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Afganistán

Ashraf Ghani, nuevo presidente

AP

Después de tres meses de incertidumbre, la Comisión electoral independiente proclamó este domingo a Ghani nuevo presidente de Afganistán. Este exministro de economía, antropólogo de formación, se impone finalmente gracias a un acuerdo con su rival en la elección presidencial de junio pasado, Abdulá Abdulá.

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Ya era hora de poner fin a la incertidumbre que se había instalado en Afganistán tras la segunda vuelta de la elección presidencial de junio pasado y cuya victoria se disputaban los dos candidatos, Ashraf Ghani y Abdula Abdulá. Había que salir de ese bloqueo cuanto antes, sobre todo en momentos en que la presión de los rebeldes talibanes se acentúa y que las tropas extranjeras tienen previsto salir de Afganistán antes de fines de año.

La comisión electoral no ha precisado, sin embargo, el resultado obtenido por Ghani ni tampoco el de Abdulá. No es una sorpresa. En declaraciones ayer al diario francés Le Monde, Ashraf Ghani confirmó la existencia de un acuerdo con su rival sobre un gobierno de unidad nacional pero admitió que seguía habiendo un desacuerdo sobre la manera de anunciar los resultados de la contienda electoral. Y Le Monde precisa que, según fuentes cercanas al equipo de Abdulá, éste no deseaba que los resultados fueran publicados o, si lo fueran, la victoria de Ghani tenía que ser por un reducido margen de votos.

La demanda de Abdulá refleja el fracaso de un proceso electoral que estuvo marcado, al igual que en 2009, por múltiples fraudes y que, finalmente, no ha permitido imponer plenamente la legitimidad del nuevo presidente. Han sido las negociaciones de trastienda y la presión internacional, en particular de EEUU, las que han permitido finalmente llegar a un acuerdo de reparto del poder. Ashraf Ghani prestará juramento en los próximos días y el nuevo cargo de “Primer ministro ejecutivo” podría ser desempeñado por Abdulá o él mismo designará a alguien de su entorno.

El alivio internacional es evidente, especialmente en Washington. La salida de la crisis electoral permitirá desbloquear rápidamente el acuerdo bilateral de seguridad con Estados Unidos (BSA), que contempla a partir de 2015 una fuerza reducida de 12.000 soldados para formar y respaldar al ejército afgano frente a la ofensiva de los talibanes. Hamid Karzai, que ha dirigido el país desde la caída del régimen talibán a fines de 2001, se había opuesto a la firma de tal acuerdo después de que se enfriaran sus relaciones con Estados Unidos.

 

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