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Materias Primas

El coronavirus pulveriza los esfuerzos de Perú contra las plantaciones de coca

El resultado histórico de las operaciones de erradicación de las plantaciones de coca en Perú de los dos últimos años fue borrado por la pandemia de coronavirus, que congeló los operativos (Foto de ilustración).
El resultado histórico de las operaciones de erradicación de las plantaciones de coca en Perú de los dos últimos años fue borrado por la pandemia de coronavirus, que congeló los operativos (Foto de ilustración). AFP/Carlos Mandujano

La pandemia de la Covid-19 arroja por la borda buena parte de los esfuerzos por erradicar las plantaciones ilegales de coca en Sudamérica, especialmente en Perú. El confinamiento general de casi tres meses y medio es la razón principal de este colapso.

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El resultado histórico de las operaciones de erradicación de las plantaciones de coca del año pasado es ahora un recuerdo lejano en Perú. Si bien se destruyeron más de 25.000 hectáreas de coca, tanto en 2019 como en 2018, el ministro de Interior, Gastón Rodríguez, confirmó que desde principios de 2020 sólo se erradicaron 1.430 hectáreas. Redondeando, eso es ocho veces menos en un año.

En Perú y en Bolivia, la coca se utiliza legalmente para la masticación en las alturas de los Andes, pero también para la fabricación de té y otros productos. También es la materia prima del clorhidrato de cocaína, una materia prima cuyo precio ha caído debido a la pandemia.

El confinamiento general de casi tres meses y medio en el Perú es la razón principal de este colapso. Por razones de bioseguridad, ha sido imposible movilizar los equipos de erradicación de la hoja de coca por avión y helicóptero. Durante una reunión virtual con la prensa extranjera, Rodriguez reconoció que la cifra de este año "ni siquiera se acercaría a la de los dos últimos años".

Un soldado peruano patrulla en un campo de coca durante un operativo de destrucción de un laboratorio de cocaina, en el valle del Apurimac (VRAEM), en el sudoeste del país (Foto de ilustración).
Un soldado peruano patrulla en un campo de coca durante un operativo de destrucción de un laboratorio de cocaina, en el valle del Apurimac (VRAEM), en el sudoeste del país (Foto de ilustración). AFP PHOTO/Carlos Mandujano

No obstante, el funcionario indicó que las operaciones se reanudarán tan pronto como se levante la cuarentena. Esto será posible gracias a una flota de 21 helicópteros y recursos terrestres que Estados Unidos están poniendo a disposición del Perú para transportar al personal especializado en la destrucción de las plantaciones y que poco a poco está saliendo del confinamiento.

Mientras tanto, los precios de la materia prima de la pasta base de cocaína siguen cayendo en picado en la zona conocida como el VRAEM, el Valle del Apurímac, el Ene y el río Mantaro. Desde enero, la hoja de coca ha perdido el 50% de su valor y el cloruro de cocaína casi un 20%. El precio por kilo de droga es actualmente de 1.700 dólares. Pero esto no es así en todas partes: el precio se mantiene estable en la zona de la triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia e incluso ha aumentado ligeramente en la región de Cuzco, según el presidente de Devida, la Comisión Nacional para el Desarrollo y la Vida sin Drogas.

Esta disminución de las actividades antidroga también ha limitado las operaciones de interceptación de los aviones de los traficantes en toda la región central del Perú. Las autoridades temen finalmente otra consecuencia: aunque el precio de la hoja de coca es bajo, muchos campesinos, gracias a la caída de las erradicaciones, podrían sentirse tentados a plantar hojas de coca para sobrevivir a una crisis económica que promete ser extremadamente grave en el Perú, donde se han confirmado más de 9.000 víctimas de la pandemia.

 

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