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Noticias de América

El trabajo infantil en Bolivia sigue siendo una realidad

Audio 02:54
Niño lustrabota en Bolivia.
Niño lustrabota en Bolivia. Flickr/Alberto

Hoy se cumplen 30 años de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de Derechos Humanos más ampliamente ratificado a nivel mundial. Con ese pacto, las naciones se comprometen a luchar por ejemplo contra el trabajo infantil, un fenómeno que afecta particularmente a los países más pobres de Latinoamérica, como Bolivia.

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En 2014, Bolivia sorprendió al mundo con imágenes de niños, niñas y adolescentes protestando en las calles para exigir el derecho a trabajar desde temprana edad sin restricción.

Con el objetivo de luchar contra la informalidad, el gobierno boliviano legalizó entonces el trabajo infantil por cuenta propia desde los 10 años con condiciones. Se fijó un sueldo mínimo, y sólo los niños en condiciones de pobreza extrema podían trabajar a partir de esa edad.

Esta disposición sin embargo era contraria a los compromisos de Bolivia ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Convención sobre los Derechos del Niño, y fue declarada inconstitucional.

Desde 2018, la edad mínima autorizada para trabajar en Bolivia fue elevada a 14 años. Pero según estadísticas oficiales, cerca del 17% de los menores de entre 7 y 17 años aún trabajan, algunos en la minería, otros en la zafra de la caña de azúcar y otros en las ciudades.

Lizeth Limachi, abogada y miembro de la ONG Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), explica que “es una realidad que se da, y se da quizás en las condiciones más precarias que un trabajador pueda tener. Hay periodos en los que incluso esto se incrementa, según registros, por ejemplo adolescentes desde los 14 hasta los 17, una vez que culminan en la escuela, empiezan a buscar trabajos informales de fin de año. No se te olvide que en Bolivia, un 80% de la población subsiste a través de trabajos informales que son la venta de productos. Esto se dispara por las fiestas de fin de año. Muchas veces se ha registrado que no se les paga lo que corresponde”.

El gobierno saliente afirmó que el trabajo infantil disminuyó en un 80% y prevé su erradicación para 2025. Una fecha que parece muy incierta dada la coyuntura política que atraviesa el país.

“No se puede ver esa mejora porque a veces los trabajos informales no se registran. Evidentemente los chicos generan un ingreso pero no va de acuerdo con el salario mínimo porque son trabajos muy cortos, de dos o tres meses”, estima Limachi.

Uno de los legados más emblemáticos del gobierno de Evo Morales es la instauración en 2006 del bono Juancito Pinto financiado principalmente por la empresa nacional de hidrocarburos. Consiste en entregar a cada niño un bono de cerca de 30 dólares anuales para incitarle a acudir a la escuela. Una herramienta que permite luchar contra el trabajo infantil en áreas rurales y periferias pobres.

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