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Extraterrestres en Nevada o cómo internet fragua nuestras vidas

La convocatoria inicial llamaba a una acción colectiva, “No nos podrán parar”, para el 20 de septiembre.
La convocatoria inicial llamaba a una acción colectiva, “No nos podrán parar”, para el 20 de septiembre. Facebook 'Raid Area 51'

Los aproximadamente 50 habitantes de Rachel, una remota localidad perdida en medio del desierto en el estado de Nevada, en Estados Unidos, esperan con una mezcla de pánico y expectación la posible llegada de miles de personas este fin de semana para asaltar el Área 51, una instalación militar consagrada, según ellas, a albergar formas de vida extraterrestre.

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Por Xavier Vilà, nuestro corresponsal en Washington.

Los potenciales visitantes de la pequeña localidad de Rachel fueron convocados inicialmente para asaltar el Área 51, una instalación militar cercana y ultra secreta de 15 mil hectáreas consagrada –según teorías de la conspiración– a albergar formas de vida extraterrestre.

La convocatoria fue difundida a finales de junio a través de Facebook por un estudiante universitario, Matty Roberts. Se llamaba a una acción colectiva, “No nos podrán parar”, para el 20 de septiembre. Y en pocas semanas el post reunió el interés entusiasta de más de dos millones de personas. Este alud de peticiones captó la atención el ejército del aire, que advirtió de la estricta prohibición de ingresar en el área restringida por kilómetros de valla metálica.

Ante este aviso Roberts temió que se produjeran detenciones o lesiones y optó por una alternativa: organizar en Rachel, la localidad más cercana al Área 51, un festival basado en el mundo extraterrestre, al que bautizó como Alienstock. Fue la solución intermedia entre la prohibición militar y la descomunal reacción a la convocatoria, testimonio del dominio de internet sobre el debate público alrededor del mundo.

En la organización de Alienstock Roberts se alió con Brock Daily, que participó en la redacción de la convocatoria original en Facebook, y con Connie West, propietaria del único establecimiento de Rachel, un motel de carretera con 10 habitaciones y un bar. El Little Ale Inn estaba llamado a ser el corazón de la fiesta. West visualizó un negocio redondo. Miles de personas ingresando en el desierto por días necesitan manutención. Así, West embargó todo su patrimonio en preparación del evento, soñando con propulsar su diminuto establecimiento y pueblecito en un fenómeno viral.

Pero las cosas se complicaron

Consciente del reto que se acercaba, Roberts decidió echarse atrás el 9 de septiembre. Alegó falta de infraestructura, preparación y recursos. Y sostuvo que en el origen de la convocatoria debe buscarse una broma, un meme satírico que se le fue de las manos. Atendiendo a la magnitud que han tomado las cosas, de todos modos, Roberts convocó a sus seguidores en Facebook para que vayan a Las Vegas, donde se había organizado un acontecimiento parcialmente pagado por la marca de cerveza Bud Light como previa a la reunión de Rachel.

Según Roberts su convocatoria original está encaminada al fracaso y a ser una réplica del Fyrefest, el lujoso festival de música promovido por celebridades de las redes sociales, programado en Bahamas en 2017 y que resultó ser un fraude.

En Rachel, Connie West discrepa abiertamente

La propietaria del Little Ale Inn recuerda que los permisos están en regla, las plazas de aparcamiento y camping vendidas y las ambulancias pagadas. Nada que ver con el desastre humanitario que Roberts prevé ante miles de personas faltas de preparación ingresando en el desierto por días.

En Rachel son pocos, pero los que se pronuncian prefieren mantener su tranquila forma de vida. Niegan que el pueblo esté preparado para una invasión humana de estas características.

En realidad creen estar mejor preparados para una invasión extraterrestre. Algo que, quizá, internet conseguirá organizar en un futuro no muy lejano.

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