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Arizona Violencia policial

"¡Nana, agua por favor!", grita antes de morir joven latino reducido por la policía

Los miembros de la familia llevan camisetas que dicen "Nana Ayudame o Nana, ayúdame" en español en una vigilia por Carlos Adrián Ingram López el 25 de junio de 2020 en Tucson, Arizona. La familia dice que López, de 27 años, estaba teniendo una emergencia de salud mental cuando fue esposado y clavado en el suelo durante 14 minutos antes de morir de un paro cardíaco fuera de la casa de su abuela mientras estaba bajo custodia de la policía de Tucson el 21 de abril.
Los miembros de la familia llevan camisetas que dicen "Nana Ayudame o Nana, ayúdame" en español en una vigilia por Carlos Adrián Ingram López el 25 de junio de 2020 en Tucson, Arizona. La familia dice que López, de 27 años, estaba teniendo una emergencia de salud mental cuando fue esposado y clavado en el suelo durante 14 minutos antes de morir de un paro cardíaco fuera de la casa de su abuela mientras estaba bajo custodia de la policía de Tucson el 21 de abril. AFP - Caitlin O'Hara

La muerte de un joven latino en custodia de la policía en Arizona, oeste de Estados Unidos, llevó al jefe del cuerpo de seguridad a presentar su renuncia que aún no ha sido aceptada. Los hechos ocurrieron el 21 de abril, pero solo este miércoles las autoridades hicieron público el caso, divulgando un devastador video del arresto del joven en la casa de su abuela en Tucson.

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Tres policías, dos blancos y uno negro, persiguen a un joven que corre desnudo y alterado hasta el garaje de su casa. Los oficiales lo esposan en el suelo y vuelcan su cuerpo boca abajo.   

"¡No puedo respirar!", "¡Nana, agua por favor!", grita el joven en el video. Uno de los agentes le dice que se relaje, otro lo menaza con un choque eléctrico. "Perdón” es la última palabra que escapa de su boca minutos antes de quedar inconsciente y morir. 

Se llamaba Carlos Ingram López, tenía 27 años y la autopsia reveló presencia de cocaína y problemas cardíacos, pero no pudo determinar la causa de su muerte.

Según las autoridades, los agentes respondieron a una llamada a los servicios de emergencia 911 que hizo la misma abuela de Ingram por "alteración del orden público".

El jefe de la policía en Arizona, Chris Magnus, aseguró al presentar su renuncia el jueves que, si bien los oficiales no actuaron de acuerdo con las políticas del departamento de policía, no se encontraron indicios de una actuación "maliciosa".

"No lo golpearon, no lo ahorcaron... no le pusieron la rodilla en el cuello", como en el caso de Floyd, añadió. "Es irresponsable e injusto concluir que el señor Ingram fue asesinado por la policía", subrayó el jefe de la Policia.

El caso es investigado por la Fiscalía, que aún no presenta cargos criminales. También fue enviado al FBI. Los tres agentes implicados dimitieron.    

Aunque la muerte de Ingram López ocurrió hace dos meses, se conoció esta semana, poco después de la de George Floyd, que desató un movimiento de protesta nacional contra el racismo y la brutalidad policial, y de la de Andrés Guardado, de 18 años y también latino, abatido por oficiales del sheriff de Los Ángeles.

 

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