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Colombia

Colombia avanza en la ruta hacia la paz

Iván Márquez, segundo jefe de  las FARC.
Iván Márquez, segundo jefe de las FARC. ©Reuters.

“No hay crisis y hay avances sustanciales”. Así responden tanto los voceros del gobierno colombiano como los delegados de la guerrilla de las FARC, cuando se les pregunta las razones de aplazar la cita inicialmente prevista para este martes 2 de abril en La Habana, Cuba, con el fin de continuar con los diálogos de paz iniciados en noviembre del 2012.

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Desde Bogotá

Mientras el sábado pasado la opinión pública de Colombia seguía con atención y algo de desconcierto la guerra que expresidentes como Andrés Pastrana (1998 – 2002) y Álvaro Uribe Vélez (2002- 2010) le declararon a los esfuerzos de paz del actual presidente Juan Manuel Santos, el Gobierno y la guerrilla informaban que "luego de una serie de reuniones, las delegaciones acordaron retomar conversaciones la tercera semana de abril".

Las especulaciones no se hicieron esperar. Aunque las dos delegaciones aseguran que estos aplazamientos “son normales” y que el comunicado precisa que “las delegaciones dedicarán la primera quincena de abril a trabajar por separado en los subtemas que restan del primer punto, es decir, del desarrollo agrario integral, algunos sectores celebraban y otros temían supuestas complicaciones en los diálogos.

Fuentes cercanas al proceso de paz, que pidieron guardar la reserva, confirmaron a RFI que aún persisten diferencias importantes en el tema de tierras, siendo las más relevantes las relacionadas con las concesiones petroleras y mineras para empresas extranjeras y las condiciones para salvaguardar y multiplicar zonas de reserva campesinas, una figura creada en Colombia en 1994, pero que no ha sido aplicada a cabalidad.

Sin embargo, ha trascendido que aún con esos desacuerdos y un descontento por parte de la guerrilla, pronto se anunciará el cierre de este primer capítulo agrícola “pues los cambios pendientes, -dice uno de los voceros-, la insurgencia piensa impulsarlos desde el Congreso”. Todo apunta entonces a que en los próximos días las delegaciones habrán dejado atrás el tema más difícil, el agrario, y abordarán el más polémico: el de la participación política de las FARC.

Dentro de este marco y a pesar de ser calificadas como grupo terrorista por la comunidad internacional, de tener cargos en cortes nacionales y extranjeras por narcotráfico, secuestro, extorsión y crímenes de lesa humanidad, los voceros insurgentes dejaron claro en un comunicado reciente que descartan la rendición y la cárcel en la vía a la participación política.

En respuesta, representantes de la comunidad internacional han calificado como una bofetada a las víctimas del conflicto la aspiración de amnistía de la guerrilla y la derecha colombiana ha denunciado que los diálogos están arrodillando el país frente a los grupos criminales que saldrán indemnes.

En contrapartida, voces de la Iglesia se han sumado a movimientos civiles emergentes que apoyan los diálogos y la salida negociada como única alternativa para terminar con la violencia que desangra al País suramericano desde hace más de medio siglo.

El cardenal Rubén Salazar pidió durante los actos litúrgicos de Semana Santa celeridad en los acuerdos que logren el fin del conflicto armado en Colombia.”Es necesario que esa negociación de La Habana se haga a un ritmo rápido, porque no podemos permitirnos el lujo de estarnos años dialogando casi de espaldas al país”, manifestó.

Otros sectores advierten la necesidad de que los diálogos tengan más representación de la sociedad civil y que terminen antes de que se inicie la campaña presidencial para los comicios de mayo del 2014. Expertos alertan sobre la necesidad de evitar que la guerrilla pueda “secuestrar el debate electoral”.

Por ahora Colombia se prepara para masivas manifestaciones de apoyo al proceso que tendrán lugar el próximo 9 de abril, en diferentes ciudades del país y en el exterior. Posteriormente tendrá lugar un foro nacional sobre participación política de la insurgencia (segundo tema de los 6 establecidos en la agenda) que se llevará a cabo los días 28, 29 y 30 de abril en Bogotá, la capital.

Si la voluntad del gobierno se cumple, las conversaciones habrán concluido en noviembre del 2013. Pero la realidad ha demostrado que los tiempos de las FARC son difierentes de los plazos prágmaticos del Gobierno. "Una paz mal hecha es peor que la guerra", ha repetido en numerosas ocasiones Iván Marquez, jefe de la delegación de las FARC.

La búsqueda de la paz sigue polarizando una Colombia agotada por la violencia y que se acerca a elecciones legislativas y presidenciales. Mientras los optimistas llaman a prepararse para un país sin guerrillas y para el postconflicto, los críticos decretan que lo único que quedará de este proceso es más violencia y completa impunidad.
 

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