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CHILE / EDUCACIÓN

Multitudinaria manifestación por la educación en Chile termina con altercados

Unos jóvenes atacan un vehículo policial en Valparaíso, Chile, el 9 de agosto de 2011.
Unos jóvenes atacan un vehículo policial en Valparaíso, Chile, el 9 de agosto de 2011. REUTERS/Eliseo Fernandez

Decenas de miles de chilenos se manifestaron el martes 9 de agosto, por quinta vez en menos de dos meses, en varias ciudades chilenas por la educación pública. La marcha derivó en incidentes con la policía y hubo 270 detenidos.

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En Santiago, la manifestación reunió a 70.000 personas según un último reporte oficial y 150.000 según los organizadores, recoge la agencia AFP. Estudiantes, profesores, padres y trabajadores de otros gremios, como el de la industria del cobre, y empleados públicos se dieron cita para pedir una educación pública de calidad y gratuita.

Otras ciudades como Valparaíso y Concepción se unieron a la protesta. Vestidos con sus uniformes, portando pancartas en las que señalaron que "la educación se está muriendo de hambre", disfrazados y otros bailando, los manifestantes caminaron varios kilómetros por la céntrica avenida Alameda y calles aledañas para desembocar en la Plaza Almagro de la capital.

"Yo marcho porque tengo dos hijos y no me alcanza, ellos van a terminar endeudados por muchos años y yo no quiero eso para ellos. Le pido al presidente que se ponga la mano al corazón y entienda a la gente que ya no puede pagar los créditos", dijo a la AFP Graciela Hernández, una de las manifestantes.

La marcha se inició en las afueras de la Universidad de Santiago y avanzó por la avenida Alameda, pero se desvió hacia el sur antes de pasar por el frente de la casa de Gobierno. Vecinos de casas aledañas al recorrido acompañaron a los estudiantes con cacerolazos y tirándoles agua para refrescarles, en un día primaveral en Santiago.

Deriva violenta

El tono pacífico cambió casi al final, cuando encapuchados se enfrentaron con piedras y palos con la policía en el céntrico Paseo Bulnes, a escasos metros de la casa de Gobierno. Antes, arremetieron contra semáforos y señales de tránsito. Agentes de fuerzas especiales dispersaron a los manifestantes con chorros de agua y gases lacrimógenos. En medio de las revueltas se registró el incendio de un automóvil y el apedreo de edificios, constató la AFP.

Los incidentes se extendieron por varios minutos y contrastaron con el carácter pacífico que tuvo en su mayoría la manifestación. Más temprano, varios puntos de Santiago fueron bloqueados por medio de barricadas montadas con neumáticos encendidos, que provocaron atascos vehiculares. De noche, en tanto, miles de personas hicieron sonar cacerolas, en una forma de protesta típica contra la dictadura de Augusto Pinochet, y volvieron a incendiarse barricadas.

273 detenidos

Los disturbios de la marcha concluyeron con 273 detenidos, 72 de los cuales fueron arrestados en Santiago, según un último balance entregado por el viceministro del Interior, Rodrigo Ubilla, quien además informó que 23 policías resultaron heridos. Más temprano, el jefe de gabinete Rodrigo Hinzpeter había llamado a los estudiantes a "reflexionar" y acabar con las marchas. "Los resultados de hoy deben llamar a reflexión al país entero, y especialmente a los dirigentes estudiantiles y al colegio de profesores (sobre) hasta qué punto las marchas están siendo dañinas para nuestra convivencia social", dijo Hinzpeter.

Un plebiscito sobre la educación

"Con esta demostración de apoyo y solidaridad, es necesario que el Gobierno dé una respuesta clara a nuestras demandas", respondió la líder estudiantil, Camila Vallejo, que planteó convocar a un plebiscito para resolver el futuro de la educación chilena, una posibilidad que no es posible en la actual legislación.

La manifestación de este martes fue autorizada por el gobierno y su trazado consensuado con los estudiantes, a diferencia del jueves pasado, cuando la policía impidió a los manifestantes marchar y arrestó a más de 800 personas. Con este gesto, los estudiantes mostraron flexibilidad, mientras que el gobierno dio a entender su apertura a retomar el diálogo, tras varios desencuentros con los jóvenes.

La propuesta gubernamental

El Gobierno propuso, primero, un Gran Acuerdo Nacional de Educación (Gane) y luego un programa de 21 puntos, calificados ambos de "insuficientes" por los estudiantes, que exigen educación universitaria gratuita para quienes no puedan pagarla, que el Estado se responsabilice de la calidad y que las universidades privadas no tengan ganancias.

Las convocatorias estudiantiles han sido las más seguidas desde el retorno a la democracia en Chile en 1990, luego de los 17 años de dictadura de Pinochet, cuyo régimen redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y promovió su privatización. Las marchas de los estudiantes chilenos fueron respaldadas a nivel internacional con protestas en ciudades de Argentina, España y Estados Unidos.

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