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El Salvador

Nayib Bukele, 37 años, es el presidente electo de El Salvador

Nayib Bukele festeja su victoria con sus partidarios, este 3 de febrero de 2019 en San Salvador.
Nayib Bukele festeja su victoria con sus partidarios, este 3 de febrero de 2019 en San Salvador. REUTERS/Jose Cabezas

Nayib Bukele se convirtió este domingo en el nuevo presidente electo de El Salvador, venciendo en la primera ronda con casi 54% de los votos. El presidente más joven de la historia del país tiene como objetivo combatir la corrupción y la violencia pandillera.

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“Este día 3 de febrero de 2019, El Salvador ha pasado la página de la posguerra y ahora podemos empezar a ver hacia el futuro”: con estas palabras, Nayib Bukele, carismático exalcalde de la capital San Salvador, confirmaba su victoria en la primera ronda de las elecciones presidenciales, con un provisional 53,78% de los votos.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, en Twitter:

Con sus 37 años, el presidente electo, que se postuló por el pequeño y conservador partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), acudió vestido con pantalones de mezclilla y chaqueta de cuero a celebrar con sus miles de simpatizantes que lo esperaban en la Plaza Morazán.

“Es una victoria del pueblo salvadoreño, hoy ganamos en primera vuelta y hemos hecho historia”, expresó Bukele, quien llegó a la votación como favorito en todas las encuestas, aunque se dudaba que pudiera obtener la mayoría necesaria para evitar un balotaje.

Su triunfo marca el fin del histórico bipartidismo de izquierda y derecha, con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que han gobernado El Salvador las últimas décadas.

Carlos Calleja, candidato de la coalición de partidos de derecha, reaccionó en Twitter:

Sin embargo, deberá buscar acuerdos con la oposición de derecha, que controla el Congreso, y gobernar en alianza con la oposición al menos hasta 2021, cuando se efectúen las próximas elecciones legislativas.

Para el analista y profesor universitario Roberto Cañas, los salvadoreños “sepultaron” el bipartidismo que “no pudo leer las necesidades del pueblo, como la inseguridad que se vive a diario en las calles”: “Bukele personificó el hartazgo de la población con un modelo de partidos salpicados por la corrupción, y ahora deberán recoger los pedazos para recomponerse si quieren seguir siendo opción”, destaca Cañas.

El nuevo presidente deberá atender el lento crecimiento de la economía y el viejo problema de las pandillas, que extorsionan a la población y fueron responsables de la mayoría de los 3.340 homicidios cometidos en 2018 en El Salvador, un país con una tasa de 51 muertes por cada 100.000 habitantes.

Con AFP

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