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Grandes Reportajes de RFI

Costa Rica: redes de solidaridad nicaragüenses acogen a los refugiados

Audio 15:10
Refugiados nicaragüenses participan en la "Caravana por la Libertad y la Justicia" en San José, el 16 de diciembre de 2018.
Refugiados nicaragüenses participan en la "Caravana por la Libertad y la Justicia" en San José, el 16 de diciembre de 2018. Fuente: Reuters.

En Costa Rica, nicaragüenses afincados en el país se organizan para acoger a sus compatriotas, que huyen de la represión del régimen de Daniel Ortega. Maïwenn Bordron recogió en el lugar el testimonio de refugiados y quienes organizan la solidaridad del lado costarricense de la frontera.

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La última semana de 2018, la Organización de Estados Americanos (OEA), inició el proceso para aplicar la Carta democrática a Nicaragua, lo que podría acabar con la suspensión del país del organismo. Es un instrumento jurídico que permite impedir la alteración del orden democrático en Latinoamérica. El presidente nicaragüense Daniel Ortega está acusado de crímenes de lesa humanidad, por varias organizaciones. En abril, estalló un movimiento de protesta civil, violentamente reprimido por el gobierno. Según la Asociación nicaragüense pro-derechos humanos, 550 persones fueron matadas desde el principio de las manifestaciones. Frente a la represión, las intimidaciones, las detenciones y ejecuciones arbitrarias, miles de nicaragüenses buscaron refugio en Costa Rica. Eligen preferentemente este país vecino ya que viven allá muchos nicaragüenses que les pueden ayudar en el exilio.

Upala es una pequeña ciudad en el Norte de Costa Rica, a unos kilómetros sólo de la frontera con Nicaragua. Es una ciudad por la cual pasan muchos refugiados nicaragüenses, ya que la frontera es muy porosa. Es también por esa razón que el ACNUR, (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) decidió abrir aquí en Upala una nueva oficina para gestionar mejor las llegadas de refugiados nicaragüenses en Costa Rica.

En el día de s inauguración, se encuentran oficiales, representantes del Estado, y también miembros de la comunidad nicaragüense, que tiene un papel muy importante en la acogida de los refugiados.

“El problema con los refugiados es que nos están llegando mucho y tenemos que andar haciendo los tramites con ellos, tenemos coordinar con migración o cualquier institución que a nosotros nos apoye”, explica Vicenta González, una partera nicaragüense afincada en Costa Rica desde hace 50 años.

“Estamos dispuestos en la zona norte a trabajar. Tenemos un grupo de mujeres de prevención de violencia, a raíz de eso ellos llegan buscando refugio buscando quien les apoye, les ayude, viendo cómo podemos coordinar las cosas para llevarlos a los centros. Porque ellos llegan golpeados, con hambre, mojados, o dicen que durmieron en las montañas, los vienen persiguiendo, ellos se sienten perseguidos en su lugar por eso han salido de Nicaragua”, explica.

"Le pegaron un tiro en la cabeza, eso era muy duro"

A unos kilómetros de esta nueva oficina del ACNUR recién inaugurada, vive una familia de refugiados nicaragüenses. Se instalaron en el barrio de Los Ángeles en una casita de madera, gracias a la ayuda de Johanna, otro miembro de la comunidad “nica”, como se les dice.

“Nos vinimos de Nicaragua la situación esta allá pasando en Nicaragua muy dura, nos vinimos. Tengo tres chiquitos, el más grande tiene 11 años, y los dos chiquitos que tengo aquí, son tres, somos cinco en la familia con mi marido”, cuenta Adelaida Saballo Oporta.

“Llegamos el 30 de mayo. Estaba feo cuando estábamos allá, nosotros vinimos de Managua, por lo que estaba pasando. Había muchas muertes, de gente, de chiquitos. Tenemos tres chiquitos, me daba miedo, mi marido pasaba agua a los que estaban en los tranques [bloqueos de rutas y caminos]. Tal vez, usted sepa que llegaban sacando gente de donde estaban de las casas. Teníamos miedo porque donde vivíamos mataron a un vecino, un chiquito como mi bebe, le pegaron un balazo en la cabeza, eso era muy duro”, cuenta a RFI.

3Doña Johanna nos ayudó con lo de la orientación, como íbamos ir a sacar la cita para ir a buscar el refugio. Le agradecemos a ella, es la que ando dando vueltas, no la ayudamos en nada, más bien ella nos ayuda”, agrega.

En la dirección general de migración y extranjería, en San José, actualmente un empleado llama nombre por nombre a unas personas. Son refugiados, están esperando que este hombre les llame para venir a recuperar su carné provisional. Es un documento que les va a permitir quedarse de modo legal aquí en Costa Rica. Esta mañana, hay unas 30 personas que están esperando. Y entre estas personas, la mayoría vienen de Nicaragua, ya que según las autoridades costarricenses, unos 200 nicaragüenses solicitan el refugio aquí en Costa Rica cada día.

"Sólo les importa matar"

Entre los refugiados que están esperando esta mañana, hay una familia: una pareja y su hija de 7 años. Llegaron a Costa Rica a principios de septiembre pero no tienen cita para sacar su carné provisional antes de mayo de 2019. Por eso hoy van a intentar acelerar el proceso con un documento firmado por las Naciones Unidas.

“Vinimos a presentar unos requisitos para que si nos den la cita. En esta hoja, como usted la mira, dice ‘consultorio jurídico’” me ayudaron en que lo solicitara para que me lo den con urgencia”, dice Davis Levin, nicaragüense. Tiene una hija de menor de edad, razón por la cual es persona en condición de vulnerabilidad y de atención prioritaria.

“Allá tuvimos hubo tantas manifestaciones, marchas, nosotros asistimos a las marchas, fuimos agredidos, amenazados por paramilitares, por eso mismo no podemos ir allá, supuestamente nos tienen como amenazados a nosotros, tenemos miedo de volver allá, a ellos lo que solo les importa es matar”, asegura Levin.

Este año, Costa Rica recibió más de 20.000 solicitudes de refugio por parte de nicaragüenses. Al momento de huir de la represión del régimen de Daniel Ortega, la mayoría de los refugiados decide refugiarse en el país vecino. Esa elección tiene que ver con los fuertes vínculos entre los dos países, como lo explica el profesor en ciencias políticas, especialista en migración, Alberto Cortés Ramos.

“Empezaron a finales de los 70 con la migración que escapaba de la dictadura somocista. En los 80, hubo una migración importante que también escapaba de la situación de conflicto político-militar que había en Nicaragua, que generó que Costa Rica fue receptora de asilos políticos, de refugio para miles de nicaragüenses sobre todo en los 80”, señala.

“En los 90, por el cambio de modelo económico y las privatizaciones que se dieron en aquella época y la movilización de la Contra y del ejército, hubo una salida muy importante de gente por razones económicas. Costa Rica en ese momento tenía capacidad de capturar e insertar buena parte de esa fuerza de trabajo en actividades económicas que se estaba desarrollando en aquel momento. Hay una razón de vecindad, hay otra razón que tiene que ver con la estabilidad política del país que pueda recibir gente que viene huyendo por situaciones de autoritarismo o de violencia política en Nicaragua. Y a eso hay que agregarle el vínculo que existe, las redes familiares que existen, y el hecho de que mucha gente que sale de Nicaragua tiene gente conocida en Costa Rica”, recalca.

En San José, la capital costarricense, se implementaron muchísimas redes de solidaridad. SOS Nicaragua Derechos Humanos desde Costa Rica es una de las organizaciones que fue creada especialmente para ayudar a los refugiados nicaragüenses después de abril. Encontraron un local en la Casa de María Auxiliadora, una obra social creada por Sor María Romero, una monja nicaragüense. Cada día, 450 refugiados vienen a este comedor para recibir desayunos y almuerzos.

“La forma de que trabajamos aquí: se les brinda alimentación únicamente a las personas que entraron después del 18 de abril. Son personas filtradas y luego se les entrega un carné para que ellos puedan usarlo y comer las veces que ellos quieran”, relata Carlos Felipe Huezo, uno de los representantes de SOS Nicaragua Derechos Humanos desde Costa Rica

La organización “se constituye a partir de lo suceso del 18 de abril. No existíamos, estamos conformados por residentes nicaragüenses que tenemos más de 35 años de vivir en el país y nació específicamente para tratar de mitigar la situación que está sucediendo en Costa Rica con esta masiva migración. Los que están aquí llevaban más de 2 o 3 meses cuando se empezó a armar el comedor”, añada.

"Me quiero ir de aquí"

Carlos, refugiado, reconoce el servicio que brinda la asociación. “En el comedor, tengo 3 meses. Actualmente es el único lugar donde nos dan ayuda para comer de lunes a viernes porque sábado y domingo tenemos que buscar donde comer”.

“Vine por acá porque mi ex pareja es policía y me dijo que iba fuera porque había una foto mía en la policía, entonces mejor que me viniera, que me fuera del país. En Costa Rica, vine después de 3 meses casi de represión, decidí hacerlo porque tengo amigos que están en el Chipote, la máxima prisión de tortura en Nicaragua. Entonces vine antes de que me pasara lo mismo, porque me he involucrado mucho tanto con los chavalos y chavalas. Era el encargado de llevar la comida por la noche y en la mañana en la ciudad de Matagalpa en el norte del país, yo era más de la logística, yo no casi pertenecía a la barricada”, precisa.

“La situación en Costa Rica está muy grave, los propios ticos no tienen trabajo. En mi caso me quiero ir de aquí. No tengo casa, aquí los que me ayudaron son los propios nicaragüenses que me regalaron algo, para los buses, pero por parte del gobierno, no he recibido nada”, señala.

La mayoría de los nicaragüenses exiliados no quieren quedarse en Costa Rica, todos quieren regresar a su país. Pero no saben cuándo lo podrán hacer. Mientras tanto, casi cada semana, organizan eventos, manifestaciones, o plantones frente a la embajada de Nicaragua en San José para seguir denunciando las violaciones de derechos humanos que sufrieron y para seguir reclamando la salida de Daniel Ortega. Van siempre vestidos de azul y blanco, los colores de la bandera nicaragüense, que se convirtió en un símbolo de su lucha por la democracia.

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