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Sudáfrica

Cyril Ramaphosa, de sindicalista y millonario a posible presidente Sudáfrica

Cyril Ramaphosa, en el centro, felicitado por sus partidarios tras su elección a la cabeza del CNA eL 18 de diciembre de 2017.
Cyril Ramaphosa, en el centro, felicitado por sus partidarios tras su elección a la cabeza del CNA eL 18 de diciembre de 2017. REUTERS/Siphiwe Sibeko

El vicepresidente sudafricano Cyril Ramaphosa fue electo este lunes nuevo líder del gobernante partido Congreso Nacional Africano (ANC), en el poder desde 1994, y se perfila como posible sucesor del jefe de Estado Jacob Zuma. Sobre él pesa la matanza de Marikana, cuando ya era un poderoso empresario.

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Al cabo de un cerrado duelo, Cyril Ramaphosa se quedó con la victoria, superando por apenas 174 votos entre los casi 5.000 delegados presentes a su rival Nkosazana Dlamin Zuma, exesposa del actual jefe de Estado.

Ramaphosa podría convertirse dentro de dos años, cuando termine el mandato de Zuma, en el próximo presidente de Sudáfrica si la ANC vuelve a ganar las elecciones generales

Cyril Ramaphosa, de 65 años, era la opción favorita para los inversores. Aunque empezó en política como popular sindicalista, organizando en los años 1980 la protesta minera más grande la historia de Sudáfrica, con el final del Apartheid, cuando el Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela llegó al poder, Ramaphosa se convirtió en exitoso hombre de negociosos hasta el punto que amasa una de las mayores fortunas del país.

Ramaphosa ha declarado la guerra contra la corrupción, lo que agradecen los mercados, pero eso también puede acabar afectando a Jacob Zuma, quien sigue siendo presidente de Sudáfrica y que tiene una larga serie de cargos pendientes en la justicia.

Su mandato termina en 2019, pero su partido puede decidir acelerar el cambio, como ya hizo con el anterior presidente Thabo Mbeki.

Pero en el historial de Ramaphosa pesa, y mucho, la masacre de Marikana. El dirigía la empresa propietaria de la mina en 2012 cuando la policía disparó a matar a los mineros en huelga, causando 34 muertos. Fue la operación más brutal desde el fin del apartheid.

Ramaphosa había pedido “acción” a las fuerzas policiales y hasta el día de hoy nadie se ha responsabilizado de la matanza.

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