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Castresana: “Grupos de poder se oponen a la Cicig porque amenaza el estatus quo”

El fiscal español Carlos Castresana y ex comisionado de la Comisión Internacional de Naciones Unidas contra la impunidad en Guatemala (CICIG).
El fiscal español Carlos Castresana y ex comisionado de la Comisión Internacional de Naciones Unidas contra la impunidad en Guatemala (CICIG). © cicig.org

El jurista y ex comisionado de la Comisión contra la impunidad en Guatemala (Cicig), Carlos Castresana, defiende el trabajo de esta entidad, blanco de las presiones políticas del presidente Jimmy Morales. 

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Esta semana miles de guatemaltecos salieron a las calles para pedir la renuncia del presidente Morales, acusado de corrupción electoral por una investigación de la Comisión contra la impunidad en Guatemala, la Cicig. Esta entidad, adscrita a Naciones Unidas y cuyo mandato fue aprobado y renovado por las autoridades guatemaltecas, es la punta de la lanza de la lucha contra la corrupción desde 2007.

Su primer titular, el jurista español Carlos Castresana, llevó a cabo una investigación por desvío de fondos contra el ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo en 2008. Portillo fue finalmente absuelto, pero hoy está preso en Estados Unidos por lavado de dinero. El otro caso emblemático que la CICIG investigó fue el de la organización delincuencial La Línea, que condujo a la renuncia del presidente Otto Pérez Molina en 2015, en medio de protestas sin precedentes contra la corrupción.

Y recientemente, la Cicig solicitó la suspensión de la inmunidad del actual presidente Jimmy Morales para investigarlo por posibles irregularidades en el financiamiento de su campaña. El mandatario respondió con un intento de expulsión contra el titular de la Cicig, Iván Velásquez, lo que detonó una ola de indignación en el país. El descontento popular aumentó aún más cuando el Congreso votó contra la solicitud de retiro de inmunidad de Morales.

“Nosotros también tuvimos mucha presión política mientras estuve como comisionado entre 2007 y 2010”, dijo a RFI Carlos Castresana, ex titular de la Cicig de 2007 a 2010, año en que renunció debido a una campaña de desprestigio en su contra. Hoy sin embargo, confía en que el actual titular de la CICIG sí podrá continuar con su labor anticorrupción.

A continuación, la entrevista que concedió el jurista a Radio Francia internacional desde España.

RFI: ¿Podrá continuar con su trabajo serenamente Iván Velásquez pese a que el presidente Morales lo declaró persona non grata?

Carlos Castresana: “Hace años que estoy apartado de la realidad de Guatemala, pero lo que se ve desde fuera, parece que no es otra cosa que la reacción al trabajo de la Comisión internacional que está, con arreglo a su mandato, cosechando resultados después de años de esfuerzos, y naturalmente hay sectores en la política, en la empresa, y de otros grupos de poder en Guatemala que se oponen al trabajo de la Comisión porque ésta amenaza el estatus quo.”

RFI: ¿Qué consejos le daría a Iván Velásquez que también enfrentó una campaña de desprestigio en ciertos sectores, a través de la prensa y de las redes sociales?

Carlos Castresana: “Iván Velásquez no necesita mis consejos. Es un fiscal veterano que ha estado muchos años en una situación que no ha sido fácil en su país de origen, en Colombia y que por lo tanto está perfectamente preparado para hacer frente a la situación en Guatemala. Además tiene una salida que es útil: sacar adelante sus investigaciones, relacionarse con todas sus contrapartes, principalmente con la fiscalía general, y toda esa presión política, mandarla, derivarla a Nueva York porque es la Oficina del Secretario general, más concretamente el Departamento de Asuntos Políticos que tiene que lidiar con eso, porque es quien, en nombre de la ONU ha firmado el acuerdo bilateral con Guatemala.”

RFI: Tras diez años de existencia de la Cicig, ¿qué balance hace?

Carlos Castresana: “Cabe decir que hemos hecho un esfuerzo muy grande desde 2007 a 2017 en favor del pueblo de Guatemala, traer justicia y estado de derecho a una sociedad que estaba demasiado acostumbrada a resolver sus controversias mediante la violencia en vez de utilizar los mecanismos de la legalidad.

El balance que se puede hacer de la Cicig es que en estos 10 años el número de muertes violentas se ha reducido en un 46%, y eso me parece que los guatemaltecos deberían prestarle atención, el país está mucho mejor ahora que en 2007. Es una realidad que hay que celebrar. Y las contingencias de la controversia política de estas últimas semanas o meses son pasajeras.

La sociedad tiene que tener claro que la Cicig fue creada para ella, para servirla, y que por lo tanto conviene, sin que tenga que ser una institución eterna, que tenga todo el apoyo necesario para llevar a buen puerto el mandato que ha recibido que no es precisamente fácil”.

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