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Salud y bienestar

Las des-ne-cesáreas de Brasil

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Chile, Argentina o México superan con creces las recomendaciones sanitarias.  naitreetgrandir.com
Chile, Argentina o México superan con creces las recomendaciones sanitarias. naitreetgrandir.com

Hace unos días, Brasil sorprendía al mundo anunciando el lanzamiento de una normativa destinada a reducir el elevado número de cesáreas en el país. Esta intervención quirúrgica no resulta extraña a casi nadie y su práctica está más que extendida por todo el mundo. ¿Por qué el gigante latinoamericano ha optado por intervenir de manera oficial? ¿Realmente hablamos de cifras tan altas como para que sea necesaria una acción oficial?

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Por Marta Arias.

El Instituto Nacional de Salud Pública (Fiocruz) revelaba recientemente un informe titulado “Nacer en Brasil” con el que confirmaban los temores de muchos especialistas: más de la mitad de los nacimientos en todo el país se producen por cesárea, y la cifra sube incluso hasta el 88% cuando estos tienen lugar en el sector privado.

De hecho, el número de cesáreas en Brasil es tan elevado que el ministro de salud, Arthur Chioro, lo ha calificado directamente de “epidemia” y entre la población ya se las conoce como las “desnecesareas”.

“El problema es que las tasas de cesáreas no paran de crecer. ¿Hasta dónde va a crecer? ¿Hasta que todas tengan cesáreas?”, se pregunta la doctora María do Carmo Leal, médico epidemióloga. Trabaja como investigadora del área de salud materno-infantil en la Fundación Oswaldo Cruz de Río de Janeiro y ha coordinado el proyecto de investigación “Nacer en Brasil” sobre este elevado número de cesáreas.

Comodidad y miedo al parto

El motivo principal de este auge: poder elegir la fecha del parto. Muchas madres prefieren la comodidad de poder programar el día en que darán a luz y tener asegurada su plaza en la maternidad. Pero también influye, y mucho, el miedo al parto normal. Un miedo infundado en muchas ocasiones por leyendas urbanas aunque también por el propio médico que, según se aproxima el término de la gestación, empieza a aconsejar la opción de la cesárea.

Si bien es cierto que en determinadas ocasiones su práctica puede salvar tanto la vida de la madre como la del bebé, en el caso brasileño estas circunstancias suelen son las menos habituales. La principal causa que lleva a los médicos a aconsejar dichas intervenciones es, principalmente, económica.

Rentabilidad

Según un reportaje publicado por el diario local Folha de Sao Paulo, los doctores pueden llegar a cobrar hasta 8.000 reales (unos 2.4000 dólares) por cada intervención: cantidad que las indeterminadas horas de un parto natural no hacen rentable, pero sí cuando se pueden programar varias en un mismo día.

La doctora Luciana Herrero es pediatra en Brasil y acaba de publicar un libro-guía sobre el nacimiento: “La mayoría de los médicos programan las cesáreas porque es más cómodo y lucrativo. Para tener ingresos adecuados, muchos profesionales trabajan en tres lugares y acaban programando cesáreas en serie, que es peor para la salud de la madre y del bebé”.

La intervención no es exenta de complicaciones

La desinformación en este campo para las futuras madres es, según los especialistas, el peor riesgo para su salud. La creencia popular suele considerar que esta intervención, por el mero hecho de ser un añadido tecnológico a lo tradicional, ya supone un beneficio en sí misma.

Si bien es cierto que en la actualidad han disminuido más que notablemente los riesgos derivados de esta práctica, no se debe olvidar que se trata de una intervención obstétrica no exenta al cien por cien de complicaciones.

A partir de la semana 37 de gestación, cuando se considera que el bebé deja de ser prematuro, es cuando la práctica de intervenciones programadas comienza a dispararse. Sin embargo, el riesgo de nacimiento temprano puede tener repercusiones de salud no sólo para la madre – que puede sufrir hemorragias o infecciones – sino también para el bebé, que suelen ser mucho más propensos a tener problemas respiratorios.

La nueva normativa pretende elevar el límite mínimo una semana más, hasta las 38, pero los especialistas recuerdan que no se trata de un período exacto y que cada bebé tiene unas circunstancias de desarrollo diferentes.

"La población no es informada"

“Yo creo que hay una confusión de conceptos. Se piensa que las tecnologías el ámbito de la salud son benéficas porque no se sabe cuales son las consecuencias que trae para sí y para el bebé. La población no es informada porque los médicos no informan de los riesgos y las mujeres no buscan informaciones”, estima Maria Do Carmo.

Acabar con este desconocimiento es el pilar principal sobre el que se sustenta la nueva normativa brasileña. Una vez puesta en marcha, los servicios médicos tendrán que informar debidamente a los pacientes acerca de la necesidad real o no de una cesárea.

Las nuevas normas incluyen, entre otras, la obligación para el médico de relatar al paciente el número de cesáreas que lleva efectuadas así como la realización de un documento, el folleto prenatal, que registre todos los detalles acaecidos entre la fase del trabajo de parto y el nacimiento del bebé. Además, las mujeres que pese a todo decidan seguir adelante con la intervención quirúrgica, tendrán que firmar un documento mediante el que confirmen haber sido informadas y estar tomando la decisión de manera consciente.

Para la doctora Herrera, uno de los mayores aciertos de esta nueva normativa es que las sanciones serán económicas. Y es que si el personal sanitario no entrega dichas informaciones, la multa puede ascender hasta los 8.000 dólares.

Otra posible alternativa, según describe la doctora Maria do Carmo Leal, sería fomentar la presencia de parteras en todos los partos nacionales. Esta figura tan presente y habitual en otros países, aún es una rareza en las regiones donde, precisamente, se disparan las intervenciones en el parto.

Latinoamérica, reina de la cesárea

Pero tal exceso de cesáreas no sólo ocurre en Brasil. Otros países como Egipto o Turquía rondan también el 50% de las intervenciones, e incluso en Europa encontramos casos destacados como el de Italia donde el 38% de los nacimientos se producen de este modo.

En el extremo contrario del ranking se encuentran países africanos como Níger, Chad, Etiopía o Burkina Faso, donde las cesáreas apenas suponen el 2% de los nacimientos. Según informan los expertos, el motivo de tan baja cuota en esta zona se debe, principalmente, a la falta de una atención médica adecuada para llevar a cabo los llamados partos quirúrgicos.

Sin embargo, en términos globales es América Latina la región donde más casos se dan. Países como Chile, Argentina o México superan con creces las recomendaciones sanitarias. Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, casi cuatro de cada diez partos en esta zona se realizan por cesárea.

“En países de mercados emergentes, las tasas son altas, hay expansión de consumo de bienes. La tecnología en la salud se confunde con la sensación de cuidado y salud”, insiste Maria Do Carmo.

En el año 1985, profesionales de la salud de todo el mundo acordaron que la tasa ideal de cesáreas debe oscilar entre el diez y el quince por ciento. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud recuerda que lo fundamental es que se haga “todo lo posible para realizarlas a todas las mujeres que lo necesiten en lugar de intentar alcanzar una tasa determinada”.
 

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