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Colombia

Sergio Jaramillo a RFI: ‘La paz es también un medio para un fin’

El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo.
El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo. Fuente: http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/

El Alto Comisionado para la Paz conversó con RFI sobre cuáles fueron las claves para alcanzar los acuerdos de paz, el desafío del referendo del 2 de octubre y las enseñanzas que dejan las negociaciones.

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Por Véronique Gaymard, enviada especial a Cartagena

RFI: Usted fue uno de los participantes de los acuerdos de paz que se firmaron en La Habana el 24 de agosto. Fueron cuatro años de negociación además de dos años de discusiones secretas. ¿Qué representan para usted estos acuerdos de paz que se firman en Cartagena?

Sergio Jaramillo: El resultado de un trabajo muy largo. En realidad yo vengo trabajando en esto seis años: año y medio con, como se dice en inglés, un “backchannel”, con las FARC, seis meses de negociaciones secretas y cuatro años de negociaciones públicas. Pero, como le decía a alguien, tengo una deficiencia genética y es que me preocupo más por los problemas que vienen que por lo que hemos logrado. Pero evidentemente es una gran satisfacción ver qué se logró algo. No hay que olvidar que Colombia tuvo tres grandes procesos de paz fracasados en el pasado. Y la mayor parte de la gente hasta hace muy poco tiempo no pensaba que esto fuera a funcionar.

- Usted trabajó como viceministro de Defensa cuando Juan Manuel Santos estaba al frente de esa cartera. Entonces la estrategia era más bien la guerra, y después se transformó en la paz. ¿Cuándo se convenció de que finalmente la guerra no se podía ganar?

Uno nunca gana una guerra contra una guerrilla. Eso es imposible, y no tiene ningún sentido. Es un desgaste para todos.

Yo que no soy una persona de naturaleza especialmente optimista desde el comienzo tenía una especie de intuición de que esto iba a funcionar porque era evidente que había una coincidencia de intereses entre todos. Había un terreno favorable porque en ese momento - estamos hablando de los años 2010, 2011, 2012- había una serie de gobiernos de izquierda democrática que en América latina que por el sólo hecho de estar ahí le estaban mandando un mensaje a las FARC de que la vía armada ya no tiene ningún sentido. El gobierno tenía unas políticas agrarias progresistas, atractivas. Evidentemente la situación militar era muy desfavorable para las FARC. Todo eso puede ser cierto, en otros países también ha ocurrido, y sin embargo no se han podido poner de acuerdo. ¿Qué fue lo que hicimos nosotros? Ser muy prudentes, no crear expectativas, y establecer siempre las condiciones y un plan antes de comenzar.

El presidente Santos dijo que debía ser una reunión directa, secreta y en el exterior, sin mediadores. Nos pusimos de acuerdo de hacerla en Cuba y luego pasamos seis meses de negociaciones secretas allí para construir una hoja de ruta que se llama El Acuerdo General para la Terminación del Conflicto de agosto de 2012. Con esa hoja de ruta salimos al país y les dijimos: “Bueno, hay un nuevo proceso de paz pero es sobre estos términos: esto es lo que vamos a hacer”. Porque no son solamente los seis puntos del acuerdo, sino es toda una visión de que, a diferencia del pasado, cuando se hablaba de paz en general, dijimos: esto es para terminar el conflicto. Y eso también es lo que les dijimos a las FARC en la parte secreta.

- El 2 de octubre los colombianos están invitados a decir Sí o No. Algunos puntos son muy controvertidos, por ejemplo la cuestión de la justicia: muchos dicen que va a ser impunidad para la guerrilla de las FARC, y otro punto sobre participación política, que se les otorga curules en la Asamblea y el Senado. ¿Qué les responde?

Que de las cosas que quedaron muy bien hechas en la última fase de la negociación fue el acuerdo sobre participación política. ¿Por qué? Porque a diferencia de lo que ha ocurrido algunas veces en el pasado en Colombia y que incluso han propuesto los contradictores del proceso, como el presidente Uribe que propuso un referendo constitucional en 2003 para poder entregarle directamente curules a quienes negocien con el gobierno, nosotros acordamos que tenían que lanzarse a la política primero, enfrentar el electorado colombiano y que dependiendo del resultado podíamos darles unos curules o no. Si sacan más de cinco curules o más -recordemos que la Cámara de Representantes de Colombia tiene 166 representantes y el Senado tiene 102- los sacan y no pasa nada. Si sacan menos, por una lógica de compensación para darle estabilidad a la transición política, entonces les damos uno, dos, tres o cuatro. Ese es el trato.

-¿Confía en el referendo del 2 de octubre?

Yo siento cada vez más un sentimiento de base a favor de la paz, como debería ser natural. Es un poco extraño que nosotros estemos en este debate en Colombia cuando debería ser obvio cuál es la conveniencia de terminar una guerra de 50 años, pero es la situación política que tenemos. Por otra parte, no nos podemos confiar. Hay que seguir explicando, invitando a los colombianos a votar y participar el 2 de octubre.
El posconflicto es una fase extremadamente difícil.

-¿Piensa que el Estado tiene los medios para volver a esos lugares donde no ha estado por 50 años?

La paz es también un medio para un fin. Y ese fin es integrar el territorio colombiano, es obligarnos como Estado a construir instituciones con la gente, es finalmente un gran esfuerzo de construcción de Estado.

Permítame decir una última palabra sobre otro tema. Si uno mira la situación internacional, el caso de Siria, que es una guerra inimaginable el horror de Alepo; los millones de migrantes que partieron como en épocas de la caída del Imperio Romano hacia Europa… Yo entiendo que Europa atrapada en sus propias preocupaciones, y a eso le añade uno el horror que ha vivido Francia en particular con el terror del Estado Islámico, uno entiende que están atrapados en sus propias lógicas. Pero aquí lo que ha ocurrido en Colombia creo que sí tiene que dar luces de que sí es posible terminar una guerra tan larga y necesitamos mucho apoyo de Europa y de Francia en particular. De todo tipo, obviamente financiero, el tema de los cultivos ilícitos y la droga es algo que nos interesa a todos. Tan importante como eso es decir: hombre, mire, yque si estos señores fueron capaces de terminar una guerra tan larga, otros conflictos también se pueden poder resolver.
 

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