre otros, de los dirigentes salientes, sancionados por una población exasperada por las disputas políticas y un horizonte económico bloqueado desde la revolución de 2011.

 

La muerte en julio de Beji Caid Essebsi, el primer presidente electo en unos comicios democráticos y por sufragio universal, obligó a adelantar las elecciones presidenciales varios meses, sumiendo al país en una saga política cuyo último giro fue la liberación el miércoles, in extremis, de Nabil Karoui, después de que la justicia la rechazara en varias ocasiones.

El candidato presidencial Nabil Karoui, este 10 de octubre de 2019 delante de su casa en Túnez.
El candidato presidencial Nabil Karoui, este 10 de octubre de 2019 delante de su casa en Túnez. REUTERS/Zoubeir Souissi

Karoui fue encarcelado el 23 de agosto, diez días antes del inicio de la campaña electoral para la primera vuelta, acusado de fraude fiscal y lavado de dinero. El candidato acusa al régimen de una operación política para sacarlo de la carrera presidencial.

  

"Esta rivalidad por el palacio de Cartago es más emocionante que un derbi" deportivo, resumió un treintañero que discutía en la avenida Bourguiba, principal arteria de Túnez, donde ambos campos reunieron a sus simpatizantes para su primer --y último-- mitin.

"Los tunecinos irán a las urnas sin mucho convencimiento", escribió no obstante el diario Le Quotidien. "Las promesas no llenarán los vientres y devolverán la confianza a un ciudadano desamparado y desanimado".

Aunque la seguridad mejoró claramente en los últimos años, el desempleo sigue carcomiendo los sueños de numerosos jóvenes y la inflación pesa sobre unos ingresos ya bajos.

Los dos rivales se opusieron la noche del viernes en un debate televisivo sin precedentes.

Kaïs Saied y Nabil Karoui durante el debate televisivo del 11 de octubre de 2019.
Kaïs Saied y Nabil Karoui durante el debate televisivo del 11 de octubre de 2019. Fethi Belaid / AFP

El empresario Nabil Karoui, con un perfil más pragmático y liberado apenas 48 horas antes, se mostró dubitativo y, en algunas ocasiones, impreciso, defendiendo al mismo tiempo la lucha contra la pobreza y el liberalismo económico.

Frente a él, Kais Saied, experto en derecho constitucional, volvió a mostrar su intransigencia y pidió un cambio de sistema para dar "el poder al pueblo".

Formar gobierno

  

Kais Saied, un candidato sin partido que hizo suyos los valores de la revolución, obtuvo 18,4% de los votos en la primera vuelta.

Numerosas formaciones llamaron a votarlo, entre ellas el movimiento de inspiración islamista Ennahdha, que quedó en primera posición en las legislativas celebradas a inicios de octubre, con 52 escaños de 217.

Karoui, que se presenta con los colores de Qalb Tounes, el partido que él mismo fundó en junio, logró 15,6% de los votos desde su celda en prisión. Aunque se presentó como un dique de contención ante el islamismo, pocas formaciones llamaron con claridad a votar por él, ni siquiera entre los considerados progresistas.

  

Tras esta segunda vuelta, todas las miradas estarán puestas en Ennahdha, el partido encargado con la ardua tarea de formar un nuevo gobierno.

  

La formación de Rached Ghannouchi deberá conseguir suficientes apoyos del resto de bloques para alcanzar la mayoría de 109 escaños.

(Con la AFP)

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