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Vaticano

Mariachis y danzas folclóricas reciben al papa en Guanajuato

El papa sube al avión para emprender su visita pastoral en México y Cuba, el 23 de marzo de 2012.
El papa sube al avión para emprender su visita pastoral en México y Cuba, el 23 de marzo de 2012. ©Reuters.

Benedicto XVI escogió el estado mas conservador y católico de México para arrancar su primera gira por los países latinoamericanos de habla hispana. La violencia del narcotráfico y la pedofilia en la Iglesia son los temas de la agenda papal en este pais que cuenta con mas de 80% de fieles. Durante el vuelo, el papa llamó a desenmascarar a los narcotraficantes mexicanos y, respecto a Cuba -segunda escala de su gira-  aseguró que la ideología marxista 'tal como fue concebida, no responde a la realidad'. 

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Cinco años después de su primer viaje a Latinoamérica, el papa Benedicto XVI vuelve al continente más católico del planeta, donde permanecerá hasta el 28 de marzo.

El jefe de la iglesia católica aterrizó este viernes en el estado mexicano de Guanajuato, bastón conservador y católico, conocido por su recia oposición al aborto y la histórica guerra armada que libraron religiosos y laicos. A su llegada, fue recibido por el presidente Felipe Calderón y por una muchedumbre, compuesta mayormente por grupos de jóvenes estudiantes; que coreaba "Esta es la juventud del Papa", y "Benedicto, hermano ya eres mexicano". 

Durante el vuelo, el papa Benedicto XVI llamó a desemnmascar las "promesas y mentiras del narcotráfico" y afirmó, refiriéndose a Cuba -segunda escala de su viaje- que la ideología marxista, "tal como había sido concebida, no responde ya a la realidad" y que "conviene hallar nuevos modelos".

El sumo pontífice tiene previsto celebrar una misa privada el sábado en la Capilla del Colegio Miraflores y visitar al presidente Calderón en la Casa del Conde de Rul, en Guanajuato. La visita del papa, a pocos días de las elecciones presidenciales, fue recibida con resquemores por referentes de la oposición, que consideran que el momento elegido por el papa puede leerse como un apoyo al gobernante Partido de Acción Nacional (PAN).

El domingo 25, oficiará la misa con unos 250 cardenales y obispos en la Plaza del Bicentenario, en cuya catedral rezará las vísperas con todos los obispos latinoamericanos.

Durante su estadía en el segundo país con mayor número de católicos en el mundo (unos 93 millones, el 83% de la población) el papa conmemorará en León (centro) a la Virgen de Guadalupe, patrona de América Latina y se reunirá con todos los presidentes de las conferencias episcopales del continente.

En esta primera etapa, Benedicto XVI deberá hacer frente a varios temas candentes. La violencia ligada al narcotráfico, que ha causado cerca de 50.000 muertos en los últimos cinco años, es uno de ellos, y en este sentido el arzobispo de León pidió a la delincuencia una tregua.

Otro de los tópicos que lo esperan es el reclamo de justicia por parte de las víctimas de abuso sexuales por parte de miembros de la Iglesia Católica. Exigen que haya justicia y que los culpables respondan en tribunales civiles, en especial en los casos cometidos por los Legionarios de Cristo, congregación fundada por un mexicano.

Sin embargo, no está previsto que el papa se reúna con representantes de las víctimas durante su estancia. Las disculpas "no son suficientes, no sirven de nada, la Iglesia debe entregar a la justicia civil a todos los abusadores", afirmó Joaquín Aguilar, vocero de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes que atiende a 129 víctimas y que solicitó sin éxito una cita con el jefe de la Iglesia.

El último bastión del comunismo

El lunes 26, el papa continuará su viaje hacia Cuba, donde llegado al Aeropuerto Internacional Antonio Maceo de Cuba pronunciará un discurso. Aquí, en el último bastión latinoamericano de Latinoamérica, Benedicto XVI tendrá menos audiencia, con apenas un 10% de católicos sobre 11,2 millones de habitantes.

El papa tiene previsto entrevistarse con el presidente Raúl Castro, y no se descarta que se reúna con su hermano Fidel en el Palacio de la Revolución.

La disidencia ha tratado de que Benedicto XVI apoye explícitamente sus derechos, pero la Iglesia se mantiene prudente ante tales reivindicaciones.

"No hay duda de que la visita de Benedicto XVI ayudará el proceso de desarrollo hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y actividad", aseguró el jueves el cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano.

El broche del viaje papal será el 28 de marzo, cuando celebre una misa en la Plaza de la Revolución José Martí, con capacidad para un millón de personas.

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