Saltar al contenido principal
Migrantes

Entre solidaridad y xenofobia, Perú abrió sus puertas a los venezolanos

en Venezuela, para llegar a Lima, Perú, durante la inauguración de un refugio temporario en la capital peruana, el 24 de septiembre de 2018.
en Venezuela, para llegar a Lima, Perú, durante la inauguración de un refugio temporario en la capital peruana, el 24 de septiembre de 2018. REUTERS/Guadalupe Pardo

Más de 1500 venezolanos ingresan cada día a Perú por el puesto fronterizo de Tumbes, huyendo de la inflación. Tras quedar totalmente desbordada por esta llegada masiva de población, la ciudad de Tumbes aprende a convivir con los venezolanos e intenta superar las diferencias culturales. Reportaje.

Anuncios

-Por nuestro enviado especial a Tumbes, Raphael Moran-

La señora Jessica, presidente de la junta de vecinos de la ciudad de Puerto no esconde su hartazgo y alza los ojos cuando se le pregunta cuál ha sido el impacto de la migración venezolana en Puerto Pizarro, un distrito de la ciudad de Tumbes, en la frontera con Ecuador. Este viernes, esta madre de familia ha acudido a una reunión con el alcalde de Tumbes para alertarlo sobre el enojo de los vecinos de la zona. En su calidad de presidenta de la junta de vecinos, explica a RFI que desde hace dos meses, se han multiplicado los bares donde se concentran los venezolanos. “Lastimosamente no saben respetar a la gente de acá, toda los fines de semana, hacen bulla y escándalo que perturba la tranquilidad de los vecinos”, dijo Jessica.

Jessica reconoce que los venezolanos han emigrado a Perú, tras atravesar Colombia y Ecuador para buscar “mejor vida”. Incluso afirma que “cuando recién llegaron nos dieron lastima”. Pero el reciente incremento de la actividad nocturna acabó con la paciencia de los vecinos. “Nos cansa escuchar groserías. Además, hay muchos bares donde trabajan chicas venezolanas que también se prostituyen en la vía pública y no reparan si hay niños o personas que transitan, hacen el amor prácticamente en la vía pública. Eso nos incomoda”.

Esta madre de familia peruana concluye: “tenemos una costumbre muy diferente de ellos. Los venezolanos dicen que son liberales. Nosotros somos reservados.”

La multiplicación de los bares es uno de los aspectos del éxodo venezolano que más ha impactado a la población local de Tumbes. En las últimas semanas, la policía peruana llevó a cabo varios operativos para rescatar a mujeres venezolanas que eran explotadas laboralmente en prostíbulos, o victimas de trata de personas. Si bien la prostitución no se penaliza en Perú, “estas mujeres trabajan en condiciones infrahumanas”, constata el Defensor del Pueblo de Tumbes, Abel Chiroque.

Servicios básicos colapsados

Procedentes de Ecuador, la inmensa mayoría de los venezolanos que entran a Perú por el Centro binacional fronterizo de Tumbes, CEBAF, abordan directamente en buses hacia Lima, algunos de ellos se quedan en la región para ganarse algo. O simplemente porque el presupuesto no les alcanzó para continuar su éxodo.

>Ver nuestro reportaje sobre la oportunidades laborales que encuentran los venezolanos en Lima.

Fue el caso de Rafael, un joven venezolano que vende helados en la plaza de armas de Tumbes. Llegó hace 9 meses con su mama y su hermana de Venezuela, con la intención de ir hasta Chile. Pero el dinero que juntaron en Venezuela solo les alcanzó para ir hasta Perú.

Desde que Perú exige la presentación de pasaportes a los venezolanos para ingresar al país, el flujo migratorio se estabilizó a alrededor de 1500 personas por día. En julio y agosto, “entraron hasta 10 000 venezolanos por día”, recuerda el gobernador de la región de Tumbes, Ricardo Flores. En entrevista con RFI, Flores observó que “la inmigración venezolana fue tan grande que rebasó la oferta de servicios básicos de demanda de servicios básicos de agua, transporte, comida y alojamiento.”

En las calles de la ciudad, la municipalidad tuvo que atender a familias de migrantes que dormían en las calles, y hacer frente a la explosión de la venta informal de comida, que generan cantidades importantes de basura, expone el alcalde de la ciudad de Tumbes, Manuel de Lama.

Se reportaron además casos de malaria y sarampión, enfermedades que habían sido erradicadas en la región. En el puesto fronterizo, vacunarse es ahora un requisito obligatorio para los migrantes que llegan a Perú. La cantidad de venezolanos que llegan sin vacuna es tal que los stocks de vacunas contra la influenza se están agotando en el puesto fronterizo.

A pesar de las dificultades, la llegada inesperada de una importante población migrante tiene su lado positivo, admite el alcalde de la municipalidad provincial de Tumbes, Manuel de Lama.

“Dentro de los venezolanos que han llegado, hay contadores, administradores y una serie de profesionales que han mejorado la economía de nuestra ciudad”, constata el edil. “Ya hay muchos venezolanos que tienen su hogar, y hay muchas mujeres y hombres que se han casado con peruanas y peruanos”. “Espero que cuando quieran volver a su país, tengan siempre este convencimiento que Perú les ayudó. Y si quieren quedarse en nuestro país, no tenemos ningún problema”.

Actualmente, las autoridades peruanas calculan que más de 450.000 venezolanos se han instalado en Perú, una ola migratoria que el presidente Martin Vizcarra calificó de “sin precedentes”, y que causa una preocupación regional. Segundo receptor de migrantes venezolanos después de Colombia, Perú ofrece a los venezolanos que ingresan al país antes de finales de octubre la posibilidad de solicitar un Permiso Temporal de Permanencia, PTP, que permite trabajar, estudiar y acceder al sistema nacional de salud. Los que no cuentan con pasaporte optan por pedir el refugio.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.