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COLOMBIA/ El legado de Uribe

Brillantez macroeconómica que apenas redujo la pobreza

El presidente saliente de Colombia, Alvaro Uribe
El presidente saliente de Colombia, Alvaro Uribe AFP/RODRIGO ARANGUA

La economía creció de media un 5% cada año, rebajó la inflación del 7% al 2% y se  incrementaron las exportaciones en 30.000 millones: 20 millones de pobres no encontraron consuelo en estos datos.

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Los ocho años de gestión económica del presidente colombiano, Álvaro Uribe, se han caracterizado por la profunda contradicción entre la imponente evolución de los datos macroeconómicos y el escaso impacto que esa reluciente evolución ha tenido en aquello que llaman economía real, especialmente a lo que se refiere a la reducción de la pobreza.

El presidente Uribe heredó en 2002 una maquinaria económica anquilosada y perezosa, que movía el motor del país con crecimientos anuales del Producto Interior Bruto (PIB) en torno al 2%. La gestión de Uribe limpió esos goznes y puso a la economía colombiana a funcionar a un crecimiento medio superior al 4%, que hubiera sido mucho mayor si el final de su mandato no se hubiera visto influido por la Gran Recesión acaecida en el mundo desde 2008. Así, el PIB colombiano consiguió picos de crecimiento del 3,9% en 2003, 5,3% en 2004, y así sucesivamente hasta lograr la cima del mandato de Uribe: un 7,1% en 2006.

Su estrategia estuvo marcada por dos pilares: ser un país atractivo para los inversores y flexibilizar las condiciones de contratación para las empresas. La inseguridad en Colombia en 2002, fruto de la violencia de los narcos y la guerrilla de las FARC, dificultaban sobremanera la inversión en el país. Uribe puso cerco de manera polémica, pero eficiente, a la inseguridad. Su éxito en esa materia fue acompañada por una política de exenciones fiscales, rebajas impositivas y seguridad jurídica para los inversores. Así la inversión extranjera en el país alcanza los 10.000 millones de dólares con Uribe, el doble que a su llegada.

A pesar del embargo comercial de Venezuela, fruto de sus desencuentros con Hugo Chávez, Colombia logró abrir nuevos mercados gracias a tratados comerciales firmados con países como Chile, Canadá y bloques como Centroamérica y la Unión Europea. También se logró la firma de un Tratado de Libre Comercio con EEUU, aunque aún no ha sido ratificado.

En ese contexto, las exportaciones se dispararon. Pasaron de poco más de 12.000 millones de dólares a los 40.000 millones que alcanzará en este 2010. Y no sólo ha afilado las armas comerciales tradicionales de Colombia, sino que ha incentivado nuevos productos: en 2002 Colombia sólo exportaba 5.330 millones de euros en productos que no fueran petróleo o café, ahora alcanza los 12.100 millones.

Más de 150.000 empresas se han creado en este periodo, se han firmado tres millones de contratos laborales nuevos, una inflación despiadada del 7,2% se redujo a un 2% y así, decenas de agregados macroeconómicos son mejores de los que recibió. Pero, en contraposición, Colombia sigue anclada como uno de los países con más pobres de Latinoamérica. Esos logros apenas se tradujeron en mejoras para esa economía real.

20 millones de pobres

Estos enormes datos sólo han reducido el paro en un 3% y el número de pobres un 5%. Así, el 12% de la población activa no tiene trabajo, la friolera del 45% de los colombianos están instalados en niveles considerados como pobreza y un 18% está en situación de indigencia.

Es decir, alrededor de 20 millones de colombianos son pobres y ocho millones, indigentes. Aquí está el lunar de la gestión de Uribe. Ya que, pese a liderar el crecimiento económico latinoamericano, está a la cola del subcontinente a la hora de trasladar a la población esas mejoras.

Así, Brasil con un crecimiento menor, sacó de la pobreza a cerca de 40 millones de brasileños, reduciendo las tasas de pobreza del 37,5% al 25,8%. Perú, un tradicional ejemplo de pobreza a principios de la década, rebajó el número de indigentes a la mitad y su tasa de pobreza del 54,7% de la población al 36,2% y Venezuela, con una deteriorada economía en términos macroeconómicos, la redujo del 48,6% al 27,6% según cifras de la ONU. Así, el informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD también deja en mal lugar a Colombia: lo sitúa como el quinto país con mayores desigualdades del mundo. Un auténtico lunar para la gestión económica de Uribe, tan grande como sus resultados macroeconómicos.

 

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