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Economía y finanzas

La crisis impacta la alimentación de los argentinos

Audio 12:27
Alimentos básicos, como la leche, también se racionan.
Alimentos básicos, como la leche, también se racionan. Julia Cerrone

Debido a la crisis económica que afecta al país sudamericano, los argentinos tienen problemas para alimentarse correctamente, por el aumento de los precios y la escasez de ciertos productos básicos.Un reportaje de Mariano Melamed, desde Buenos Aires.

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Cambiar de opinión en el momento de pagar la cuenta en el supermercado, elegir pollo en vez de carne, comprar leche rebajada para sus hijos que ni siquiera es leche verdadera… Así se vive y así impacta, en Argentina, la aritmética de la crisis.

Los domingos en Buenos Aires, los porteños suelen comprar cruasanes y el pan en la panadería de su barrio, y pastas artesanales para almorzar con la familia. Pero hasta ese modesto placer también entró en zona de riesgo.

La Juvenil es la fábrica de pastas más importante de la ciudad desde hace casi 60 años. Tiene decenas de empleados y varias tiendas, pero no tiene muchos clientes.

Eva Lavandeira, una de las gerentas de la empresa familiar, explica que “la crisis afecta a mucho más gente que uno se imagina, los precios aumentan todos los meses o cada 15 días, y los clientes ya no eligen lo que quieren comer, sino lo que pueden comer”. Desde diciembre, los precios han subido en un 30%, dice Lavandeira, y en general, las ventas han bajado en un 20%.

Florencia Lugrin está a cargo de una panadería en el barrio de Villa Crespo, de clase media. Cuenta que el consumo de pan también se derrumba a medida que el precio de la harina no para de subir: “Como tenemos una estructura de costos fijos que tenemos que mantener (empleados, gas, alquiler), al subir el dólar, sube automáticamente la materia prima de nuestros productos, en este caso el trigo. Lo que nos termina pasando es que reducimos el margen de ganancia y cada vez es peor, por eso hay una crisis bastante importante en la industria y cierran muchas panaderías de tradición, de familias, porque no les dan los números”.

La crisis de la leche

Los pequeños placeres de las clases menos pudientes bien pueden ser recortados en medio de una economía en crisis. Pero el descalabro llegó a un punto donde los alimentos básicos, sobre todo la leche, también se racionan.

¿Cómo, en un país del que se dice que tiene más vacas que habitantes sobre la tierra más fértil del mundo, el precio de la carne está fuera de control y los chicos de familias humildes están tomando leche rebajada? ¿Dónde está la leche que falta y por qué la poca que hay está tan cara?

Según Pablo Villano, el presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), “el motivo principal es que no hay leche, y en cuanto al motivo por el cual no hay leche, por un lado hay un tema climatológico, por otro lado el tema de las exportaciones, y por otro el tema de la baja rentabilidad desde hace unos años”.

“No hay la producción que deberíamos tener”, prosigue Villano. “Hay muy baja oferta, la demanda interna está cayendo, y todas las cosas aumentan, además de la leche”. Para colmo, desde el primer día de abril rige un nuevo esquema de aumentos en precios de gas y combustibles.

Unos hablan de inundaciones, otros de sequía, otros de estacionalidad, o de cambio de hábitos. El analista económico Tomas Lukin comenta que “si bien estos factores explican una parte de los aumentos, las razones más significativas detrás de los aumentos son cuatro o cinco. La primera, el tipo de cambio, las devaluaciones impactan sobre los precios de los alimentos. La segunda, el aumento de las tarifas, que se traduce en costos de la producción más altos. La tercera, la quita de las retenciones o de los derechos de la exportación, lo que permitía desvincular el precio internacional de los alimentos que Argentina exporta de lo que cuestan en las góndolas. La cuarta, los abusos empresarios frente a los aumentos de precios. Y finalmente, hay que remarcar que la política oficial es de asistencia social, pero cuando la política macro va en contra de la creación de empleos y que además la política fiscal recorta gastos en educación, salud, infraestructura y otras áreas claves, la asistencia social se vuelve irrelevante”.

La empresa láctea Mastellone es el único gigante que quedó en pie y que además tiene su propia cadena de distribución, la más grande del país. En esta crisis de la leche la empresa deslizó la responsabilidad hacia las pequeñas compañías que abastecen al interior y supuestamente se manejan en negro.

La economista e investigadora de Flacso, Alejandra Fernandez Scarano, explica que “los tambos se llevan sólo un cuarto del precio final de la leche. Esto es un gran problema porque hay 10.000 tambos y hay muy pocas empresas, sólo cuatro explican más del 50% de la producción de leche en Argentina. Este poder desigual entre los productores y la industria de la leche hace que estos últimos tengan un poder de fijación de precios que obviamente va en detrimento de los productores y de los consumidores, que deben pagar un precio por la leche cada vez más caro”.

La misma empresa Mastellone comercializa varias marcas. Una de ellas integra un plan de Precios Cuidados, heredado de la administración anterior, y vale menos de la mitad que las demás. Miles de familias se volcaron a comprarla y el producto voló de los supermercados. Se habló de problemas de problemas de distribución pero eso sí, la leche cara del mismo fabricante llega puntualmente a todos lados.

Además, Mastellone, en su balance contable anual no habla de inundaciones o sequías ni pone otras excusas inmanejables, sino que subraya el impacto de la crisis y afirma que dejó al sistema lechero trabajando a pérdida.

El consumo de leche se ha desplomado casi un 11% desde que asumió Mauricio Macri, hace algo más de tres años, y es un caso más que desafía los libros de economía: la leche es uno de esos bienes de llamada demanda inelástica, es decir que aun si sube su precio, su demanda no cae, porque es un producto de primera necesidad. La política económica del gobierno ha roto así otro dogma, haciendo del tema de la leche, otro anti milagro argentino.

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