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Enfoque Internacional

La comunidad internacional, preocupada por un giro autoritario del poder turco

Audio 04:43
Un cartel de Tayyip Erdogan durante una manifestación pro Erdogan en Ankara, el 17 de julio de 2016.
Un cartel de Tayyip Erdogan durante una manifestación pro Erdogan en Ankara, el 17 de julio de 2016. REUTERS/Baz Ratner

Desde el golpe de estado fallido del viernes pasado contra el presidente Recep Tayyip Erdogan, el poder turco lanzó una serie de purgas, pero prometió respetar al derecho para tranquilizar a la comunidad internacional, preocupada ante una deriva del poder.

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Por Dorian Colson Roy

Este lunes, las autoridades turcas anunciaron la detención de 103 generales y almirantes, así como la expulsión de casi 8.000 policías tras la intentona golpista del viernes, que afecta también a los jueces. Los golpistas “deberán rendir cuentas por cada gota de sangre derramada”, declaró el primer ministro Binari Yildirim al término del Consejo de Ministros, antes de añadir que la purga se realizará “en el marco del derecho”. Esta respuesta a la Unión Europea y a Estados Unidos, que sumaron sus voces el lunes en Bruselas para exhortar al poder turco a no caer en un abuso autoritario, no convencen la comunidad internacional.

La inquietud internacional frente a esa represión masiva

“Llamamos firmemente al gobierno de Turquía a mantener la calma y la estabilidad en el país” y a “respetar las instituciones democráticas de la nación y el estado de derecho”, declaró en Bruselas el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, tras reunirse con sus homólogos de la UE. Expertos del Consejo de Europa también condenaron las detenciones masivas de jueces, que “no son un medio aceptable para restaurar la democracia”, anunció el presidente de este grupo de expertos.
A través de esas declaraciones, surgen las primeras voces que muestran su preocupación por la nueva deriva que puede tomar la dirección de Turquía. “El hecho de que en muy pocas horas después del golpe de Estado se hayan suspendido más de 3000 jueces, ha levantado muchas sospechas. Incluso, el comisario europeo para la ampliación, Johannes Hahn, declaró que el hecho de que las listas estaban disponibles muestra que fueron preparadas antes”, explicó Carmen Rodríguez, investigadora a la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en “Estudios Turcos contemporáneos”.

Al nivel de la Unión Europea, la posibilidad de una vuelta de la pena de muerte - abolida en el año 2002 al hilo del proceso de adhesión a la Unión Europea -, podría poner fin al proceso de adhesión del país en la Unión Europea, recordó Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea: “Ningún país puede adherir a la UE si introduce la pena de muerte, una medida evocada el domingo por Erdogan”.

Efectivamente, el presidente turco indicó que “la gente va pidiendo la pena capital por las calles. Turquía es un Estado de derecho. Las demandas de nuestros ciudadanos son órdenes para nosotros. Pero no sería correcto actuar apresuradamente cuanto el asunto todavía está caliente”. Además, el deseo de entrar en la UE se ha desplomado entre los turcos, por lo que aquella causa ha dejado de ser tan popular.

“Erdogan está tomando la justicia por sus manos”

“Hemos ido viendo en los últimos años una deriva autoritaria que se apartaba un poco de esta agenda democrática. De alguna manera la UE lo venía marcando.

Especialmente desde el último año, Turquía ha estado sumida en una espiral de violencia y los niveles de polarización política y en la sociedad han sido lo más elevados de la historia”, explica Laura Batalla, especialista de las relaciones entre la UE y Turquía.

Además, desde la pérdida de mayoría absoluta de Erdogan con las últimas elecciones de 2015, la democracia turca fue gravemente perjudicada, y “ahora eso puede hacer pensar que las repercusiones de este golpe de Estado pueden llevar a una deriva aún más autoritaria del gobierno de Erdogan”, añade Laura Batalla. Esta purga muy importante y destinada también a los jueces confirma este temor y el de hecho que el presidente turco aprovecha la situación para tomar aún más el control de su país. En este sentido, Carmen Rodríguez denuncia el cierre de medios independientes – durante esas purgas –, que no tenían nada que ver con el intento de golpe de estado.

Hasta ahora, la UE no ha podido frenar este giro autoritario creciente en Turquía esos últimos años pero este golpe y las purgas que han seguido pueden tener, a nivel internacional, “repercusiones muy graves”, según Laura Batalla. Erdogan, que sale reforzado de este intento de golpe a nivel nacional, pierde su credibilidad y su reputación democrática es muy mal vista. “A nivel internacional, es un aliado muy difícil con lo que tratar… y en este momento las relaciones entre Turquía y Estados Unidos están a un punto muy bajo”, añade la especialista en relaciones entre la UE y Turquía.

En un país ya marcado por una política autoritaria creciente en los últimos anos, ese intento de golpe de estado permite a Erdogan tomar “la justicia por sus manos”. Aprovechando la situación y el apoyo popular, el presidente turco ha iniciado esas purgas muy importantes para eliminar no sólo las disidencias en el seno de su ejército, sino también en la justicia. Esa separación aún más difusa de los poderes inquieta a los actores extranjeros y puede tener repercusiones muy importantes en las relaciones que Turquía tendrá con esos países y organizaciones.
 

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