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Programa Especial

Feria del Libro de Buenos Aires: ¿Quién le teme a Caperucita Roja?

Audio 12:25
Ilusytración de Gustave Doré del cuento 'Caperucita Roja'.
Ilusytración de Gustave Doré del cuento 'Caperucita Roja'. WikimediaCommons

La literatura es sin duda uno de los campos de batalla culturales en donde se lleva a cabo, en Argentina y en el mundo, la discusión sobre las influencias sexistas que modelan la sociedad. Y la literatura infantil no es una excepción, como lo muestra el caso de Caperucita Roja y otros cuentos infantiles que son blanco de críticas acerbas.Por Alejo Schapire, enviado especial en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FILBA).

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La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires arrancó oficialmente este 25 de abril bajo el signo del feminismo. Después de un 2018 marcado por la irrupción del debate por la legalización del aborto y la consolidación de las cuestiones de género en la agenda pública argentina, la inauguración de la edición número 45 del certamen estuvo a cargo de la antropóloga Rita Segato, referente de la lucha por los derechos de la mujer.

La literatura, incluyendo a la literatura infantil, es un terreno propicio a las discusiones sobre sexismo. Días atrás, una escuela de Barcelona retiró de sus bibliotecas 200 títulos por considerarlos tóxicos, acusados de reproducir patrones sexistas. Entre ellos, La Bella Durmiente o el también clásico Caperucita Roja.

En los corredores de la feria de Buenos Aires, conversamos con niños que pululaban por los stands sobre literatura infantil. Y lo cierto es que no faltan los adjetivos positivos para calificar al cuento y al personaje de Caperucita Roja.

La magia de Caperucita sigue intacta, pero los estereotipos también… Sobre la exclusión de este cuento tradicional y lo que representa conversamos en la feria con una especialista en literatura infantil: Natalia Blanc es autora de la guía La vuelta al mundo en 101 libros para chicos y escribe la columna “Qué vas a leer con tu hijo esta noche” en el diario La Nación.

“Me sorprendió la noticia por la contundencia de la prohibición, me hizo inmediatamente pensar en épocas pasadas, cuando por otros motivos, por razones políticas, ideológicas, sociales, se sacaban libros de circulación, se quemaban”, reaccionó Natalia Blanc, añadiendo que “de por sí, la cuestión de prohibir, sobre todo cuando hablamos de libros, no estoy de acuerdo”.

En la literatura infantil actual, hay un intento de crear un filtro, de darle un giro que tenga que ver con las preocupaciones sociales. En efecto, hay “muchísimos autores que desde hace un tiempo están mirando la realidad, qué cosas pasan en la sociedad, en la familia, en los grupos sociales. (…) Para los adolescentes que conozco es completamente natural que una persona se perciba como hombre o mujer, mujer pero a quien le gustan las mujeres, hombre que no sabe qué le gusta…”, recalca la especialista.

Entonces, en la literatura infantil se busca hablar de temas candentes, entre ellos la cuestión de género. Para Blanc, “hay muchos libros actuales con una mirada muy piola sobre las nuevas heroínas y también personajes femeninos reales”, es decir mujeres que se preocupan por su belleza pero también por la política, entre otras cosas.

Entonces, ¿qué se pierde cuando se prohíben clásicos? “Miradas de autores que por algo quedaron en la historia de la literatura. Me parece que reducir el cuento de Caperucita al cazador valiente y masculino, la nena y la viejecita pobre y el lobo malo, es simplificarlo. Desde hoy podemos mirarlo de otra manera, pensar que el lobo es una amenaza externa: en la calle te pueden robar, está el terrorismo en el mundo… el lobo puede ser otra cosa. Y por eso no hay que prohibir los cuentos, sino leerlos con los chicos y pensar qué les resuena a ellos esa amenaza, qué es para cada uno. Porque prohibir es muy fácil”, sentencia Natalia Blanc.

En otras palabras, no hay que temerle a Caperucita Roja, sino acompañar y enriquecer una lectura que ha sobrevivido las urgencias morales y sociales de otras épocas. Caperucita puede soportar la prueba, está hecha con la madera de los clásicos.

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