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Irán/EE.UU.

Irak: funeral bajo tensión

Cortejo fúnebre de Qassem Soleimani, de Abou Mehdi al-Mouhandis y de otras víctimas del ataque estadounidense del pasado jueves. 4 de enero de 2020.
Cortejo fúnebre de Qassem Soleimani, de Abou Mehdi al-Mouhandis y de otras víctimas del ataque estadounidense del pasado jueves. 4 de enero de 2020. REUTERS/Wissm al-Okili

Miles de iraquíes, al grito de "¡Muerte a América!", participaron este sábado en el cortejo rumbo al funeral del general iraní Qasem Soleimani y del líder miliciano Abu Mehdi Al Muhandis, que murieron en un ataque estadounidense en Irak.

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El cortejo salió de Kadhimiya, un distrito chiita de Bagdad, rumbo a la Zona Verde, donde hay edificios de gobierno y embajadas y donde se celebrará el funeral oficial.

El ataque estadounidense con dron el viernes destruyó por completo los dos coches en los que iban Soleimani y Al Muhandis y mató en total a diez personas, cinco iraquíes y cinco iraníes.

Al Muhandis era el jefe operativo de Hashd Al Shaabi, una coalición paramilitar proiraní que forma parte integrante de las fuerzas de seguridad de Irak.

Los féretros de los cinco iraquíes fueron llevados a Kazimiya en vehículos con la bandera nacional, en medio de una muchedumbre vestida de negro.

Por su parte, los cuerpos de los cinco iraníes estaban cubiertos con la bandera de su país.

Algunas personas llevaba retratos del líder supremo iraní, Alí Jamenei, o del jefe del Hezbolá libanés, Hassan Nasrallah, que asegura formar parte, junto al Hashd, de un "eje de resistencia" a Estados Unidos e Israel en Oriente Medio.

Nasrallah pidió además un "justo castigo" para los "asesinos criminales" responsables de la muerte de Soleimani.

-Un ataque que reaviva malos recuerdos-

El ataque de Estados Unidos que mató a un general iraní ha devuelto a Irak a los años posteriores a la invasión estadounidense de 2003, con facciones que amenazan de nuevo a las tropas estadounidenses en el país y el temor a una guerra en el Golfo.

Horas después el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó que "el mundo no puede permitirse otra guerra en el Golfo".

El ataque supone una escalada en las tensiones entre Irán y Estados Unidos en territorio iraquí y desató las críticas contra Washington, como en los años posteriores a la invasión que derrocó al dictador Sadam Hussein.

"Vuelve la retórica antiestadounidense", afirma el experto Renad Mansour. "Estados Unidos no ha hecho nada tan agresivo en mucho tiempo, por lo que ha traído recuerdos de la ocupación militar estadounidense de Irak", declaró a la AFP.

El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, condenó el ataque, la violación de la soberanía y del mandato del ejército estadounidense.

Alrededor de 5.200 soldados estadounidenses están desplegados en Irak para entrenar y asesorar a las tropas locales en la lucha contra lo que queda del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Las facciones proiraníes llevan meses pidiendo al Parlamento que revoque el acuerdo bilateral que permite la presencia de tropas estadounidenses en Irak.

Varios altos cargos de Hashd Al Shaabi -una coalición paramilitar proiraní que forma parte integrante de las fuerzas de seguridad de Irak- pidieron también la salida de las fuerzas estadounidenses.

Uno de ellos, Hadi Al Ameri, instó a los diputados a "tomar una decisión valiente".

El clérigo Moqtada Sadr reactivó por su parte su Ejército del Mahdi, una milicia que luchó contra las tropas estadounidenses después de la invasión, pero que se disolvió hace casi una década.

Qais Al Jazali, un líder paramilitar, también pidió a sus combatientes que "estén preparados".

Y Kataeb Hezbolá, una facción de línea dura de Hashd Al Shaabi, predijo que el ataque estadounidense será "el principio del fin de la presencia de Estados Unidos en Irak y la región".

- Influencia de Irán -

Hace menos de una semana Estados Unidos mató a 25 combatientes de Kataeb Hezbolá en represalia por la muerte de un subcontratista estadounidense en el norte de Irak.

En respuesta, los partidarios de Hashd Al Shaabi sitiaron la embajada estadounidense en Bagdad.

Incluso personalidades iraquíes que no respaldan a la coalición de milicias proiraníes, como el principal clérigo chiita, el ayatolá Ali al Sistani, y el presidente Barham Saleh, condenaron el ataque.

"Es probable que los dirigentes iraquíes se alineen más firmemente con Irán debido a la obligada solidaridad y a cierta indignación", escribió Fanar Hadad. del Centro de Oriente Medio de la Universidad de Singapur.

La televisión pública iraquí informó de un nuevo ataque estadounidense en Bagdad el sábado contra un convoy de Hashd Al Shaabi.

Según el analista Nick Heras, el ataque podría tener "repercusiones significativas" para las relaciones entre Washington y Bagdad.

Por su parte el especialista Hisham al Hashemi asegura que las facciones proiraníes en Irak "tienen un ala política y gubernamental, medios de comunicación, dinero, relaciones, experiencia, armas, recursos humanos y un público solidario".

Ramzy Mardini, del Instituto por la Paz de Estados Unidos, cree que la crisis pudo deberse a un "error de cálculo" de ambos lados, y que Estados Unidos exageró la amenaza que supuso el ataque a su embajada.

El parlamento iraquí celebrará una sesión el domingo y los diputados amenazan con pedir la expulsión de las tropas estadounidenses.

"Los iraquíes se dan cuenta de que Estados Unidos no es un aliado a largo plazo", señala Renad Mansour. "Solía debatirse quién es más influyente ¿Estados Unidos o Irán? Ahora nadie se lo plantea, Irán claramente lleva ventaja", asegura.

Con la AFP

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