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Argentina: ¿cerca de un nuevo abismo económico?

Las pizarras de las casas de cambio cerraron en promedio el lunes con un tipo de cambio de 25,52 pesos por dólar contra 23,93 del viernes.
Las pizarras de las casas de cambio cerraron en promedio el lunes con un tipo de cambio de 25,52 pesos por dólar contra 23,93 del viernes. REUTERS/Martin Acosta

El peso argentino sigue su descenso hacia el abismo. El dólar se cambió este lunes a 30,72 pesos, una primicia. El Banco Central subió la tasa de depósitos a 45% en un intento por salvar la moneda, Toda depreciación de la moneda local aumenta la inflación. Macri reconoce que el país atraviesa "una tempestad".

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La tercera economía de América Latina hace agua. El peso argentino se cambió ayer a 30, 72 pesos por un dólar, rompiendo la barrera psicológica de las 30 unidades. Una primicia para la maltrecha economía. La moneda local acumula una pérdida cercana al 10% en apenas dos semanas, un 40% desde el inicio del año.

La situación de éstas últimas semanas se asemeja cada vez más a un nuevo naufragio económico (la última debacle fue en 2001 tras el fin de la "convertibilidad"). El Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió también aumentar su tasa directora de 40 a 45%, un nivel que su presidente, Luis Caputo, se comprometió a mantener hasta el mes de noviembre. Se suspendió la subasta diaria de 50 millones de dólares. En paralelo el BC sacó al mercado 500 millones de dólares para responder a la demanda del billete verde. Caputo dijo “si nos demandan 700 millones lo licitaremos”. Analistas críticos recuerdan que tan solo en lo que va del año el drenaje de divisas del BC supera los 13 000 millones de dólares.

El Presidente Mauricio Macri dijo que su país "atraviesa una tempestad". El problema es que ésta arrancó el mes de mayo y no se ve cuándo terminará. En el origen de esta crisis están el déficit comercial del país y el fuerte endeudamiento en dólares que el gobierno Macri promovió desde que llegó al poder hace 3 años. 

Los primeros síntomas de que las cosas no iban bien aparecieron a inicio del año. El crecimiento económico del 2017 (2,8%) estuvo alimentado por el contexto internacional y por un excesivo endeudamiento en dólares. En junio pasado, cuando la presión sobre la moneda comenzó a dispararse, Argentina tuvo que recurrir al FMI que acordó darle un préstamo por un monto de 50 mil millones de dólares, acompañado de la tradicional receta de austeridad que el organismo impone. La primera parte del préstamo fue entregada en junio. Una nueva partida debe llegar en septiembre. Una misión del FMI encargada de evaluar la situación económica llegó el lunes a Buenos Aires.

La ayuda financiera bajó la fiebre pero no ha curado la enfermedad. El incremento de la tasa de interés en Estados Unidos ha generado un efecto de aspiradora de capitales provenientes de todo el mundo, ansiosos de obtener buenas ganancias sin arriesgarse mucho.  El déficit comercial del país no hace sino incrementar la presión sobre la moneda local. El año pasado el desequilibrio entre importaciones y exportaciones superó los 8 400 millones de dólares. La tendencia al alza sigue su camino. Como consecuencia el 30 de junio pasado el dólar se cambió a 29,80 pesos. Ayer esa la barrera se rompió.

Manener la estabilidad del peso es esencial para el gobierno Macri, sobretodo porque en lo que va de su gobierno los préstamos en dólares se han disparado al alza. 153 000 millones de dólares en el último bienio, según el economista e investigador del CONICET, Claudio Katz. Los intereses también hay que pagarlos en dólares.

 En el frente de la inflación las cosas también van mal. El incremento de precios se acerca al 30% en los últimos 12 meses, empujando a los argentinos a preferir el dólar sobre el peso. Después de un crecimiento del 2,8% el año pasado, la economía argentina se orienta a un magro 0,4% en 2018, otra variable que reforzará la presión sobre el peso. La situación internacional, marcada por la creciente presión sobre varias monedas de las llamadas economías emergente, complica más aún el panorama.

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