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ECUADOR/SUBLEVACION

Grabaciones de la revuelta policial dicen: "Maten a Correa"

El presidente Rafael Correa cuando llega al regimiento principal de Quito donde afirmó ante los policías que no cederá a las presiones, 30 de septiembre de 2010.
El presidente Rafael Correa cuando llega al regimiento principal de Quito donde afirmó ante los policías que no cederá a las presiones, 30 de septiembre de 2010. ©Reuters

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, amplió el estado de excepción decretado el jueves pasado luego de la revuelta policial al tiempo que fueron difundidas grabaciones de la policía donde los amotinados decían: “maten a Correa”. 

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Las comunicaciones difundidas corresponden a la radio de la Policía en las que supuestos agentes instigaban a matar al presidente durante la rebelión. "¡Que lo maten a Correa para que se acabe esto, que lo maten a Correa y se acaba!" y ¡"Mátenle, mátenle al presidente!", son algunos de los mensajes entre sublevados que contiene un registro de media hora difundido por la agencia pública Andes. "No le dejen salir a ese hijo de puta, primero que firme (las peticiones de la Policía) de ahí (que) salga; si no, sale muerto ese cabrón", señala una voz.

Ordenes de la Policía para matar a Rafael Correa

"Ese señor no sale sin firmar, sin firmar las atribuciones que le corresponde a la Policía Nacional, ese señor tiene que darnos la atribución completa, ese señor tiene que asegurarnos nuestra amnistía completa, tiene que asegurarnos nuestra supervivencia", añadió otro hombre.

En la misma cinta se escucha a personas que coordinaban a los sublevados para enfrentar al Ejército, mientras otras llamaban al orden y a dejar salir al mandatario.
"A ver compañeros, no hablemos de asesinato", "Mantengan el orden, permitan que salga el presidente" y "Déjenle que se vaya esa mierda de presidente", rezan otros mensajes.

Entretanto, el canciller Ricardo Patiño dijo que cree "firmemente" que Estados Unidos no estuvo detrás del intento de golpe, apartándose de las denuncias de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; y de Bolivia, Evo Morales, rechazadas por Washington.
Sin embargo, no descartó que "grupos de poder" estadounidenses que no identificó hayan participado, y llamó la atención sobre una unidad antidrogas de la Policía -entrenada por oficiales norteamericanos- que tomó el aeropuerto de Quito. Patiño también indicó que Correa radicalizará su proyecto socialista tras la intentona golpista y admitió que "políticamente la crisis no está superada" porque los autores "siguen libres".

El presidente ecuatoriano denunció la sublevación como un intento de golpe de Estado y prorrogó hasta el viernes el estado de excepción, que vencía el martes. El mandatario aceptó un pedido del Congreso, que denunció falta de garantías porque constató que muchos insurrectos seguían encargados de la seguridad del edificio.

La medida habilitó a los militares a cumplir tareas de la Policía, por lo que el martes unos 120 miembros de la escolta legislativa fueron relevados de sus funciones por cerca de 80 soldados. "La Policía que estuvo aquí ha perdido toda mi confianza", dijo el presidente de la Asamblea, Fernando Cordero.

Los policías se sublevaron para exigir la derogatoria de una ley que eliminó bonificaciones para todos los servidores públicos y retuvieron a Correa en un hospital, donde se refugió tras ser agredido cuando intentaba aplacar a los manifestantes en un regimiento de Quito.
 

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