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Noticias de América

2019: El año en el que Chile se rebeló

Audio 02:40
El descontento y la exigencia de un cambio marcaron el 2019 en Chile.
El descontento y la exigencia de un cambio marcaron el 2019 en Chile. Yasna Mussa/RFI.

Este 2019 termina de una manera inesperada para Chile. El país sudamericano ha experimentado un vuelco producto del estallido social que comenzó el pasado 18 de octubre y que desde entonces ha convocado a millones de personas a las calles. La protesta, desencadenada por el rechazo al aumento del metro, canalizó una frustración económica, social y de género que desemboca en el llamado a un referéndum en abril para decidir si se cambia una Constitución heredada de la dictadura.

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Por Yasna Mussa, corresponsal de RFI en Santiago de Chile.

El año 2019 culmina convulsionado en Chine. La chispa de la protesta contra el aumento del servicio de metro en octubre sirvió como detonante del descontento social que llevó a millones de personas a manifestarse en las calles. El estallido social tomó varios caminos, entre ellos el de un movimiento que se reinventó gracias a la performance Un violador en tu camino, una propuesta feminista creada por el colectivo Las Tesis y viralizada mundialmente para denunciar la violencia sexual que sufren las mujeres de parte del Estado.

Aunque aún no hay respuestas concretas a las demandas sociales, la presión en las calles ha logrado que se promulgue una ley que permitirá convocar a un plebiscito para abril del próximo año, en el que se decidirá si se cambia la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.

Un despertar con cacerolas

El sonido de las cacerolas se ha vuelto la banda sonora en un año que muchos comienzan a considerar como histórico. Se trata de un hito en una sociedad que era catalogada como dormida, un oasis en medio de Latinoamérica, como lo llamó el presidente Sebastián Piñera. Más de la mitad de este 2019 transcurrió sin mayores alteraciones para el segundo año de un gobierno que no supo anticipar que el aumento de 30 pesos chilenos en el pasaje de metro, es decir, unos 4 centavos de dólar, serían la gota que colmó el vaso.

Para Raúl Zarzuri, sociólogo y especialista en temas de participación política y juventudes, de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, el estallido es el resultado de décadas de indignación social: “Se estaba acumulando una fuerza vital desde hace 30 años donde en la llegada entre comillas de esta democracia, y que se expresaba básicamente en el ámbito de la desigualdades, en el ámbito de los ninguneos, etcétera que llegó a un límite y ese límite fue rebasado en octubre de este año”, opina.

Entre todo el desasosiego, se sumaron los diversos comentarios realizados por ministros y representantes del gobierno que demostraron su desconexión con lo que sucedía en las calles. Se trata de un problema estructural que se sostiene en una Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.

“Provoca Es una fuerte explosión social que tiene la característica de venir, no de las organizaciones pero sí de la gente, que siente que la vida cotidiana ha sufrido un remezón, que la vida cotidiana no da soporte y que por lo tanto es necesario hacer grandes cambios y transformaciones”, añade Raúl Zarzuri.

Las transformaciones comenzaron con estudiantes secundarios evadiendo el pasaje de metro y en un par de semanas tuvo a 12 regiones del país con toque de queda, militares en las calles, estado de excepción y una fuerte violencia policial que ha dejado, entre una larga lista de heridos, a 352 personas con daño ocular, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos, y otras dos personas completamente ciegas.

“Sólo se han dedicado a dar declaraciones de la situación que ha pasado, así como un ‘checklist’, y yo creo que eso no aporta en nada a la situación, a las mejoras, a las cosas que realmente necesitamos para generar el cambio que queremos, porque por algo esto estalló y ellos no han sabido tener una lectura acerca de la situación, al contrario nos mandaron a los milicos a la calle a reprimir”, apunta Sandra López, una de las miles de manifestantes que decidió participar de las movilizaciones en Plaza Italia, ahora rebautizada por la ciudadanía como Plaza de la Dignidad, donde cada viernes se congregan miles de personas. López reprueba la respuesta del gobierno.

Esa realidad que describe López es la que no ha dado tregua al gobierno en los últimos meses y que por el momento no parece tener intención de detenerse hasta que, como se lee en los muros de Chile, “la dignidad se haga costumbre”.

© RFI

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