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Grandes Reportajes de RFI

Cuarentena por COVID-19 : el drama de millones de trabajadores latinoamericanos

Audio 19:10
Un vendedor ambulante delante del mercado Sonora, cerrado a causa de la pandemia de coronavirus. Cuidad de México, 11 de abril de 2020.
Un vendedor ambulante delante del mercado Sonora, cerrado a causa de la pandemia de coronavirus. Cuidad de México, 11 de abril de 2020. AFP - PEDRO PARDO

Empleados despedidos, empresas con pérdidas o inactivas y un futuro muy incierto... En América latina, millones de trabajadores sufren ya el duro impacto del parón económico y del cierre de fronteras decretados por muchos países de la región para enfrentar la pandemia de coronavirus. RFI recogió el testimonio de algunos de ellos y analiza algunas de las soluciones que pueden implementar los Estados.

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En Chile, el microempresario Daniel Pérez tiene una empresa de mantenimiento de areas verdes y piscinas. A causa de la cuarentena, sus siete empleados no pudieron acceder, durante varias semanas, a las comunas de Santiago donde trabajan habitualmente.

"El resultado es que mis ingresos como empresa han disminuido en un 21% con respecto a lo que son en tiempo normal en temporada baja, y solo mantengo un 26% del total de mis clientes", explicó a RFI. A finales de marzo, producto de esta situación, no le alcanzó para renovar el contrato a plazo fijo de uno de sus trabajadores.

"No me siento para nada bien, siempre mi intención fue tratar de llevar conmigo al personal que trabaja en la empresa... Ibamos en una buena senda, inclusive habíamos logrado solventar el impacto de las movilizaciones sociales que tuvieron lugar en Chile antes de la COVID-19, pero esto sí nos pegó, nos cortó las alas", confiesa el microempresario.

Cada semana, Daniel Pérez está pendiente de ver si se levanta o no la cuarentena en los municipios donde sus equipos deben entrar a trabajar. La situación es muy cambiante. No sabe si logrará generar los ingresos necesarios para pagarlos a todos en abril.

En Medellín, Colombia, el negocio informal de Sarah Ospina está paralizado por completo. La Universidad, donde vendía comida vegana, cerró sus puertas. "En este momento, tenemos cero ingresos, estamos viviendo de unos ahorros y de ayuda de familiares, entonces el pago de servicios y del alquiler de la zona de producción esta cubierto, pero sabemos que más adelante las cosas se van a poner más difíciles", cuenta.

La cultura, entre paréntesis

Centros culturales clausurados, rodajes de películas postergados, festivales anulados... Muchos artistas, y en particular aquellos que trabajan como independientes, también quedaron en el limbo producto de la emergencia sanitaria y de las restricciones adoptadas para frenar los contagios.

Hace 15 días, la artista visual independiente Mayra Rojo regresó a México, luego de una residencia artística en Berlín. Desde entonces y a causa del coronavirus, todos sus proyectos han quedado suspendidos. "Me cancelaron una entrevista de trabajo, los trabajos que tenía confirmados en Berlín se han quedado en stand-by", detalla a RFI. "Me siento frustrada porque me parece que esta situación exacerba la precariedad en todos los niveles de vida."

Lo mismo cuenta desde Santiago de Chile la productora audiovisual Solange Queirolo: "camarógrafos, iluminadores, vestuaristas, toda la cadena de producción audiovisual está parada, está muerta".

Para pagar cuentas y aguantar este mal periodo, Solange Queirolo consiguió un trabajo en una tienda de productos saludables. Ganará la mitad de su sueldo habitual. "La mayoría de nosotros en la industria audiovisual, trabajamos con boleta de honorarios o sea no tenemos seguro de cesantía por ejemplo", explica la joven productora.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cuantificó el pasado 8 de abril que, a causa de la Covid-19, América latina y el Caribe registran pérdidas enormes de horas de trabajo que equivalen a la destrucción de 14 millones de empleos. Una "destrucción masiva", un desafío "sin precedente", dijo el director regional de esta agencia de la ONU, Vinícius Pinheiro. Y la pandemia afecta en forma especial a los sectores del comercio y de los servicios, que generan más de la mitad de los puestos laborales en la región.

"Ni siquiera sé si haya un futuro en el turismo"

El golpe ha sido particularmente duro para el turismo, en especial en las regiones del Caribe. Roberto Piña era mayordomo en un hotel de Playa del Carmen, en la riviera maya en el sur de México.

"Me corrieron del trabajo: me hicieron firmar mi renuncia voluntaria y posteriormente me hicieron firmar un contrato nuevo pero que tiene fecha del 1 de julio, entonces básicamente me dieron de baja dos meses y medio", cuenta el joven de 27 años que se quedó sin ingreso.

"Me siento muy inseguro, un poco asustado, no sé si lo vamos a superar... Nos va a pesar mucho económicamente, sobre todo en el estado en el que vivo, Quintana Roo, uno de los estados del sur del país y que se sostiene casi el 100% del turismo", apunta Roberto Piña. "No sé cuánto tiempo va a tardar para que los turistas vuelvan, no sé cómo será el futuro, ni siquiera sé si haya uno, es difícil."

En la plaza Juarez de Pachuca, a una hora al norte de Ciudad de México, Iván Aguilar es uno de los 140 millones de trabajadores informales que hay en América latina. Trabaja normalmente como lustrabotas pero estos días no hay ningun cliente.

"El día de ayer no hubo nadie", contó Iván Aguilar a Alix Hardy, corresponsal de RFI. "Nosotros que estamos al día, dependemos de lo que generamos: hay que pagar el agua, la luz, la renta, el cable, internet..." El restaurante donde Iván trabaja los fines de semana también ha cerrado. "A mí sí me está pegando fuerte", lamenta. Para quienes trabajan al día, quedarse en casa, sencillamente, es pasar hambre.

Menos cosecheros en el campo

Las micro, pequeñas y medianas empresas, los profesionales independientes y los trabajadores informales son los más fuertemente afectados por este parón económico. Sin hablar de los desocupados que no pueden salir a buscar trabajo a causa de la cuarentena.

Pero incluso en sectores considerados como esenciales como la alimentación, la cuarentena y el cierre de las fronteras nacionales, y a veces regionales, ponen trabas a las actividades económicas.

María Orsetti tiene una gran empresa agrícola de producción de papas, cebollas y ajos en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Explica que el trabajo en campo se ha hecho más difícil: "Si antes de la cuarentena iban a trabajar unas 60 personas por ejemplo, hoy con las medidas de seguridad sanitaria, solo se puede llevar a 30 personas, esto aumenta el costo de logística".

En los buses que llevan los cosecheros al campo, solo se puede subir la mitad de los pasajeros "para respetar las distancias necesarias". "Antes de que las personas se dirijan al campo, deben pasar por el hospital local para que les tomen la temperatura", detalla María Orsetti. "Luego la policía verifica que tengan el permiso correspondiente para poder trasladarse, entonces un trabajo que se hacía en una semana ahora te lleva más días".

Calcula que sus ingresos se han reducido en un 20%, pero resalta que para otras empresas es peor: "algunas están totalmente cerradas, al menos nosotros en el rubro alimentos, estamos trabajando y podemos hacer frente a nuestras obligaciones". Pero cuando un cosechero no se puede subir al bus que lo lleva al campo, pierde una jornada de trabajo y parte de sus ingresos.

Camioneros discriminados

El transporte de las mercancías también es más complicado ahora. "El camionero es discriminado en la estación de servicio, no lo quieren dejar entrar ni usar el baño por el miedo a la propagación del virus en las provincias del interior de Argentina", explica. Por eso muchos dueños de camiones han parado. "Hay muy baja disponibilidad de camiones para hacer el traslado de la mercadería y el flete ha aumentado porque antes de la cuarentena el camión iba por ejemplo con cebollas y volvía con cemento, ahora va con cebollas y vuelve vacío", subraya la productora argentina.

Poco a poco el sector agroalimentario y las autoridades se van adaptando para garantizar el abastecimiento de la población. Pero las cosas pueden cambiar de un momento a otro, opina Carina Rutgerson, responsable de compras de frutas y verduras para una de las mayores cadenas de supermercados de Argentina.

"En los primeros días, con el cierre de las fronteras nacionales y dentro de Argentina, teníamos dificultades... Ahora, hay un poco de fluidez, se ha regularizado pero la situación evoluciona día a día", relata. Le preocupa en particular el caso de Ecuador, gran proveedor de bananas: "la situación sanitaria en este país es realmente crítica y pensamos que de un momento a otro las exportaciones de banana podrían cerrarse", dice la ingeniera agrónoma.

Una profunda recesión

América latina está frente a "una profunda recesión", advirtió a principios de abril la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El organismo calcula que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región podría caer entre un 1,8 y un 4% en 2020, y proyecta un fuerte aumento de la pobreza y de las desigualdades. Justo cuando los últimos meses fueron marcados por reclamos ciudadanos en varios paises por más equidad social.

¿Qué pueden hacer los gobiernos ? En este escenario turbulento, la magnitud del impacto económico dependerá de su capacidad de reacción.

Muchos ya han adoptado medidas de emergencia: postergación de créditos e impuestos, medidas para evitar los cortes de servicios básicos como el agua, la luz y la telefonía, subsidios para los más pobres, préstamos garantizados por el Estado para las empresas en dificultad y, en algunos casos, planes para proteger el empleo.

En Chile, si la cuarentena se prolonga, el microempresario Daniel Pérez tendrá que acogerse a la Ley de Protección del Empleo adoptada por el gobierno del conservador Sebastian Piñera, pero teme "la letra chica" y espera que "los requisitos sean razonables".

Pagar las nóminas para salvar a la gente

Perú ha anunciado el plan más ambicioso de la región: dedicará un 12% de su PIB, es decir 24 mil millones de euros, para luchar contra la emergencia sanitaria y dar un nuevo aliento a la economía que está en punto muerto.

Además de bonos para los más vulnerables, el Estado peruano se comprometió a ayudar a las pequeñas y medianas empresas, pagando un 35% de los salarios de los empleados que ganan menos de 400 euros.

La medida hace pensar en el sistema danés que la economista y ex-ministra liberal colombiana, Cécilia Lopez, resalta como una de las soluciones inmediatas para proteger a la gente, y no solo a las empresas, dice.

"En Dinamarca, y lo están siguiendo los otros países nórdicos, el Estado nacionalizó la nómina porque con nacionalizar la nómina, con pagarle a la gente, garantiza primero que siga la demanda, que la gente se quede en la casa, y así las empresas reducen una parte importante de sus costos y están listas para cuando se reactive la economía", precisa. Así las empresas no se destruyen, destaca.

Un ingreso básico universal de emergencia

Para el experto independiente de la ONU especializado en deuda externa y derechos humanos, el argentino Juan Pablo Bohoslavsky, es el momento para implementar un ingreso básico universal de emergencia.

"Significa una transferencia de dinero directa, no intervenida a través de grandes compañías o bancos, en beneficio de las personas, sobre todo de los trabajadores informales, de los cuentapropistas, trabajadores autónomos, que no pueden siquiera beneficiarse de una licencia laboral con sueldo pago, como la pueden establecer algunas empresas o lo han establecido los Estados", explica. "En estas circunstancias, es una cuestión básica, no solamente desde un enfoque de derechos humanos sino también de estabilidad social", dijo a RFI.

El experto de la ONU también llama a los organismos internacionales a apoyar a los Estados que necesitarán endeurdarse, ya que sus finanzas ya se han visto golpeadas por los bajos precios de las materias primas. En este sentido critica la negativa del FMI al pedido de ayuda financiera de Venezuela para fortalecer su sistema de detección del coronavirus. "No es el momento de plantear discusiones en torno a la cuestión de la legitimidad del gobierno venezolano sino a focalizar los esfuerzos, tanto de los gobiernos como de las instituciones financieras internacionales, en cómo proteger la salud y la vida de la población de todos los países", opina.

Colombia, cuarta economía de la región, pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI) acceso a una línea de crédito por 11.000 millones de dólares para enfrentar la crisis.

¿Un futuro regional y verde?

En América latina, los trabajadores están muy desprotegidos y los servicios básicos como la salud, en muchos casos, están en manos del sector privado. Esta crisis nos debe ayudar a cambiar eso, aboga por su parte la exministra colombiana Cecilia López.

"Lo más interesante, por lo menos para América latina, es que esta ortodoxia donde todo lo hacía el sector privado y debilitamos el Estado, hoy estamos pagando las consecuencias", denuncia la presidenta del Centro Internacional de Pensamiento Social y Económico (CiSoe). "El modelo económico va a cambiar y probablemente la reactivación se de bajo otros principios, con mayor participación de un Estado responsable ojalá, y de un sector privado que aprenda que tiene que participar más en el proceso de distribución de beneficios", afirma.

La secretaria general de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, llamó por su parte a repensar completamente nuestro sistema económico y de globalización: retomar la integración para ir hacia mas autosuficiencia regional, ir hacia modos de producción y modos de consumo más locales, menos globalizados. Y otros reclaman que, esta vez sí, la reactivación económica sea verde y sostenible.

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