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Brasil

‘Bolsonaro no hereda su ideología de los generales de la dictadura, sino de sus torturadores’

El presidente brasileño Jair Bolsonaro en el Palacio del Planalto en Brasilia, el 28 de agosto de 2019.
El presidente brasileño Jair Bolsonaro en el Palacio del Planalto en Brasilia, el 28 de agosto de 2019. EVARISTO SA / AFP

El periodista argentino y militante de los derechos de los homosexuales Bruno Bimbi abandonó Brasil con la llegada del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro. El clima de intolerancia, y sobre todo el asesinato de la concejala Marielle Franco, lo llevaron a dejar el país en el que había vivido durante 10 años trabajando por corresponsal. En este diálogo con RFI, Bimbi analiza la “reducción del espacio cívico y democrático” denunciado este miércoles por la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

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La crisis diplomática entre el presidente brasileño Jair Bolsonaro y su par francés Emmanuel Macron no se ha calmado del todo y el mandatario sudamericano ya protagoniza otro enfrentamiento internacional, esta vez con la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

La ex presidenta chilena consideró este miércoles que en los últimos meses Brasil ha padecido una “reducción del espacio cívico y democrático, con ataques a los defensores de derechos humanos”.

Bolsonaro reaccionó acusando a Bachelet de “entrometerse en los asuntos internos y en la soberanía brasileña", al tiempo que hizo un elogio de la dictadura de Pinochet, cuyo régimen torturó y encarceló al padre de la ex mandataria. La polémica llegó a Santiago, donde el presidente chileno Rafael Piñera manifestó este miércoles su rechazo en una declaración pública.

"No comparto en absoluto la alusión hecha por el presidente Bolsonaro respecto a una expresidenta de Chile y especialmente en un tema tan doloroso como la muerte de su padre", enfatizó el presidente conservador.

Los primeros meses de Jair Bolsonaro en el poder desataron alarmas tanto entre los defensores de los derechos humanos tanto en Brasil como en el exterior. El periodista argentino Bruno Bimbi, autor de los libros Matrimonio igualitario y El fin del armario, abandonó el país con la llegada de Bolsonaro, y en particular por el asesinato de la concejala de izquierda y activista homosexual Marielle Franco. Para este militante de la causa homosexual, se trató de un aviso del giro autoritario que tomaba el gobierno brasileño y puso así fin a una década de vida en el país.

RFI - ¿Cuáles diría que han sido los casos más evidentes en los que aparece este autoritarismo del que se lo acusa a Jair Bolsonaro?

Bruno Bimbi: Uno de ellos sería el caso de Glenn Greenwald, un periodista norteamericano, director de The Intercept, qué está haciendo gravísimas denuncias contra el ministro de Justicia de Bolsonaro, Sergio Moro, con revelaciones de diálogos privados de Telegram que muestran que Moro y los fiscales de cierta forma hicieron un complot para meter preso a [al expresidente] Lula sin pruebas, por motivos políticos, lo cual llevó a que Moro fuera ministro de Bolsonaro.

Cuando Greenwald comienza a publicar estas informaciones, ocurre una campaña fuertísima de difamación en su contra acusándolo falsamente de delitos. Un organismo del Estado comienza investigar los movimientos bancarios de Greenwald colocándolo como sospechoso por el mero hecho de estar haciendo denuncias contra un funcionario del gobierno. El propio presidente hace declaraciones diciendo “ese periodista va a terminar preso”, o sea amenazándolo públicamente con encarcelarlo sin que exista ninguna causa penal en la justicia contra él. Diputados ligados al gobierno comienzan a hacer una campaña muy fuerte en la prensa y en las redes sociales pidiendo que se lo deporte del país por ser norteamericano y haciendo comentarios xenófobos, y por otro lado inclusive como él es homosexual comienza un ataque muy fuerte, de Bolsonaro en particular, y de sus funcionarios contra la familia de Greenwald, inclusive contra sus hijos. Esto genera que los seguidores de Bolsonaro comiencen a enviar amenazas de muerte contra Greenwald, su marido y sus hijos. Este procedimiento es un patrón, el mismo que se usó con Patricia Campos Mello, periodista de la Folha de Sao Paulo, que sucedió con Isadora Peron, periodista de Valor Económico, que sucedió con el diputado Jean Wyllys, que tuvo que renunciar a su banca e irse del país por las gravísimas amenazas de muerte que recibía. Hay inclusive una resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que constata las amenazas de muerte y dice que la vida de Jean estaba en peligro y hay muchísimos otros casos como estos. Siempre con el mismo método: el presidente apunta con el dedo en declaraciones públicas, dice: ese periodista o ese dirigente político es un enemigo del Estado, hace acusaciones falsas contra él o difama, lo insulta, hace comentarios dependiendo del caso homofóbicos, racistas, xenófobos o machistas cuando se trata una mujer, e, inmediatamente, cuando esto sucede comienzan las amenazas de muerte de seguidores y Bolsonaro contra esta persona al punto de que esa persona comienza a temer por su vida.

RFI: ¿Qué es el ‘bolsonarismo’ como autoritarismo y cuáles son sus fuentes ideológicas?

Bruno Bimbi: Creo que el bolsonarismo es una versión contemporánea del fascismo, donde están sus orígenes ideológicos. No lo digo como una descalificación rápida, sino basándome por ejemplo en la explicación que hace del fascismo Umberto Eco en un libro que se llama El fascismo eterno, que describe una serie de características eternas de los diversos movimientos fascistas que hubo en el mundo en el que Bolsonaro encaja perfectamente. Creo además que Bolsonaro es un heredero de la dictadura brasileña y, como dijo el politólogo Celso Rocha de Barros, columnista de la Folha de Sao Paulo, la característica de Bolsonaro es que él no hereda su ideología de los generales de la dictadura, sino los torturadores de la dictadura.

Pensándolo como argentino diría que Bolsonaro se parece menos a Rafael Videla y más a Miguel Etchecolatz, [exjefe de la policía de Buenos Aires y represor durante la dictadura militar de Argentina], más a ese hombre que estaba en la mesa con una picana torturando a una persona. De hecho, el ídolo de Bolsonaro, la persona que él considera su mentor ideológico es el coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, jefe del DOI-CODI del II Ejército de Sao Paulo, el principal centro de tortura de la dictadura militar.

RFI: ¿Puede tener algún efecto la presión internacional y el creciente aislamiento de Bolsonaro?

Creo que es positivo que el mundo presione, que es positivo que los organismos internacionales, que los otros gobiernos, que la comunidad internacional, que la prensa, que los organismos de derechos humanos presionen. A la larga esto va a tener un impacto en la percepción de la opinión pública brasileña para que el gobierno de Bolsonaro comience cada vez más a perder apoyo. De hecho, la última encuesta de Data Folha muestra que si las elecciones fueran hoy Fernando Haddad [exrival en las elecciones presidenciales] le ganaría el balotaje a Bolsonaro. Sin embargo creo que hay un componente importante: Bolsonaro tiene una base sólida -entre el 20% y el 30%, según las encuestas-, gente que es muy fiel a él, convencida de su apoyo. A esa gente no le no le impactan tanto las declaraciones de Macron o de los organismos internacionales, porque es gente más influenciada justamente por este discurso fascista del gobierno en el que todo tiene una explicación: si Macron dice lo que dice es porque quiere apropiarse de la riquezas de Brasil; si los organismos de derechos humanos dicen lo que dicen es porque son una banda de comunistas; si la prensa internacional dice lo que dice es porque son medios financiados por Soros, y ahí viene atrás la conspiración judía internacional o si no son el marxismo. Hay un discurso que termina explicando que todo es una gran conspiración contra Bolsonaro, que es el único verdaderamente honesto en este mundo…

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