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Noticias de América

Siete muertos tras una requisa policial en cárcel de Bolivia

Audio 04:41
Unos 2 300 policías ingresaron en la madrugada al recinto carcelario, donde había unos 5 200 reclusos, para tomar su control.
Unos 2 300 policías ingresaron en la madrugada al recinto carcelario, donde había unos 5 200 reclusos, para tomar su control. REUTERS/Rodrigo Urzagasti

Un operativo policial dejó siete presos muertos y más de una veintena de heridos en la carcel de Palmasola, una de las mas peligrosas de Bolivia. Este episodio revivió uno de los dramas que atraviesan las prisiones del país andino: el hacinamiento. 

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La sobrepoblación carcelaria no es un mal exclusivo de Bolivia, pero con una tasa de 300% el país se convierte en el líder regional del hacinamiento

Susana Saavedra es abogada y miembro de la Fundación Construir, que monitorea el funcionamiento del sistema de administración de justicia penal y el impacto en la situación de las prisiones. Según ella, en Bolivia existen 61 resintos penitenciarios "y la mayoría de los casos de hacinamiento se concentra en los resintos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz". En el país se registran 18 000 prisioneros

Sólo en la cárcel Palmasola, en Santa Cruz justamente, hay 5 200 internos, es decir más de la capacidad de albergue de las prisiones a nivel nacional. Allí se reproducen las condiciones infrahumanas que viven los todos los prisioneros bolivianos.

"Una verdad que debe ser reconocida para poder asumir los retos necesarios frente a uno de los temas más incomprendidos y pendientes en Bolivia", asegura el Defensor del Pueblo boliviano David Tezanos, quien nos hace un retrato del sistema carcelario de su país.

"La situación es crítica en sus cuatro pilares. Primero, la infraestructura no tiene condiciones mínimas: hay carceletas comunes para 40 personas, sin colchonetas ni catres, sin espacios para terapia laboral. Luego, en materia normativa, siguen existiendo códigos anacrónicos que han penalizado la pobreza y han condenado a personas consumidoras de drogas como se condenan narcotraficantes. En materia de tecnología, hay una ausencia de cámaras en lugares estratégicos y de registros biométricos. No hay política de control de sustancias o de alcool. Y finalmente, en materia de personal, éste está administrado por policía del exterior, lo que ha permitido que se organicen mafias con algunos internos", describe el Defensor del Pueblo.

Niños prisioneros

Las cárceles bolivianas no solo están sobrepobladas de adultos. Cientos de niños también viven en las prisiones, incluso después de los seis años aunque esté prohibido por la ley. 

Estos menores  comparten la celda con sus madres o padres porque ellos no tienen con quien dejarlos mientras cumplen sus condenas. El Estado tampoco se hace cargo de ellos.

Con la inictiva "libera mi niñez", la Defensoría del Pueblo, junto a otras instituciones privadas y públicas, acaba de poner en marcha un plan integral que permita sacar a los niños de las cárceles.

David Tezanos subraya que los derechos de los niños que viven en prisión están siendo vulnerados porque esos pequeños son expuestos al hacinamiento, a la falta de infraestructura y de acceso a los servicios de salud y al peligro que reina. De hecho, el drama de este miércoles en Palmasola es el tercero que se presenta en esta prisión

Susana Saavedra afirma también que gran parte de hacinamiento de las cárceles bolvianas tiene su origen en el hecho de que cerca del 80% de los reclusos se encuentra en prisión preventiva, a la espera de que se les inicie un juicio.  Como en prácticamente todos los países de América Latina, el sistema penitenciario de Bolivia ha hecho metástasis y las prisiones son teatro de criminalidad y de violación de los derechos humanos.

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