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Américas

¿Qué está causando los ataques xenófobos en Tijuana?

Un manifestante sostiene un cartel en una protesta contra los migrantes que forman parte d ela caravana en Tijuana, el 18 de noviembre de 2018.
Un manifestante sostiene un cartel en una protesta contra los migrantes que forman parte d ela caravana en Tijuana, el 18 de noviembre de 2018. Fuente: Reuters.

La ciudad fronteriza mexicana, acostumbrada a recibir emigrantes, ha sido escenario repentino de marchas xenófobas ¿qué es lo que pasa?

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Por David González

Uno de cada dos habitantes no nació en Tijuana, una ciudad de migrantes a orillas del Pacifico y a unos pocos kilómetros de San Diego, una de las principales ciudades de California, la puerta de entrada de migrantes a Estados Unidos cada año.

Pero esta vez algo cambió, el recibimiento fue más que hostil.

Centenares de personas se congregaron en el centro de la ciudad ondeando banderas de México y carteles con mensajes xenófobos: “Acá no los queremos”, “no a la invasión”, “primero nuestros pobres”. Por primera vez, un grupo de ciudadanos salió a protestar contra los miles de migrantes.

Eunicie Rendón, coordinadora de la organización Agenda Migrante, también se declaró sorprendida “es algo atípico, hemos tenido muchas caravanas, muchos migrantes y nunca había sucedido esto.”

Las redes sociales y los mensajes de odio

A medida que la caravana principal de migrantes que desató la ira del presidente Trump en medio de las elecciones de medio término, se acercaba a Tijuana, los memes y las informaciones inexactas empezaron a inundar las redes.

En los videos acusan a los migrantes de no querer la comida que les dan o de denigrar de la misma. Y muchos de los carteles que se vieron en las marchas, ya habían sido difundidos por las redes sociales.

Claudia Benassino, investigadora en medios digitales de la Universidad de la Salle, dijo a la BBC: “La información circuló fuera de contexto y con nulo espacio para los desmentidos”.

El discurso radical de los líderes políticos, otro ingrediente

Pero las redes no fueron el único combustible que atizó la hoguera de xenofobia. Para Eunice Rendón, los dedos deben señalar al alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastelum. “El presidente municipal está reforzando un discurso xenófobo, incluso llegó a plantear una consulta popular para preguntar si la gente quiere expulsar a los migrantes de la ciudad”, afirmó.

Días atrás Gastelum en entrevista con el medio local Millenium había dicho: “No me atrevo a calificar a estas personas como migrantes, dentro de este grupo se ha colado una serie de viciosos.” Y luego insistió en la consulta para expulsarlos.

Rendón agrega: “el presidente municipal criminalizó los migrantes, incluso llego a decir que los derechos humanos eran para seres humanos derechos y los migrantes no lo eran.”

Más allá del lenguaje del alcalde, para la especialista en migración, el lenguaje de los dirigentes políticos está directamente relacionado con las respuestas xenófobas de sus ciudadanos: “Está comprobado que el discurso de los líderes tiene efectos en la ciudadanía, cuando Trump llegó al poder y lanzó su discurso antimigrante, los crímenes de odio aumentaron un 20% en ese país.”

Lo peor, agrega, es que “ni el mismo alcalde puede saber cómo va a resultar, deja una semilla muy peligrosa, explotar el racismo para beneficio político es muy grave, ejemplos en la historia hay por montón.”

El tamaño de la caravana de personas que busca una mejor vida

Si bien el flujo de migrantes hacia Estados Unidos vía Tijuana ha sido constante a lo largo de los años, esta vez el tamaño de las caravanas masivas, asustó a la población.

Lo migrantes llegaban en pequeños grupos o incluso en caravanas de menor tamaño. Esta vez, la principal tenía 7.000 personas y otras dos venían desde El Salvador. Los sitios de albergue se quedaron cortos y muchos migrantes fueron vistos durmiendo en las calles.

La falta de respuesta institucional a esta enorme crisis humanitaria, es otro de los elementos que señala Rendón: “En México el gobierno se va en diciembre y parece que ya no existe, que ya se hubiera ido. Hay un vacío muy peligroso mientras llega el otro.”

Para otros expertos, las marchas solo sacan a relucir un elemento que era un secreto en voz baja, el racismo de los mexicanos hacia los ciudadanos centroamericanos.

Pero no todos los tijuanenses recibieron con odio a la caravana, los albergues están llenos y decenas de personas ayudan con comida o con atención primaria a los migrantes que llegan luego de la larga travesía. Sin embargo, la ayuda es insuficiente y los alimentos empiezan a escasear. Y el temor de muchos es que los discursos xenófobos espanten a aquellas personas que quieren ayudar.

Las autoridades estiman que son más de 6.000 los migrantes y otros miles vienen en camino desde Mexicali. Muchos de ellos acompañados de sus hijos.

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