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Noticias de América

Honduras: 'La misma policía llama a la gente que extorsiona'

Audio 04:41
Hondureños rumbo a Estados Unidos, en Padre Miguel, Guatemala, este 16 de enero de 2019.
Hondureños rumbo a Estados Unidos, en Padre Miguel, Guatemala, este 16 de enero de 2019. REUTERS/Alexandre Meneghini

Los hondureños que desde el lunes por la tarde han salido en la segunda caravana emprenden este viaje en gran parte para escapar a la violencia de las maras y a las extorsionistas, que cuentan con la complicidad de la policía.Nuestra enviada especial a Honduras Angélica Pérez nos ofrece el retrato de una familia obligada a emigrar, cuyos nombres han sido cambiados por razones de seguridad.

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"Yo trabajaba con negocios, y desde septiembre empezamos a pagar extorsión. Los negocios no dan pagar extorsión de 4.000, 5.000 lempiras de extorsión al mes. Eso aquí en Honduras es normal (...) si no amenazan con la familia, quitarle la vida", cuenta Juan, un padre de familia hondureño que camina con su esposa y su hijos de tres y nueve años.

Su hermano Pablo lo vio partir de la terminal de San Pedro Sula: "Uno queda preocupado por esta decisión que han tomado, yo los fui a encaminar a la terminal y... es díficil ver a todos esos pequeños caminando".

Camino a la pulpería de barrio de Juan, que debió cerrar a causa de las extorsiones, Pablo explica que al impuesto de guerra cobrado por las maras se sumó la pérdida del empleo de su cuñada, una enfermera, en el torbellino de recortes y despidos.

Pablo denuncia "las políticas neoliberales de este gobierno usurpador", que "en vez de darle empleo a las personas, más bien ha estado recortando en el área de salud. Dice que alguien le dijo en el hospital: 'lo mejor que puede hacer es irse en la caravana'".

Dejan el país por no tener un empleo aunque se tenga una profesión, por no poder pagar el impuesto de guerra que los grupos criminales cobran a pequeños comerciantes y a vendedores ambulantes, y por no poder contar tampoco con la seguridad y la protección de la policía.

La abuela, Alejandra, ha quedado destruida, y huérfana del amor de una familia que no pudo llevarse nada, ni siquiera la mascota de los niños: "No merecían irse, como pobres vivían bien... La misma policía llama a los delincuentes, a la gente que extorsiona, la misma policía se encarga de avisarles, no se puede confiar en nadie", enfatiza Alejandra.

La complicidad entre los grupos criminales y la policía es una realidad que expulsa a miles de personas del país. Para el periodista de investigación de Radio Progreso y defensor de derechos humanos Gustavo Cardosa, las maras o pandillas son una especie de soldados al servicio de una trama mafiosa urdida por las élites políticas y económicas.

"Están involucrados políticos, empresarios, bandas delictivas incrustadas en los órganos de seguridad como la policía nacional o el propio ejército. Es una gama bastante compleja. El hermano del actual presidente está detenido en Estados Unidos, señalado como uno de los narcotraficantes más importante de Centroamérica", señala el periodista.

Mientras Juan y su familia intentan atravesar la frontera con Guatemala, en Honduras se perpetraba la séptima masacre en la quincena que apenas lleva el año 2019.

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