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Estados Unidos

50 años de Stonewall: 'Los gays atacábamos a los policías con monedas'

El Stonewall Inn es el bar legendario de la comunidad LGBT, 26 de junio de 2013
El Stonewall Inn es el bar legendario de la comunidad LGBT, 26 de junio de 2013 REUTERS/Lucas Jackson

Con ocasión de las celebraciones del 50° aniversario de las protestas de Stonewall que iniciaron la revolución homosexual en Estados Unidos, RFI recogió el testimonio de Tony Coron, quien participó en los disturbios y es miembro de la asociación de veteranos de ese legendario bar.

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El 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn de Manhattan cientos de homosexuales y transexuales se enfrentaron a la policía, dando comienzo a seis días de disturbios e inaugurando la lucha por los derechos de la comunidad LGBT en el mundo.

Un año después de los disturbios de Stonewall, Nueva York organizó su primer desfile del Orgullo Gay, un evento que acabó extendiéndose a ciudades de gran parte del mundo. También nacieron organizaciones de defensa de los derechos de esta minoría y diarios.

Los hechos comenzaron con la sublevación espontánea de gais, lesbianas, drag-queens (transformistas), pero también decenas de curiosos, cansados de las operaciones rutinarias que la policía llevaba a cabo en ese bar. Si bien estamos en plena época por los derechos civiles, la comunidad LGBT todavía no había llevado sus reivindicaciones al dominio público a pesar de la homofobia generalizada y las humillaciones permanentes.

Nuestro corresponsal en Nueva York, Grégoire Pourtier, entrevistó a un veterano de Stonewall, Tony Coron, quien tenía en ese entonces 27 años de edad y estaba a punto de asumir en público su homosexualidad.

Esa noche, después de salir de su oficina en Wall Street, Coron se dirige a Greenwich Village, al bar Stonewall Inn, el cual acoge a todo el mundo, incluso parejas de hombres bailando.

Pero justo después de llegar, irrumpieron ocho policías en uniforme que comenzaron por "poner en fila a todos los jóvenes y gritarles. En ese entonces era ilegal ser gay, casi todo era ilegal. Los jóvenes estaban aterrorizados mientras los policías les pedían los documentos de identidad. Yo, que miraba la escena desde atrás, tuve el valor para decirle a un policía: '¿Qué están haciendo? La Corte Suprema acaba de anular la ley sobre el vagabundeo. Estas personas no tienen necesidad de portar papales de identidad'".

El susto de los policías

Tony Coron, vestido con saco y corbata, se había mostrado firme al dirigirse al policía, que le grita: "¿Quién diablos eres tú? ¿Policía? ¿Abogado? ¡Lárgate de aquí !".

El policía se dirigió poco después a sus compañeros para advertirles que tal vez habían exagerado. En todo caso, "dejaron de controlar a los jóvenes", recuerda Tony Coron.

Si bien este tipo de operaciones en el bar eran frecuentes, esa noche los policías se mostraron particularmente agresivos, tal vez en razón de la campaña electoral. El calor, además, era sofocante.

Cuando Coron sale a la calle, hay muchas personas, vecinos del barrio y curiosos, al frente del establecimiento. Todos ellos constatan el arresto de los empleados y de algunos clientes considerados como afeminados. Los ánimos, entonces, se caldean.

"En ese momento, ¿qué más podíamos hacer sino protestar? Pero no teníamos nada a la mano. Comenzamos a lanzarles tarros de basura e incluso las monedas que teníamos en los bolsillos. Lanzábamos cualquier cosa contra los policías. Era divertido porque los policías trataban de salir, nos gritaban, estaban sobrepasados por los acontecimientos y comenzaron a recular. De un momento a otro fueron ellos los que comenzaron a sentir miedo".

Se desata entonces un incendio en el bar. A pesar de los refuerzos, la policía no tiene manera de controlar a los manifestantes enfurecidos. Los actos de violencia inéditos se saldan con numerosos arrestos.

Salida del armario

Un año después, Tony Coron se encuentra por casualidad en el recorrido de la Marcha del Orgullo Gay, la primera Gay Pride, que conmemora el primer aniversario de esos acontecimientos.

"Fue precisamente ese día que le confesé a mi hermano que era gay. Ambos estábamos caminando y la marcha subía por la Quinta Avenida. Yo miro y le digo: 'Uy, Díos mío, es Stonewall, la rebelión de Stonewall', como decíamos en ese entonces. Entonces le dije simplemente a mi hermano: "Yo formo parte de ese grupo, no de éste'. Y salté de la acera para unirme a mis compañeros de la marcha'.

Con Grégoire Pourtier,

corresponsal de RFI (Nueva York) y AFP

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