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Argentina

El polémico proyecto de un vagón exclusivo para mujeres en el metro porteño

Pasajeros del metro/subte de la Ciudad de Buenos Aires.
Pasajeros del metro/subte de la Ciudad de Buenos Aires. Foto: AFP.

Para luchar contra el acoso sexual en el “subte” de la ciudad de Buenos Aires, las autoridades estudian la posibilidad de reservar un compartimento a las mujeres. Las usuarias del servicio se muestran dividas sobre la iniciativa. Testimonios.

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La legisladora porteña Graciela Ocaña presentó el miércoles un proyecto de ley para luchar contra el acoso sexual en el metro de Buenos Aires. La propuesta es que un vagón de cada formación del “subte” esté dedicado exclusivamente a las mujeres de lunes a viernes de 7 a 10 horas y de 17 a 19 horas. Los hombres tendrán prohibido acceder a estos compartimentos señalizados.

La iniciativa tuvo reacciones encontradas. El alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se mostró abierto a la propuesta. "Vale la pena estudiarlo, funciona en varios países del mundo. Le pedí al equipo de Transporte. Seguramente vamos a coordinar con el gobierno nacional para tener una opinión única, no quiero adelantar una posición", dijo.

Pero a nivel nacional, la medida fue cuestionada, pese a que el gobierno del presidente Mauricio Macri es del mismo partido (PRO) que Larreta. "No lo veo muy viable porque resolvería un tema de una manera muy parcial. No lo hemos estudiado todavía; sabemos que funcionó en algunos países, pero no lo veo practicable en Buenos Aires", respondió el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

El tema generó debate en las redes sociales, trascendiendo tradicionales clivajes políticos. “La propuesta de fomentar la segregación femenina con el falso fin de desligarnos del acoso subterráneo es altamente instructiva”, estima Vanina Basi, dirigente del Plenario de Mujeres del Partido Obrero en su cuenta de Facebook. “De paso Ocaña se reserva el derecho a enmudecer frente a uno de los factores que más impulsan el contacto físico dentro del Subte: la ausencia de vagones suficientes para trasladar a millones de personas, que provocan el hacinamiento diario. Propone el aislamiento y el fomento del miedo. Busca exculpar al Estado y de paso alimentar el mejor recurso para mantener a raya a una sociedad, temor, desconfianza, miedo al prójimo”, señala.

"El vagón rosa es la falda demasiado corta del transporte público"

En el mismo sentido opina Florencia, abogada: “El servicio es pésimo así, si encima implementás eso va a ser imposible de demoras. A eso sumale que si llegás a caer en el de hombres (por lo que sea) te pasa algo y te van a tratar de buscona, y la verdad es que esto se soluciona con un servicio eficiente y educación, no con discriminación de vagones rosas y celestes. Falta conciencia de lo que vivimos las mujeres en la vida diaria”. “No se soluciona con discriminarnos a un vagón distinto a nosotras. El vagón rosa es la falda demasiado corta del transporte público”, aseguró a RFI.

Alejandra, empleada administrativa, toma dos veces por semana el metro para volver de la facultad. Y también teme un efecto perverso. “No creo que sea una solución sectorizar. Además creo que si no llega a haber espacio en el vagón de mujeres (por cómo se viaja no sería extraño) y tenés que subirte al mixto, va a ser tomado como un derecho a que te molesten (aunque parezca una locura)”, explica a RFI.

Pero hay mujeres que consideran que aunque no se trate de una solución de fondo, la medida puede resultar útil. “Es polémico, me parece un paño frío para frenar algo grave. Creo que es una medida de contención para aquellas mujeres que han sufrido acoso y necesitan un espacio tranquilo, pero no lo veo como solución. Personalmente no lo usaría, pero por el momento no me parece mal. Tienen que meter presos a los culpables para que no haya impunidad”, dijo a RFI Silvina, una joven diseñadora y usuaria del metro.

Victoria conoce bien el metro de Buenos Aires, pero también el del DF en México, donde está viviendo en la actualidad. La capital mexicana cuente desde 2008 con esta posibilidad para las pasajeras del transporte subterráneo. “No creo que sea solución de fondo, pero si bajas 26% el acoso no me parece desdeñable y el dogmatismo bueno, no vivimos en esa sociedad que parece que muchos entienden que vivimos. El vagón además es exclusivo pero no es obligatorio”, recalca a RFI.

“Entiendo que no lo implementen, que sea polémico, pero tanto revuelo me parece hipócrita y provinciano. Hay muchos países que lo implementan. Yo no dudo, si puedo viajo así”, concluye.
 

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