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Venezuela

Acuerdo entre gobierno y un sector de la oposición en Venezuela: ¿paz o traición?

Delcy Rodríguez, vice-presidenta de Venezuela y el diputado opositor Timoteo Zambrano muestran el acuerdo firmado este lunes 16 de septiembre 2019
Delcy Rodríguez, vice-presidenta de Venezuela y el diputado opositor Timoteo Zambrano muestran el acuerdo firmado este lunes 16 de septiembre 2019 Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela

Un documento de "entendimiento" firmado entre el gobierno de Nicolás Maduro y un sector minoritario de la oposición venezolana ha revuelto las pasiones políticas de todo el país. El acuerdo deja por fuera a Juan  Guaidó y pacta el regreso de los diputados chavistas a la Asamblea Nacional. 

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“Quiero celebrar con todo el país la firma de este acuerdo de convivencia, de entendimiento. Un resultado feliz…” son las palabras que pronuncia Nicolás Maduro en televisión para aplaudir el documento firmado con un sector minoritario de la oposición venezolana. Un acuerdo que pacta el regreso de los diputados oficialistas a la Asamblea Nacional y plantea reactivar los mecanismos parlamentarios para la nueva conformación del Consejo Nacional Electoral.

Maduro no escatima en epítetos. Con voz pausada y sonriendo, se pasea por todo un ramillete de palabras positivas: paz, perseverancia, esfuerzo, felicidad.  Mientras tanto, fuera del Palacio de Miraflores, la división y las críticas arden en toda Venezuela.

La razón es netamente política:  la firma de estos acuerdos no cuenta con la participación de la cabeza más visible de la oposición, Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países, quien solo un día antes daba por terminados los diálogos que se desarrollaban en Noruega con la delegación de Nicolás Maduro. Y no sólo se excluye a  Guaidó. Se quedan también por fuera los partidos de otras figuras emblemáticas de la oposición: Leopoldo López, Henrique Capriles, María Corina Machado, Julio Borges, Delsa Solórzano, Antonio Ledezma.

¿Quiénes firman entonces?  Viejos nombres que alcanzaron su cima política hace décadas y que hoy representan un sector minoritario dentro de la oposición.

El politólogo Gabriel Reyes, en conversación con RFI desde Caracas, hace un perfil de los firmantes:

“Claudio Fermín fue un personaje importante a finales del siglo XX: fue candidato presidencial, fue alcalde… pero ahora se le conoce a través de sus artículos de opinión donde se pronuncia a favor de un entendimiento acomodaticio para el gobierno.

Felipe Mujica fue secretario general del MAS, un partido de izquierda plenamente identificado con el oficialismo.

Timoteo Zambrano fue la cabeza de un partido de oposición reciente (Un Nuevo Tiempo) pero siempre ha sido cuestionado pues jugó el papel de mediador en los diálogos promovidos por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. A causa de las críticas, abandonó su partido y fundó uno propio (Cambiemos) que hoy en día es considerado una extensión del partido de gobierno.

Henry Falcón, fundador del partido Avanzada Progresista, fue gobernador de un estado, pero también fue militar del ejército, reconocido por Hugo Chávez como uno de sus soldados más leales” - termina  Reyes.

Para muchos, la foto de estos hombres poniendo su firma junto a los delegados de Maduro, es una clara muestra de la división entre opositores. En redes sociales la furia es aún más intensa:  la palabra “traición” burbujea por todos lados.

El diputado Timoteo Zambrano, firmante del acuerdo, rechaza de  plano el término ante los micrófonos de RFI:

Absolutamente no. Esto no es una traición a nada ni a nadie. Una formación política bien constituida puede realizar propuestas políticas. Nosotros ejercemos el derecho a proponer, como ciudadanos de este país. No necesitamos el permiso de nadie. Y aquí no hay hegemonía de nadie en la oposición.

Timoteo Zambrano, diputado opositor firmante del acuerdo con el gobierno de Maduro

Para el profesor y politólogo Gabriel Reyes, se trata simplemente de un parapeto para mostrar una imagen democrática:

“Este es un acuerdo prêt-à-porter del oficialismo que trata de brindar una imagen de una democracia que no existe. Es una suerte de montaje de acuerdo que trata de darle marco a un entendimiento que  no existe. Desde la perspectiva política interna no tiene reconocimiento ni validez y creo que desde la externa tampoco. Pero lo importante serán las consecuencias inmediatas que tendrá el regreso del chavismo a la Asamblea Nacional. “

 

El “nuevo” Parlamento: mayoría a la fuerza

El acuerdo de la discordia incluye la liberación de ciertos presos políticos (cuya identidad aún se desconoce) y la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral, cuyo cuestionamiento es una de las bases de la oposición para desconocer la presidencia de Maduro. Pero sobre todo, este pacto sella el regreso del chavismo al Parlamento luego de tres años de ausencia.

El politólogo Gabriel Reyes advierte que la “nueva Asamblea” vendrá debilitada y con un desequilibrio de fuerzas políticas:

“No existe igualdad de condiciones si el regreso de los parlamentarios del oficialismo, que eran minoría cuando se fueron, ahora pudieran ser hasta mayoría porque muchos diputados de la oposición están fuera del país, o están presos o simplemente no están porque son perseguidos. Cualquier decisión que se tome en el seno de esta “Asamblea reconstituida”  carecería de legalidad porque la representación popular estaría disminuida a causa de la represión gubernamental contra el aparato político.”

 

La reacción europea

Diferentes delegaciones diplomáticas en Caracas se vieron sorprendidas al servir como testigos no  anunciados de la firma de este acuerdo entre gobierno y sectores de la oposición. Los embajadores fueron invitados a una actividad protocolar no especificada en la llamada Casa Amarilla, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, para finalmente percatarse de la naturaleza del evento.

Los embajadores de  Francia, España, Portugal, Reino Unido, Holanda y Alemania abandonaron el recinto, rechazando el acto.

Más tarde, la Unión Europea emitía un comunicado en el que defendía las conversaciones de Noruega, afirmando lo siguiente: “para que un diálogo sea exitoso y tenga credibilidad, es importante que cualquier proceso negociado tenga la representatividad política necesaria, el respaldo de la Asamblea Nacional, así como el claro objetivo político de llevar adelante elecciones presidenciales creíbles".

 

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